131
Obsérvese que en la traducción inglesa de Humphries se usa la forma «whiskey», mientras que Spender y Gili escriben «whisky», una diferencia de grafía que puede ser deliberada.
132
Había aludido a este libro en entrevistas anteriores a 1935 (véase OC, II, p. 979).
La geografía de estas secciones de Poeta es muy confusa. Ángel del Río nos ha explicado (introducción a la edición de Ben Belitt, ya cit., p. XVI) que «Niña ahogada en el pozo» y «El niño Stanton» se refieren a niños de la granja de Bushnellsville, cerca de Shandaken, donde pasaba sus vacaciones, mientras que Lorca ha relacionado estos poemas con Newburg, adonde fue a visitar a Onís después de dejar a Ángel del Río; en una conferencia relacionó al padre de Stanton con Eden Mills (OC, I, p. 1100). Otro poema de la misma sección, «Vaca», sabemos que fue inspirado por un hecho ocurrido en Vermont (Kessel Schwartz, «García Lorca in Vermont», Hispania, XLII [1959], p. 53). De la sección «Introducción a la muerte. Poemas de la soledad en Vermont», el único poema del que tenemos datos concretos, «Paisaje con dos tumbas y un perro asirio», se refiere a un perro de la granja de los Stanton (Ángel del Río, op. cit., p. XXXVII). Me pregunto si Lorca no pensaba en los montes Catskill cuando escribió «en Vermont», olvidando que Eden Mills estaba en este estado; escribió a Carlos Morla diciéndole que estaba pasando el verano «en Canadá» (OC, II, p. 1240), lo cual ha sembrado la confusión en los estudios posteriores a la publicación de esta carta. (Según Cummings, Lorca nunca estuvo en el Canadá).
La conclusión que puede sacarse de todo eso es sencillamente que los títulos de estas secciones no son muy de fiar en cuanto a informarnos acerca de las localidades a las que se refieren los poemas.
133
Mi sugerencia de que corresponde a «Tu infancia en Mentón» se basa en que en el poema se mencionan «máscaras» y en su aparente inclusión en la sección «Los negros». Si esta hipótesis es acertada, basándonos en la lista de ilustraciones también podría defenderse que en un momento determinado este poema estaba destinado a ser el cuarto poema de la sección tercera.
134
En mi opinión Humphries tradujo mal la palabra española «desierto» interpretándola como un sustantivo, cuando la traducción adecuada hubiese sido el adjetivo «deserted». El poema «Paisaje de la multitud que vomita», al que supongo corresponde, no habla para nada de multitudes, y en cambio insiste mucho en la soledad. La relación de este par de poemas con las dos fotografías es obvia.
135
Estaría muy de acuerdo con la costumbre de Lorca al preparar otros manuscritos para la imprenta, como el de Canciones, el eliminar poemas que originariamente estaban destinados a figurar en el libro. Sabemos como mínimo que el segundo poema que lleva el título «Luna y panorama de los insectos» (OC, I, p. 783) formaba parte de Poeta (Laffranque, BHi, LXXII [1972], p. 558, e Idées esthétiques, p. 339); es probable que algún otro poema, todavía inédito, estuviera previsto para el libro. Le agradezco a Allen Josephs el informarme que Nadal también tiene un manuscrito de «Para buscar mi infancia», otro poema, según Nadal, destinado a formar parte de Poeta. En el tomo Autógrafos, Nadal ha publicado otro poema neoyorquino, «Infancia y muerte» (también título de «Ciudad sin sueño»), que pudiera bien ser uno de ellos.
136
Creo que al escribir este poema Lorca estaba pensando en la zona de conservas de carne que está muy cerca de la Universidad de Columbia, en la Duodécima Avenida, encima de la calle 125.
137
El tema religioso de Poeta es difícil y delicado, y aún no se ha estudiado del todo. Parece ser que Lorca veía la crisis financiera de 1929 en términos tanto religiosos como sociales.
138
Un dibujo de Walt Whitman con la barba llena de mariposas, obra de Gregorio Prieto, se expuso en la feria internacional de Nueva York en 1964-1965, y su autor lo reprodujo en su Lorca en color, p. 194. Tengo casi la seguridad de que este dibujo es posterior a la muerte de Lorca.
139
El propósito de Lorca de ilustrar con fotografías un libro de poemas data, sin embargo, de antes de su viaje a Nueva York; en la publicación de 1928 de la «Oda al Santísimo Sacramento del Altar», vemos que se anuncia como parte de «un libro próximo de poemas que se publicará con fotografías» (OC, II, p. 1393), y en un anuncio de las Ediciones Gallo en gallo, n.º 1 (febrero [publicado en marzo] de 1928), vemos que la proyectada edición de Soto de Rojas tenía que ilustrarse con fotos de Fernando Vílchez, y una edición de la Fábula de Acteón y Diana, de Mira de Amescua, a cargo de Dámaso Alonso, iba a ilustrarse con fotografías de Hermenegildo Lanz.
140
Conversación del 31 de marzo de 1974.