«Rescoldos de libertad» de Isabel Oyarzábal Smith
Neus Samblancat Miranda
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| Pedro Garfias, «Cruzando la frontera». | ||
A mi madre, una mujer moderna
No por más conocidas son menos atractivas las ideas que desgrana Isabel Oyarzábal Smith, Isabel Oyarzábal [de Palencia], en su obra Rescoldos de libertad1. El texto publicado originalmente en inglés, en 1945, forma parte del proyecto autobiográfico de la autora iniciado en 1940 con I Must Have Liberty2, obra aún inédita en castellano, aunque de próxima aparición, según anuncia el sello editorial de la obra que analizamos3.
Al acercarnos a Rescoldos de libertad conoceremos la vida de una mujer adulta que llega a Nueva York, rozando los sesenta años de edad o poco más, a bordo de un vapor sueco. En el mes de abril de 19394 la malagueña Isabel Oyarzábal de Palencia, ministro plenipotenciario y embajadora de la Segunda República en la legación de España en Suecia y Finlandia, decía adiós por última vez a sus colaboradores y amigos. De Nueva York emprenderá rumbo a México. «Ni mi marido ni ninguno de mis hijos habían estado nunca en los Estados Unidos -dirá la autora-, por lo que decidimos sacar el mayor partido a los pocos días previos a la salida del vapor de la Ward Line que iba a llevarnos a Veracruz»5. Junto a parte de su familia, pisaba el puerto jarocho una mujer moderna6, educada por su origen en el conocimiento de dos lenguas, inglés y castellano, que con los años amplió a dos más, francés y sueco. Una mujer que además era periodista, escritora, traductora, conferenciante, miembro de la Sociedad de Artes y Ciencias de Cádiz, de la Sociedad de Ciencias de Málaga, de la Women Geographers de EE. UU., representante en organismos internacionales, militante política, sufragista, liceómana y ateneísta, además de diplomática de trayectoria inusual en la España de los años treinta y aún en otros países europeos del momento. Realmente no podía pedirse más. Bajo el seudónimo de Beatriz Galindo, Oyarzábal había firmado numerosos artículos aparecidos en el periódico El Sol como el publicado el 9 de febrero de 1919 a favor de la concienciación política de la mujer y en defensa de «Una Asociación Nacional de Mujeres Españolas de Acción Feminista Política Económica y Social»7. Había asistido en junio de 1920 como delegada al XIII Congreso de la Alianza Internacional para el Sufragio de la Mujer, en Ginebra, publicado en 1923 su primera novela El sembrador sembró su semilla y estrenado tres años más tarde su obra Diálogos con el dolor8, en el teatro de cámara de la familia Baroja, El mirlo blanco, bajo la dilección de Rivas Cherif, obra reeditada posteriormente en México en 1948. Junto a Victoria Kent, bajo el auspicio de María de Maeztu, había ocupado la vicepresidencia del Lyceum Club, inaugurado el 4 de noviembre de 1926. Corresponsal de Prensa extranjera del Daily Herald desde abril de 1930, fue también colaboradora del Standard de Londres y del Daily Telegraph. A propósito de sus artículos, entre las semblanzas de periodistas del archivo del Ministerio de Estado, sección secretaría y prensa, se dice lo siguiente: «Esta señora es al parecer tan hábil y discreta que ninguna de las informaciones tendenciosas que publica este diario laborista [Daily Herald] aparece respaldada por ella y por tanto no puede[n] achacársele, apareciendo siempre como responsables agencias, la redacción del periódico u otras fuentes de información, aunque es de suponer que ella suministra los ingredientes del condimento. Todas las informaciones del movimiento obrero en España que publica dicho diario son naturalmente favorables a los socialistas»9.
Especialista en Derecho Internacional, Oyarzábal será la única mujer que forme parte de la Comisión Permanente de la Esclavitud en las Naciones Unidas10. Su labor se intensifica con la llegada de la Segunda República; viaja a Ginebra por motivos laborales en varias ocasiones; gana en 1933 por concurso-oposición una plaza de Inspectora Provincial de Trabajo y es designada para representar al Gobierno en el Consejo de Administración de la Sociedad de Naciones, en Ginebra11. El 23 de octubre de 1936, siendo ministro de Estado Julio Álvarez del Vayo, el presidente de la República, Manuel Azaña Díaz, la nombra ministro plenipotenciario de segunda clase y la destina a la Legación de España en Estocolmo. Tomó posesión de destino el 27 de diciembre de 193612. El final de la guerra hundió esta brillante trayectoria. Pero quizá no la hundió tanto como pudiera parecerlo en un principio. La tarea de Oyarzábal en México también fue considerable13. «México puso la casa -recordará Jordi Soler en el prólogo de la obra- y España lo mejor de su inteligencia»14.
