«La sodomía se tiene, como diximos, por honra, porque aquel es más honrado que sustenta más garçones y los celan más que las propias mujeres y hijas... A muchos de los turcos y renegados, que con ser ya hombres grandes y viejos, no sólo no se quieren casar con otras mujeres que estos garçones, pero se alaban no haber jamás en toda su vida conocido alguna hembra, antes las aborrecen y no quieren ver de los ojos. Uno déstos y de los más principales alcaydes y más ricos renegados, de nación griego, jura a Dios se tiene por tan afrentado de haber nacido de mujer (tanto le aborrecían ellas), a que si le mostrasen su madre la mataría con sus manos» («Haedo», Topografía 1: 176-77). Los cristianos capturados, varones y hembras, eran mucho más deseados como amantes sexuales que los mismos musulmanes. Tal preferencia se nota también en la Edad Media ibérica. (N. del A.)
Haedo: 1: 129. Tirso: la cita en la n. 10; también: «Volvieron a España con docientos y veintiquatro rescatados, los diez muchachos y una niña, que son los más costosos y que de peor gana nos permiten aquellos descreídos, por la facilidad con que los trasladan desde el bautismo a las torpeças de Mahoma» (2: 154, cursiva mía). (N. del A.)
Hay un caso de un muchacho esclavo, en Málaga en 1487, que rehusó separarse de su dueño musulmán y volver a la España cristiana: «le maître ne refuse pas de céder, pensant que ce petit chrétien serait heureux de retrouver son pays et ses parents. Mais le garçon refuse de quitter son maître musulman, parce qu'il l'aime; pour échapper à sa libération, il fait profession de foi islamique, afin que le rachat soit automatiquement annulé. Son maître, tout heureux de le garder, s'empresse de rendre au libérateur la somme qu'il venait de toucher. Les deux amantes -homme et enfant- ont ainsi la joie étonnante de rester ensemble» (Dufourcq 137). Hay también la dudosa de la n. 10. (N. del A.)