Véase especialmente el comienzo del Capítulo III, 38 en mi edición, Clásicos Castellanos, 198 (Madrid: Espasa-Calpe, 1975), 88-92.
Guía del lector del Quijote, 6.ª ed. (Buenos Aires: Sudamericana, 1967), p. 101.
Helmut Hatzfeld, El Quijote como obra de arte del lenguage, trad.. [M. Cardona], 2.ª ed. (Madrid: Revista de Filología Española [Anejo 83], 1966), p. 41. También trata de estas frases Henry Mendeloff, «A Linguistic Inventory of the Conditional Sentence Contrary to Fact in the Quijote», Estudios literarios de hispanistas norteamericanos dedicados a Helmut Hatzfeld con motivo de su 80.º aniversario (Barcelona: Hispam, 1974), pp. 133-55.
La necesidad de tal estudio puede verse en el estimulante artículo de P. E. Russell, «Don Quixote as a Funny Book», MLR, 64 (1969), 312-26. -Un paso en el camino es la reciente tesis de Thomas Fonte, «The Evolution of Humor in Don Quijote», Diss. Wisconsin 1975; véase DAI, 36 (1975), 1555A.
Véase mi bibliografía (London: Grant and Cutler, 1979). De los libros de caballerías españoles conocidos (y probablemente hay algunos que no conocemos, como hay varias obras, conocidas sólo por sus títulos, que no sabemos si son caballerescas o no), sabemos donde se encuentra alguna versión de cada uno de los textos, menos Leoneo de Hungría y Lucidante de Tracia, conocidos sólo por el catálogo de Fernando Colón, y Leonís de Grecia, conocido por otro inventario del siglo dieciséis, perdidos quizás en su totalidad.
Published in MLN, 88 (1973), 321-30.
Bernardo Sanvisenti, «Il passo più oscuro del Chisciotte», RFE, 9 (1922), 58-62; Octavio Díaz-Valenzuela, «Sobre el pasaje más oscuro del Quijote», Hispania, 16 (1933), 149-53; H. H. Arnold, «The Most Difficult Passage of Don Quijote», MLN, 50 (1935), 182-85; Augusto Centeno, «Sobre el pasaje del Quijote referente a Tirant lo Blanch», MLN, 50 (1935), 375-78; Heikki Impiwaara, «La portentosa memoria de Cervantes», Neuphilologische Mitteilungen, 37 (1936), 42-45; Martin de Riquer, «"Echar a galeras" y el pasaje más oscuro del Quijote», RFE, 27 (1943), 82-86, later amplified in the introduction to his edition of Tirant (Barcelona: Selecta, 1947), pp. *186-*194; Manuel de Montoliu, «El juicio de Cervantes sobre el Tirant lo Blanch», BRAE, 29 (1949), 263-77; Francisco Maldonado de Guevara, «El dolo como potencia estética», CHa, No. 7 (1949), 27-55, also in ACerv, 1 (1951), 133-57 and in his Lo fictivo y lo antifictivo en el pensamiento de S. Ignacio de Loyola y otros ensayos (Granada, 1954), pp. 61-108; less rigorously still in «Martorell y Cervantes», ACerv, 4 (1954), 322-26; Margaret Bates, «Cervantes' Criticism of Tirant lo Blanch», HR, 21 (1953), 142-44; W. T. McCready, «Cervantes and the Caballero Fonseca», MLN, 73 (1958), 33-35; Giuseppe Sansone, «Ancora del giudizio di Cervantes sul Tirant lo Blanch», Studi Mediolatini e Volgari, 8 (1960), 235-53, reprinted with minor changes in his Saggi iberici (Bari: Adriatica, 1974), pp. 168-91; G. B. Palacín Iglesias, «El pasaje más oscuro del Quijote», Duquesne Hispanic Review, 3 (1964), 1-18; later, briefly, in his En torno al Quijote, 2nd edition (Madrid: Leira, 1965), p. 159, n. 1 -a book I have read with the greatest of pleasure; the answer of Margaret Bates to Palacín, «Cervantes and Martorell», HR, 35 (1967), 365-66.