Si analizamos la obra el propio título, Smouldering Freedom. The Story of the Spanish Republicans in Exile, resulta ya significativo. En primer lugar, Smouldering Freedom, es decir, «rescoldos de libertad», como declara Oyarzábal en una entrevista publicada en el diario mejicano Excélsior el 29 de julio de 195315, es decir, «brasa menuda resguardada por la ceniza», «residuo que queda de un sentimiento pasión o afecto»16, pasión o afecto de libertad, freedom. Título, por otro lado, que enlaza en un continuum semántico con el título de la obra, de claro perfil autobiográfico, publicada cinco años atrás: I must have liberty, pero que en el caso que nos ocupa, o sea, las memorias testimoniales del año 1945, matiza a través de un plural colectivo: The Story of de Spanish Republicans in Exile. Es decir, Oyarzábal en esta segunda entrega, a diferencia de la primera, I must have liberty, centrada en su «yo» autobiográfico, en sus años de infancia y juventud y en su toma de conciencia política y social, va a hablarnos de sí misma y de los otros o, mejor, de los otros, The Story of de Spanish Republicans, y de sí misma, desde su exilio en México. A partir del propio título personal y colectivo, Oyarzábal está instaurando una instancia genérica y narrativa que desarrollará a lo largo de la obra. Tanto es así que la dedicatoria de Rescoldos de Libertad -«A MÉXICO. Verdadera tierra de Libertad para miles de Españoles»- y la cita inicial que la precede firmada por Albert Einstein, en la que se ensalza «la heroica lucha de los españoles por la libertad y la dignidad humana», remiten a un espacio de acogida: México, y a un sujeto colectivo: españoles en lucha por la libertad y la dignidad. Una segunda cita, no presente en la edición del 2009, sí en la segunda edición de la obra publicada en Londres en 194617, cita de Romain Rolland, amplía el horizonte de expectativas de los dos ante textos primeros, al consignar la imagen futura de la España republicana dividida entre «el sufrimiento y la gloria»18. Desde el propio paratexto, Oyarzábal indica el camino de lectura y convierte Smouldering freedom en un relato moderno y revelador. A orillas del texto, «El epígrafe como reto de lectura hará resonar algunas cuerdas del texto futuro»19, melodías iniciales de una composición final. Composición escrita en un tono vibrante, con un pulso narrativo decidido, ausente de acidez y pleno de esperanza; danza de la memoria en la que Oyarzábal plasma el privilegio, no exento de remordimiento, de su situación de exilio y de su exilio en México. Por otro lado, las fuentes documentales utilizadas, numerosas en el «sumario de la guerra» que introduce el texto y presentes, aunque en menor medida, en las notas a pie de página que recorren los veintidós capítulos restantes, poco frecuentes, o inusuales, en un texto canónico autobiográfico, más comunes en unas memorias políticas testimoniales, no únicamente decantan el género de la obra20, sino que además avalan la honestidad intelectual de la autora y su deseo de contar la verdad, «la verdadera historia»21. Como nueva cronista de Indias, Oyarzábal intenta ofrecer un relato lo más objetivo posible cuando trata asuntos políticos y sociales, cuando rememora la guerra civil y sus causas, cuando habla del éxodo, de los campos de concentración o de otras tierras de exilio, a la par que cuenta las noticias que le llegan de la Europa en guerra, procedentes de Varsovia, de Londres o de Vichy. También transmite su experiencia de los avatares políticos del exilio republicano en México22. La voz de su memoria multiplica su palabra en las diferentes personas del verbo: la voz singular del yo -«tengo delante de mí mientras escribo una copia de una carta»23-, la voz plural de los sujetos de exilio -«Una gran preocupación, que todos sentíamos, era el problema de los niños españoles que, durante la guerra...»24-, la voz en tercera persona de las fuentes orales y documentales: Álvarez del Vayo, Allison Peers, Arthur Koestler, Paul Elliot, José Antonio de Aguirre, Louis Fischer25. Como otras memorias o autobiografías de escritoras y políticas exiliadas, Oyarzábal toma la pluma para cauterizar la herida de su yo, sin dejar por ello de intentar cauterizar la herida colectiva de la guerra civil. Guerra que en su obra está vista desde el exilio, en un país amigo, y en un corte temporal histórico muy significativo: 1945. Esta fecha, final de la segunda guerra mundial, explica muchas cosas de las memorias, entre ellas ese rescoldo de esperanza que aviva el corazón de muchos exiliados; por fin la victoria de los aliados haría posible el regreso. ¿Teníamos que hacer las maletas? La soñada vuelta ¿podría realizarse? No fue así, pero Oyarzábal, como tantos otros, en las fechas que escribía sus memorias, aún no lo sabía, es más, sus memorias, una vez más, hablan de la libertad agazapada en el corazón de aquellos que desean volver. Aborda así la autora uno de los temas claves de la literatura de exilio: el tema del retorno, del ansiado e incierto retorno: «sombra muda que se interpone entre mi deseo / y la verdad que busco», en palabras de Juan Gil Albert, pertenecientes a su poema Las lilas26. Y lo aborda consciente de su dificultad, conocedora por su pasado diplomático de las entretelas políticas:
