51
Ibid., pp. 76-77. En la quinta parte el protagonista piensa en cosas reales y ficticias. Roa las enumera y, según los casos, indica si son lo uno o lo otro, poniendo entre paréntesis la palabra «real» o «ficticio» (Ver p. 76). (N. del A.)
52
A. M. Barrenechea, op. cit., p. 91. (N. del A.)
53
Ibid. Ver lo que dice Roa al final de la cuarta parte, p. 76. (N. del A.)
54
El trueno..., p. 76. Hay, además, la insinuación de la posibilidad de un tercer túnel en «La excavación». Muy borgianamente, escribe Roa que su héroe recuerda a una de sus víctimas, especialmente: «un soldado que se retorcía en el remolino de una pesadilla. Tal vez soñaba en ese momento en un túnel idéntico pero inverso al que les estaba acercando el exterminio. En un pensamiento suficientemente extenso y flexible -añade Roa, con obvia entonación borgiana- esas distinciones en realidad carecían de importancia. Era despreciable la circunstancia de que uno fuese el exterminador y otro la víctima inminente. Pero, en ese momento todavía no podía saberlo» (p. 75). (N. del A.)
55
Ibid., p. 76. (N. del A.)
56
Ver discurso de J. L. B. Al agradecer el premio de la SADE, Sur, año XIV, Nro. 129, pp. 120-121. Un soneto de Borges titulado «Lectores», pareció en Blanco sobre Negro (Nro. 29, agosto de 1963), y luego en Obra poética (Emecé Editores, 1964) vuelve el tema de la biblioteca. En él asegura Borges que Don Quijote nunca salió de su biblioteca y que él, Borges, puede decir lo mismo de sí: nunca salió de la biblioteca en que siendo niño, leyó la historia del manchego:
| (p. 227). | ||
(N. del A.)
57
Op. cit., p. 93. (N. del A.)
58
Ibid., pp. 92-03. (N. del A.)
59
El Aleph, p. 48. (N. del A.)
60
El trueno..., p. 77. (N. del A.)