Recuerdo y homenaje en un aniversario
Ángel González
La brisa del mar próximo
abrió un espacio de luz en el invierno.
Regresaban a ti,
en la hora más triste,
como el milagro de otra primavera
que nunca llegaría,
esos días azules y ese sol de la infancia.
Qué habrán iluminado en tu hondo sentimiento,
qué imágenes de patios olorosos a azahar,
qué perfume a jazmín traerían a tu ensueño
entre un rumor de fuentes
esos días azules...
¿Ensueño todavía, o tan solo memoria?
No; allá en el fondo de la mar no sueñan
los frutos de oro:
solo estéril arena, piedras negras,
anémonas amargas, sin aroma.
(Mañana es nunca ya, tal vez pensabas)
Y sin embargo,
piadosa luz,
y muerte más piadosa que la vida,
que detuvo en los lienzos del recuerdo
contigo hacia la sombra,
tan lejanos y claros,
tan imposibles ya,
pero contigo, en ti al fin para siempre
-mañana es nunca, nunca, nunca-
esos días azules y ese sol de la infancia.