La declaración hecha pública después de la reunión en Yalta entre el presidente Roosevelt y el primer ministro Churchill ha llevado alguna esperanza a los corazones españoles. Ahora hay -o debería haber- una posibilidad de que España, que ha estado bajo el talón del Eje -sir Samuel Hoare no escondió el hecho en su discurso en la Cámara de los Lores-, reciba apoyo algún día para recuperar su libertad, y de que los traidores que vendieron su país a los intereses alemanes e italianos sigan el mismo camino que otros traidores han seguido. [...] Hasta ahora cualquier concesión oficial ha sido otorgada al dictador español en bandeja de plata. Excepto México, Rusia, China y ahora Guatemala, todos los países han hecho reverencia al fascismo en España, mientras los primeros defensores de la democracia en esta terrible guerra, los republicanos españoles, han sido sometidos a las más graves humillaciones. Una actitud diferente por parte de los países democráticos podría no sólo acelerar la liberación de España, sino provocar el cambio de un modo ordenado y pacífico. Su falta de comprensión y respeto por los derechos del pueblo español, el mantenimiento de sus relaciones con el dictador español, sólo puede acarrear agitaciones y violencia para nuestra sufrida tierra, pues los españoles están determinados a recuperar su país y su libertad pase lo que pase27. |
A partir del sumario de la guerra, Isabel Oyarzábal divide sus memorias en 22 capítulos de homogénea extensión. De manera similar a la crónica de guerra de Clara Campoamor, La revolución española vista por una republicana28 (escrita originalmente en francés), Oyarzábal abrirá su preludio, recordando la fatídica fecha del «18 de julio de 1936»29. No olvidemos que la lengua original de las memorias: inglés, y el lugar de edición: Nueva York (en el caso de Campoamor: París) presupone en ambas situaciones un receptor extranjero, ajeno a las vicisitudes de la guerra civil y desconocedor, hechas ciertas salvedades, del país del que se habla, de ahí la necesidad y justificación del capítulo introductorio. La profesora Olga Paz, en su artículo, «Guerra Civil y Exilio Mexicano: Isabel Oyarzábal Smith (1878-1974) y sus memorias retrospectivas», recoge algunas de las críticas30 aparecidas a raíz de la publicación de la obra, y en concreto destaca la publicada en el periódico neoyorquino Time de 1946 titulada «Fugitives from Franco». «El éxodo republicano -afirma Paz- es una de las experiencias de énfasis de Isabel Oyarzábal en el sentido que crea en ella un gran impacto y en el contexto que le rodea [...] No olvidemos que es una más de los fugitivos de Franco»31. En México, la antigua ministro plenipotenciaria, una mujer menuda y discreta, de mirada profunda, escribe sus memorias desde las primeras noticias que recibe en Suecia del inicio del éxodo hasta la evocación de aquellos que ya nunca volverán. «Las noticias que me llegaron a Suecia -donde aún ejercía como embajadora de la República española- del éxodo de los republicanos españoles desde la zona de Cataluña me afectaron más profundamente quizá que casi ningún otro trágico suceso de la guerra»32.
Esta ruptura supone un punto de partida -«la huida de mi pueblo derrotado de la tierra que le vio nacer»33 y de llegada a un «nuevo mundo» -México-. Pero además supone un deseo de retorno, de regreso a ese punto de partida (y a lo que simboliza: la República, la libertad, aunque aún en rescoldo). Instaura, así, Oyarzábal un relato cíclico y circular, además de retrospectivo, que se nutre tanto de la evocación del pasado, del recuerdo del espacio natal comparado al nuevo espacio, tan parecido y tan opuesto, cuanto se entrevera de abundantes comunicaciones o noticias de la guerra europea llegadas a México. La autora incorpora, además, diversas fuentes orales o comunicados, especialmente cartas, relatoras de la vida en las prisiones de España, acercándose en este punto: el del sufrimiento penal, al estremecedor testimonio de Carlota O'Neill: Una mujer en la guerra de España34. También se acerca a Silvia Mistral y a su obra, Éxodo (diario de una refugiada española), publicado por Minerva en 194035, a través de la estrategia discursiva de preservar la anonimia de algunas de las personas que aparecen citadas en las memorias. Como Mistral, Oyarzábal dirá: «debo llamar al joven, "X", ya que usar su verdadero nombre podría traer problemas a su padre, un distinguido abogado, aún en prisión, y al resto de su familia...»36. Como Carnés en sus memorias aún inéditas, fechadas en abril-septiembre de 1939, De Barcelona a la Bretaña francesa. Episodios de heroísmo y martirio de la evacuación española, Oyarzábal recuerda los bombardeos sobre la ciudad de Figueras y la última sesión de las Cortes celebrada en el sótano del castillo de la ciudad37. Como María Teresa León en su Memoria de la melancolía38, hablará con énfasis del salvamento del patrimonio artístico del Museo del Prado39. Al igual que Victoria Kent en Cuatro años en París40 narrará con alborozo la liberación de París en junio de 194441. Con la autobiografía de Constancia de la Mora, In place of splendor42, tiene en común el viva apasionado a la República43, la lengua utilizada, el lugar de publicación de la obra y la acogida favorable por parte de la crítica norteamericana, además de su personal amistad. Guarda similitud con la obra de Federica Montseny El Éxodo. Pasión y muerte de españoles en el exilio44 por el uso del sujeto colectivo en las memorias.
