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Con el mismo título Pereda había dirigido entre 1858 y 1859 un periódico literario y de entretenimiento en el que el novelista publicó varios artículos de costumbres. Un exhaustivo estudio sobre este periódico y toda la obra literaria juvenil del polanquino lo encontramos en García Castañeda: 2004.
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Sobre el tópico del viaje de la aldea a la corte ha escrito González Herrán: 1997: 63-86.
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Este trabajo es una Investigación llevada a cabo dentro del proyecto «Análisis de la literatura ilustrada del XIX» (Ref: FFI2008-00035) financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (2009-2011).
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Recordemos que el tópico del menosprecio de corte y alabanza de aldea, eje vertebrador de la narrativa perediana se concreta muchas veces «en un viaje simbólico de corte a aldea o de aldea a corte»
(González Herrán: 1997: 29), viaje que en el caso de don Román tiene como punto de retorno el terruño natal, lo que podemos relacionar con la intención perediana de exaltar el mundo aldeano y la preponderancia moral de la figura de este hidalgo. Resulta muy curiosa también la relación de proximidad entre el hidalgo y el mundo rural cuando éste se mantiene ajeno a las diatribas políticas y, por contra, su abandono de Coteruco al final de la novela, en un proceso opuesto a lo que sucederá con el joven Marcelo en la novela Peñas arriba.
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Recuerda Enrique Miralles en su edición de Don Gonzalo en las Obras Completas las semejanzas entre este personaje y Vitriolo, personaje alarconiano de El niño de la Bola (1880), sugiriendo que Alarcón quizá se inspiró en el personaje perediano (Miralles: 1991: 92: nota 82).
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El partido moderado al que pertenece este personaje fue designado vulgarmente como «partido polaco», en alusión al origen de uno de sus principales líderes, el conde Luis José Sartorius, que ocupó el Ministerio de Gobernación durante buena parte del gobierno largo de Narváez. Fue tristemente famoso por su habilidad para falsear las consultas electorales y encendió la chispa que precipitó la Vicalvarada y la revolución de julio de 1854, suceso que puso fin a la Década Moderada y que, como indicábamos, fue recreado por el narrador de Polanco en esta novela.
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De nuevo, la onomástica simbólica es un procedimiento caracterizador del personaje. Hemos de recordar que un balduque es una cinta angosta usada para atar los legajos en las oficinas.
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Las páginas de la novela son, según Pérez Gutiérrez «una biografía equivocada de su personaje» (Prólogo a Pedro Sánchez en Obras completas: 338), o en definitiva una rememoración de los errores vitales de Pedro y el verdadero sentido o lección del relato es que «el mal de la política será uno de los más graves peligros y tentaciones...»
(González Herrán, 1990: 20).