61
Como ha visto
Rafael Asín, «no puede ocultar el
deseo de no mezclar la regeneración y recuperación
del crédito internacional con la imagen negativa de la
lógica de estado de la más grande potencia colonial.
Que, sin embargo, sí permite utilizar para el mismo fin las
aportaciones positivas. Como hemos visto puede utilizarse incluso
el proceso de la independencia americana. La intención choca
con la declaración metodológica...»
.
Op. cit.,
pág.
33.
62
Rafael Altamira, España en América, ed. cit., pág. 134.
63
Rafael Altamira, Psicología del pueblo español, ed. cit., pág. 46.
64
Rafael Altamira, «Lo que debe hacer y lo que ha hecho España», en España en América, ed. cit., pág. 71. En la «Selección de textos» está reproducida la primera parte del artículo.
65
Rafael Altamira, Cómo concibo yo la finalidad del hispanoamericanismo, Madrid, Blass S. A. Tipográfica, 1926, pág. 7. Conferencia pronunciada en el Centro de Intercambio Intelectual Germano-español de Madrid el 20 de diciembre de 1926. La cursiva es mía. Véase en la «Selección de textos», los fragmentos reproducidos de esta conferencia.
66
Rafael Altamira, Cuestiones hispanoamericanas, 1900. Cito por el mecanoscrito del legado de Rafael Altamira. Archivo de la Residencia de Estudiantes (Madrid), págs. 2-3.
67
Ibidem, pág. 6. La cursiva es mía.
68
Véase el artículo de Ángel Luis Prieto de Paula, «Ecos de la aventura krausista en la cultura española de entresiglos», Jano, Vol. XLI, n.º extraordinario, diciembre 1991, págs. 129-135.
69
Rafael Altamira, España y el programa americanista, ed. cit., pág. 17.
70
Rafael Asín
plantea la finalidad regeneradora del programa americanista de
Altamira en la enseñanza: «Los
créditos, instituciones, intercambios y consolidación
de archivos buscan el reconocimiento de la comunidad
hispanoamericana y la profundización de esa
investigación que se haga accesible mediante la
divulgación pedagógica adecuada. Las becas buscan que
estudiantes españoles entren en contacto con la realidad de
aquellos países y confirmen con su observación, y sus
estudios lo positivo de nuestro mestizaje. Los estudiantes
americanos, a su vez, recibirán orientaciones precisas que
les permitan comprender mejor la gran labor realizada y convivir
con los españoles para encontrar uno de los orígenes
de su forma de ser y, también, para rechazar la fama
negativa e injustificada del pueblo español entre algunos
políticos e intelectuales de sus países influidos por
la leyenda negra, por la propaganda de los Estados Unidos, o que,
simplemente defienden sus intereses oligárquicos utilizando
la colonización como excusa»
. Rafael Asín,
«Introducción» a Rafael Altamira,
Psicología del pueblo español, ed. cit.,
pág.
35. Véase también Santiago Melon Fernández,
op. cit.; e Irene
Palacio, «El programa americanista», en Rafael
Altamira: un modelo de regeneracionismo educativo, Alicante,
Caja de Ahorros Provincial de Alicante, 1986, págs.
119-129.