Recordemos que en Don Clorato de Potasa (1929) de Neville el narrador describe a Clarisse como «casta, pero simpática». En Tres sombreros de copa (escrita en 1932) Mihura hace decir a Dionisio: «Sí. Me caso, pero poco...».
Véase el microrrelato titulado «La semilla» (8-I-1956).
Nótese que la fórmula gráfica de Chumy, los capitalistas montados sobre el menesteroso, que hace de vehículo o caballería, tiene antecedentes verbales y codornicescos en Azcona.
Como antecedente señero de este texto, además de Larra, puede mencionarse el artículo de Wenceslao Fernández Flórez «Seamos todos tabú» (Obras completas, II, Madrid, Aguilar, págs. 726-730), escrito durante la dictadura de Primo de Rivera.
Vid. Luis Alberto Cabezón García, «Asalto al humor. Azcona en La Codorniz y Pueblo», en L. A. Cabezón (coord.), Rafael Azcona, con perdón, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1997, págs. 143-163.
Se acaba de reeditar recientemente una antología de las mismas: Giovanni Mosca, Cartas del pundonoroso niño Juanito a su amantísimo abuelo, prólogo de Pgarcía [José García Martínez-Calín], Pozuelo de Alarcón, Academia de Humor, 2002. Al igual que Mosca, también Azcona parodia los textos legales de las convocatorias de oposiciones: «Concurso-oposición que convoco para proveerme de esposa» (8-VI-1958), recurso continuado más tarde por otros colaboradores como Víctor Vadorrey y Ramón Pieras.
Estas noticias también estaban reglamentadas por el Estado. Cuenta F. Díaz-Plaja que cuando el joven Eugenio Suárez, el que sería director de El Caso, se presentó ante Juan Aparicio para convencerle de la necesidad de un proyecto como el suyo, aquel le concedió el permiso, pero a condición de que sólo se publicaran dos crímenes semanales (Anécdotas de la España franquista, Barcelona, Espasa-Calpe, 1997, pág. 217).