11
«Die lateinische Sprache au afrikanischen Inschriften», Arch. Lat. Lexik, u. Gramm., 8 (1893), 161-202, especialmente pág. 169.
12
La barra simple indica límite de pie; la doble, que en dicho límite hay hiato. Además de los así señalados, existe otro entre las dos sílabas xi ut que constituyen el segundo pie del último verso. Para el significado de los acentos, cf. en el texto.
13
ICERV, pág. 211, col. 2. ª.
14
No me parece que valga la pena explotar la terminación vulgar de «dulcissime», con monoptongación frente al conecto «filiae» para justificar la de «...ne» que les precede (y que doy como, probablemente, concordado con ellos), dada la admisibilidad de un dativo grecánico en -e, según apunto en el texto.
15
Mantenida, en cambio, a lo largo de toda la línea precedente, en la que no parece haber habido punto ninguno.
16
Cf. Pape-Benseler, Wörterbuch der Griechischen Eigennamen, II. Graz, 1969 (= Braunschewig, 19103), pág. 1601, s. u.
17
También del siglo IV, según el comentario de RIT, l. c.
18
Cf. RIT 955: «Die Inschrift wurde von einer Frau mit de Namenrest [...]ne ihrer Tochter Annia gesetzt». Creo que me dispensa de toda necesidad de discusión el hecho palpable de que sólo indirectamente y por una cadena de inducciones se podría pensar en una tal distribución, en tanto que, dentro de la interpretación que propongo en el texto, la que también allí defiendo resulta estar patente en la propia piedra.