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201

Vázquez Ocaña, p. 339, ha conservado los seis versos de la «trova infantil» que fue la inspiración de «La niña que riega la albahaca».

 

202

Cuando «descubrí» este material, antes de saber que éste era el tema de la tesis de Martín, escribí a personas relacionadas con la nueva edición crítica diciéndoles que había encontrado materiales importantes, la correspondencia de Humphries, Norton y Bergamín, y preguntado acerca de la proyectada edición de Poeta. Mi consulta recibió una respuesta muy precipitada. Si me hubieran dicho que estos materiales ya eran conocidos de Martín, hubiese renunciado a escribir este libro, y lamento lo que en él pudiera parecer una descortesía para con él; sin embargo, después de todo me alegro de que mi falta de información me permitiera continuar con mi análisis personal de estos materiales.

 

203

En El Tiempo Presente, n.º 1 (marzo 1935). Martín observa que no le ha sido posible encontrar un ejemplar de este texto; es una lástima que no consultase la norteamericana Union List of Serials, ya que existe una colección de esta revista en la Biblioteca de la Universidad de California en Los Ángeles.

 

204

Martín retira el «Vals vienés» del canon de Poeta porque ya aparece un vals en la lista de «Tierra y luna», y sería absurdo formar una sección de valses con sólo un vals (p. 49); apunta que este vals quizás estaba destinado a formar parte de la proyectada «Tanda de valses», pero no advierte que este libro proyectado ha desaparecido en la «última entrevista». Semejantemente, Martín retira la «Oda a Walt Whitman» de Poeta, porque ya se había publicado en México, sin darse cuenta de que en la lista de ilustraciones, respecto a la cual censura duramente a Bergamín por no haber seguido, hay una clara referencia al poema.

 

205

Digo deliberadamente «de las obras publicadas de Lorca», porque El público también es, sin duda alguna, extremadamente difícil. La publicación del texto completo de este drama, y de las otras obras «perdidas» de Lorca, a mi juicio va a producir no sólo una revalorización de Lorca tan grande como la que siguió a la publicación de Poeta y de sus obras teatrales póstumas, sino que también contribuirá a la interpretación de los poemas escritos en Nueva York.

 

206

C. B. Morris, A generation of Spanish poets, 1920-1936, Cambridge University Press, Cambridge, 1969, p. 231.

 

207

Charles Marcilly, «Notes pour l'étude de la pensée religieuse de F. García Lorca: Crucifixión», en Mélanges offerts à Marcel Bataillon, BHi, LXIV bis (1962), pp. 507-525; Francesco Franconeri, «Lorca, New York e il surrealismo», VP, XLVI (1963), pp. 192-199; Juan Marinello, García Lorca en Cuba (citado supra, n. 123), para «Poema doble del Lago Edem»; Rupert Allen, Jr., «Una explicación simbólica de Iglesia abandonada de Lorca», Hf, n.º 26 (1966), pp. 33-44, y The symbolic world of Federico García Lorca, University of New México Press, Albuquerque, 1972, para «Niña ahogada en el pozo»; Paul Ilie, The Surrealist mode in Spanish literature, University of Michigan Press, Ann Arbor, 1968, traducido al español con el título de Los surrealistas españoles, Taurus, Madrid, 1972, para «El rey de Harlem» y la «Oda a Walt Whitman»; Hernán Vidal, «"Paisaje de la multitud que vomita", poema de ruptura de la visión mítica en García Lorca», RNo, X (1969), pp. 226-232; L. Boscán de Lombardi, «La muerte en Poeta en Nueva York», AF, VIII-IX (1969-1970), pp. 241-256; Richard Predmore, «Nueva York y la conciencia social de Federico García Lorca», RHM, XXXVI (1970-1971), pp. 32-40; Virginia Higgenbotham, «Reflejos de Lautréamont en Poeta en Nueva York», Hf, n.º 46 (1972), pp. 59-68.

