Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


 

1

Festina lente fue, como se sabe, el lema del emperador Augusto, que, en los símbolos de las medallas, recomendaba la mezcla de velocidad y calma. Erasmo discurrió sobre ello en sus Adagia (1508), y fue la máxima más afortunada del Renacimiento. La equivalencia («haz lentamente lo urgente» y viceversa) se cifró en imágenes variadísimas en la numismática y artes plásticas que contraponen mariposa/cangrejo, áncora/delfín, tortuga/ala (así en los decorados de la Universidad de Salamanca, tomados del Poliphilo. Vid. S. Sebastián y Luis Cortés, Simbolismo de los programas humanísticos de la Universidad de Salamanca, Salamanca, 1973), según E. WIND, Los misterios paganos del Renacimiento, Barcelona, Barrai, 1971, pp. 104 ss. Gracián decía que «la inteligencia y la diligencia todo lo vencen» y pedía en El Discreto (Huesca, 1646): «A entrambas pudiera encargar el grande Augusto su festina lente en empresa, e hiciera un medio muy acertado» (GRACIÁN, B. Tratados, ed. de A. Reyes, Madrid, 1918, p. 166). Fray Jerónimo de San José, en su Genio de la Historia, Zaragoza, Diego Dormer, 1651, p. 204, habla de «Festinización lenta del historiador en la composición», al aplicarse al estudio de la Antigüedad. Actitud que prueba con unos versos de Lupercio Leonardo en los que se loa el reposo y la lima (Idem, pp. 212-3).

 

2

Su hijo Vincencio Antonio hizo la relación de la casa-museo con el nombre de «Habitación de las Musas». Sabido es que Mnemosine es madre de todas ellas en la teogonía de Hesíodo. La memoria agrupaba todas las artes y convertía su posesión en Historia (Cfr. ROGER HINKS, Myth and Allegory in Ancient Art, Londres, The Warburg Inst., 1939, p. 93). Traducía así a la letra museo: «musaeum, locus est Musis studiis quae consacratus» (AELII ANTONII NEBRISSENSIS GRAMMATICI, Chronographi Reii Dictionarium, 1581). Véase Ricardo del Arco, La Erudición Aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, pp. 216-7, para la descripción del lugar en que guardaba las medallas griegas, romanas, púnicas, hebreas y españolas (más de once mil). La correspondencia de Lastanosa con otros anticuarios, en RICARDO DEL ARCO, Don Vincencio Juan de Lastanosa. Apuntes bibliográficos, Huesca, 1911.

 

3

GORDON, D. J., «Hymenaei: Ben Jonson's Masque of Union», The Renaissance Imagination, ed. por S. ORGEL, Univ. of California Press, 1975, p. 17, partiendo de Gombrich, destaca la importancia del neoplatonismo en este campo: a truthr condensed into a visual image was some how nearer the realm of absolute truth than one explaine in words.

 

4

YNDURÁIN, «Una medalla sobre el mito de Don Juan», Numisma, XIV, 71, nov. dic., 1964, pp. 59-60 y «La vida es sueño», Numisma, XVI, 78-83, enero-dic., 1966, pp. 139-140.

 

5

DALY, Peter M., Literature in the Light of the Emblem, University of Toronto, 1979, pp. 25 ss., analiza las medallas conmemorativas a la luz de los emblemas y las empresas. Como éstas, iban dedicadas a una persona y contenían un significado hermético, apto sólo para entendidos. El águila, la salamandra y el ave fénix fueron los motivos más frecuentes en unos y en otros. La fénix, imagen del mismo Renacimiento, fue emblema de la nobleza (Ibid., páginas 23, 35, 69, etc.) y del propio Lastanosa. Véase Joseph A. MAZZEO, Renaissance and Revolution. The Remaking of European Thought, Londres, Methuen and Co. Ltd., 1965, pp. 11 y ss., sobre el ideal del «Homo universal» y la unificación del saber. Conviene distinguir entre la moneda corriente, con valor de cambio y la medalla, «efigie del emperador, rey, príncipe o persona notable que haya merecido quedar su figura y nombre estampado en metal», que tiene, por su antigüedad, un valor arqueológico y artístico. Covarrubias añade sobre esta última, en el Tesoro: «oy dia ay muchos que conservan medallas de griegos, latinos y hebreos, y escrito sobre ellas libros enteros, con grande aprovechamiento para entender lugares escuros de autores antiguos».