Desde la mesa en que escribe, mientras esboza sus conferencias «Las mujeres en la diplomacia» y «Mujeres de nuestro tiempo, sus esperanzas y problemas»45, Oyarzábal, al anhelo del retorno futuro, suma el dolor de la circunstancia presente. «Desde dentro y desde fuera»46, la autora habla del dolor en las dos riberas. Son numerosos los fragmentos de Rescoldos de libertad al respecto:
En las palabras. «¿Has oído?», instintivamente nos preguntábamos: «¿Quién? ¿Quién había tenido que enfrentarse a un pelotón de fusilamiento?». Nunca se le ocurría a nadie que la pregunta «¿Has oído?» pudiera significar otra cosa que ejecuciones. Las noticias, aunque llegaban lentamente, eran fiables. Lejos de mantener oculta su represión Franco la utilizaba como un instrumento de terror. Los periódicos españoles publicaban lista tras lista con los nombres de sus víctimas. Nunca se hacía mención a las torturas sufridas, ni a los juicios. Todos eran condenados en esa época por lo que se denominó «crímenes comunes»47. |
Y más adelante retorna al tema:
-¡Lluís Companys ha sido ejecutado en Barcelona! Estábamos almorzando cuando Ceferino [su esposo], al que habían llamado por teléfono, entró en la habitación. Su cara palideció mientras repetía las palabras: «Lluís Companys ha sido ejecutado»48. |
Pero quizás el fragmento que mejor simboliza la concepción del dolor de la autora sea aquel en el que relata el accidente que sufrió en su propia casa y que le ocasionó graves quemaduras, anécdota que le sirve pata trazar un paralelismo entre su circunstancia personal y la colectiva y para mostrar el humanismo pacifista que preside su obra49:
Y líneas más abajo, con indesmayable optimismo, anunciará: «[...] En octubre, estaba preparada para otra gira de conferencias en estados Unidos. // Y eso no fue todo. Siempre en mi mente estaba el pensamiento de la guerra y la esperanza de la victoria»50.
Mientras, desde fuera, Isabel Oyarzábal Smith mantenía esa esperanza en la victoria, desde dentro, en Madrid, en el Ministerio de Asuntos Exteriores se daba cuenta del expediente instruido contra D.ª Isabel Oyarzábal de Palencia y se decía lo siguiente:
Excmo. Sr. Ministro de Asuntos Exteriores Madrid. Don Juan Pérez de la Ossa y Rodríguez, Juez de Instrucción del partido de Colmenar Viejo. A. V. E. Con el debido respeto tiene el honor de exponer: que en el expediente que se instruye en este juzgado con el número del margen [Exp. n.º 171], sobre responsabilidades políticas contra Isabel Oyarzábal de Palencia actualmente en el Extranjero, que tuvo su domicilio últimamente en Chamaron de la Rosa, Arrabal de Magdalena núm. 1, avda. 18, y la cual fue Diputada por el Frente-popular y Embajadora del Gobierno Frente-populista en Stokolmo; se ha solicitado por el Ministerio Fiscal y ordenado por el Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas, la práctica entre otras diligencias de la siguiente: Que por el Ministerio de Asuntos Exteriores se manifieste durante cuánto tiempo y en qué fechas desempeñó misiones diplomáticas la inculpada. Colmenar Viejo, 25 de noviembre de 194451. |
Meses después de este informe, la inculpada exdiplomática publicaba Smouldering Freedom, sus páginas alentaban brasas de libertad, rescoldos o residuos, bajo la ceniza de la derrota..., derrota paliada por una tierra amiga. «México puso la casa y España lo mejor de su inteligencia».