The following have come to my attention: the note of Clemencín; Juan Calderón, Cervantes vindicado... (Madrid, 1854), pp. 19-27 (rejected with sarcasm by Menéndez Pelayo); Pascual de Gayangos, «Discurso preliminar» in BAE, 40 (Madrid, 1857 and reprints), pp. xlvi-xlvii; Juan Eugenio Hartzenbusch, Las 1633 notas... a la primera edición de El ingenioso hidalgo (Barcelona, 1874), which I have known only through Menéndez Pelayo; Amenodoro Urdaneta, Cervantes y la crítica (Caracas, 1878), p. 526; Menéndez Pelayo, Orígenes de la novela, second «edición nacional» (Madrid: CSIC, 1962), I, 391-94, and III, 119; Joseph A. Veath, Tirant lo Blanch. A Study of its Authorship, Principal Sources and Historical Setting (New York: Columbia, 1918), p. 2, n. 1; Sir Henry Thomas, Spanish and Portuguese Romances of Chivalry (Cambridge: Cambridge University Press, 1920), p. 39; Homero Serís, «La reaparición del Tirant lo Blanch de 1497», in Homenaje a Menéndez Pidal (Madrid, 1925), III, 57; Rufo Mendizábal, «Más notas para el Quijote», RFE, 12 (1925), 180; F. Rodríguez Marín, «El pasaje más oscuro del Quijote», Appendix XI to his «nueva e dición crítica» of the Quijote (Madrid: Atlas, 1949), 179-87 (he transcribes there his earlier note in the «Clásicos Castellanos» edition); Rudolf Schevill and Adolfo Bonilla, eds., Don Quijote, I (Madrid: 1928), 454-55; Luis Astrana Marín, in his «estudio crítico» for the «Cuarto Centenario» edition of the Quijote, published in 1947, 2nd edition (Madrid: Castilla, 1966), pp. lxxxii-lxxxiv; Miguel Herrero García, «Dos apostillas a Cervantes», RABM, 4.ª Época, 56 (1950), 141-42, Arturo Marasso, Cervantes. La invención del Quijote (Buenos Aires: Hachette, 1954), pp. 212-14; E. F. Rubens, Sobre el Capítulo VI de la Primera Parte del Quijote, Cuadernos del Sur (Bahía Blanca: Universidad Nacional del Sur, Instituto de Humanidades, n. d. [1959]), pp. 35-37, n. 13, Marcel Bataillon, in Annuaire du Colège de France, 54ème année (1954), 318-20; Frank Pierce, «The Role of Sex in the Tirant lo Blanc», Estudis Romànics, 10 (1962), 292; Hans-Jörg Neuschäfer, Der Sinn der Parodie im Don Quijote, Studia Romanica, 5 (Heidelberg: Winter, 1963), pp. 23-25; Martha M. Alfonso, «Influencia de la literatura catalana en Don Quijote de la Mancha», Estudios Lulianos, 10 (1966), 111; E. C. Riley, Teoría de la novela en Cervantes, trans. Carlos Sahagún (Madrid: Taurus, 1966), pp. 48-52 and 145; Sylvia Roubaud, «Chevalier contre chien: L'Étrange Duel du Tirant lo Blanc», Mélanges de la Casa de Velázquez, 6 (1970), 131; Cesáreo Bandera, «Cervantes frente a Don Quijote: Violenta simetría entre la realidad y la ficción», MLN, 89 (1974), 159-72, now reprinted in his Mimesis conflictiva (Ficción literaria y violencia en Cervantes y Calderón) (Madrid: Gredos, 1975), pp. 39-56; Ciriaco Morón-Arroyo, Nuevas meditaciones del Quijote (Madrid: Gredos, 1976), pp. 196-97, n. 4.
Juan Calderón, Riquer, Sansone, and Morón Arroyo, in particular, have attempted to explain the passage through what can only be called distortion of the meaning of the words in it; Riquer has been refuted by Montoliu and Sansone, but he has twice said that despite criticism he still holds the same opinion (in his edition of the Quijote of Avellaneda [Madrid: Espasa-Calpe, 1972], III, 13, I. 8, n. and in his «Cervantes y la caballeresca» chapter in the Suma cervantina volume [London: Tamesis, 1973], p. 278, n. 6).
Various nineteenth-century editors and critics, among them Menéndez Pelayo, sought to give the sentence coherence removing the negation; Arnold proposed making the central statement a question, a suggestion that was refuted by Centeno. More recently, Sansone has also attempted to reinterpret the passage by changing the punctuation.