 

208

Un sector importante y poco conocido de la crítica de Poeta puede verse en las recensiones del libro a cargo de miembros de su generación: así, Alberti, en Sur, n.º 75 (1940), pp. 147-151, reimpreso por Robert Marrast en Prosas encontradas 1924-1942, Ayuso, Madrid, 19732, pp. 203-208; Juan Larrea, «Asesinado por el cielo», en España Peregrina, I, n.º 6 (julio 1940), pp. 251-256, y Luis Cardoza y Aragón, «Federico en Nueva York», Romance, I, n.º 13 (1 agosto 1940), pp. 1-2. También es digna de citarse la crítica de Ricardo Gullón a la edición de Ben Belitt, «Lorca en Nueva York», LT, V (1957), pp. 161-170. De la crítica en general de Poeta, la contribución individual más importante sigue siendo a mi entender la introducción de Ángel del Río a la edición de Ben Belitt, publicada en castellano en el volumen Estudios sobre literatura contemporánea española, Gredos, Madrid, 1972, pp. 251-293; de los estudios restantes, los que tienen más valor son Gustavo Correa, «Significado de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca», CuA, CII (1959), pp. 224-233; Jaroslaw Flys, «Poeta en Nueva York (La obra incomprendida de F. García Lorca)», Arbor, XXXI (1955), pp. 247-257; C. Marcilly, Ronde et fable de la solitude à New York. Prélude à «Poeta en Nueva York» de F. G. Lorca, París, 1962; Richard Saez, «The ritual sacrifice in Lorca's Poet in New York», en Manuel Durán, ed., Lorca. A collection of critical essays, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, 1962, pp. 108-129; María Elvira Añez, «Interpretación de algunos aspectos de Poeta en Nueva York», AF, IV (1965), pp. 297-307; Penne Jones Laubenthal, «Prometheus, prophet, and priest: an interpretation of García Lorca's Poet in New York in relationship to Walt Whitman's Leaves of grass», tesis George Peabody, 1972, resumen en DAI, XXXIII (1972), pp. 1732A-1733A, y Betty Craige, «Federico García Lorca's Poeta en Nueva York: The fall into consciousness», tesis Washington, 1974, resumen en DAI, XXXV (1975), pp. 5394A-5395A; menos valor tienen José Antonio Castro, «Poeta en Nueva York», CU, n.os 64-65 (enero-junio 1961), pp. 39-50, y John Devlin, «García Lorca's basic affirmation in Poet in New York»; en Studies in honor of Samuel Montefiore Waxman, Boston University Press, Boston, 1969, pp. 131-140. Citar todos los libros en los que se analiza Poeta sería interminable, pero quisiera llamar la atención sobre dos importantes para el estudio del libro, pero no tan conocidos como merecerían serlo: Egon Huber, García Lorca. Weltbild und metaphorische Darstellung, Fink, Munich, 1967, para las imágenes lorquianas, y Arturo Barea, Lorca, the poet and his people, Harcourt, Brace, Nueva York, 1949, para las ideas religiosas de Lorca, aunque Barea eliminó del libro toda referencia a la crisis íntima del poeta (carta inédita de Arturo Barea a Philip Cummings, 20 enero 1950, ahora cedida a la Hispanic Society of America). Hasta ahora no he podido ver el estudio de T. Scarano, «Costanti espressive e messagio en Poeta de Nueva York», Miscellane a di Studi Ispanici, n.º 24 (1971-1973), pp. 177-216, y sólo en prensa este libro me han llegado el estudio de Piero Menarini, «Emblemi ideologici del Poeta en Nueva York», Lingua e Stile, VII (1972), pp. 181-191, y su libro citado en la n. 194 bis.

 

209

Según el resumen, la tesis de Charles L. Halliburton, «García Lorca's Rejection of Mechanical Civilization» (tesis Louisiana State, 1970), contiene un comentario de cada poema. Sólo he visto el resumen publicado en DAI, XXXI (1971), p. 4162A.

 

210

Publicados en «Cuatro pesquisas lorquianas», Thesaurus, XXX (1975 [1976]), y «A chronology of Lorca's visit to New York and Cuba», Kentucky Romance Quarterly, en prensa.