 

6

Sobre ello, MORREALE, M., Pedro Simón Abril, Madrid, RFE, 1949, pp. 218-9, donde recoge el programa de Baltasar de Céspedes, Discurso de las letras humanas llamado el humanista. El celo arqueológico venía desde Petrarca. La búsqueda de medallas se inscribe en el amplio contexto de las excavaciones y el estudio de las ruinas romanas. Véase el clásico estudio de Jacobo BURCKHARDT, La cultura del Renacimiento en Italia, Buenos Aires, 1944, pp. 148 ss. y 180 ss. Para la relación de las medallas con la emblemática y su valor ornamental, Mario PRAZ, Studies in Seventeenth-Century Imagery, Roma, 1975, y Julián GALLEGO, Visión y símbolos en la pintura española del siglo de oro, Madrid, Aguilar, 1972, p. 27.

 

7

AELII ANTONII NEBRISEN, Introductiones in latinam grammaticam, s. d., [ej. H-9-45, Bibl. Universitaria de Zaragoza], Vide Vocabularium: centussis, Dactyloteca, numisma, obulus, etc. Téngase en cuenta que todo ello es una parcela de la Historia, la cual formaba parte de la filosofía «rationalis», junto con la Gramática, Dialéctica, Retórica y Poética en la división de las ciencias establecida por Poliziano, Minturno y los neoaristotélicos (Cfr. WEINBERG, Bernard, A History of literary Criticism in the Italian Renaissance, The Univ. of Chicago Press, 1963, I, pp. 3 y ss.). El catálogo de Juan de Dios de la Rada, Bibliografía Numismática Española, Madrid, 1886, pp. 67-106, comienza el s. XVI con Nebrija Relaciones, 1510, caps. VI y VII, y continúa con Luis Gómez, Diego Covarrubias J. M. Cordero, Arias Montano, Bartolomé de Barrientos, etcétera. Destaca la Sylvia de Lorenzo Palmireno. He consultado su Vocabulario del humanista, Valencia, 1569, que en su segunda parte «trata de las Monedas, Metales y Piedras Preciosas». «Sylva», en la que pecunia va relacionada con textos clásicos y bíblicos. Dispuesta en forma de diálogo, atiende en p. 34 a las monedas de Aragón. En pp. 70 ss., el «Séptimo Abecedario» trata de lo mismo, con un recuerdo particular en p. 95 a su servicio como catedrático de Lenguas y Retórica en Zaragoza. El ejemplar de la Bibl. Universitaria de Zaragoza [G-l-324], perteneció al Conde de Guimerá (ápud infra). Véase MENÉNDEZ PELAYO, M., La ciencia española, Madrid, CSIC, 1954, III, pp. 200 ss., con bases en el Corpus Inscriptionum latinorum de E. HÜBNER (omitimos la bibliografía que sobre numismática desborde los estrechos límites de nuestro trabajo). Dentro del ambicioso programa humanista, y dado que la gramática era el mejor camino para acceder a la compresión de las letras sagradas y profanas, la confección de vocabularios relacionados con todo tipo de saberes constituyó una tarea ineludible. Véase RICO, F., Laudes litterarum: «Humanismo y dignidad del hombre en la España del Renacimiento», Homenaje a Julio Caro Baroja, Madrid, 1979, pp. 895-914.

 

8

MARAVALL, José A., Antiguos y modernos. La idea del progreso en el desarrollo inicial de una sociedad, Madrid, 1966, pp. 413 ss. Recuerda que Juan B. Cardona sugiere al rey, en la Traza de la librería de San Lorenzo el Real, la necesidad de recoger no sólo libros, sino medallas, monedas y otros vestigios del pasado. Maravall mide las distancias que median entre A. Bernaldez o los humanistas erasmitas (Valdés, Laguna) y Argote de Molina, el padre Sigüenza -tantas veces recordado por Lastanosa- y otros arqueólogos modernos.

 

9

MALCOLM BROWN, Cultural Aspects of the Italian Renaissance. Essays in Honour of Paul Oskar Kristeller, ed. por Cecil H. Clough, Manchester Univ. Press, 1976 describe la colección de antigüedades de Isabella d'Esté en el Studiolo y en la Corte Vecchia. En su inventario aparecen 1240 medallas y monedas coleccionadas desde 1497. GOMBRICH, E. M., Ideals and Idols, Essays on values in History and in Art, Oxford, Phaidon, 1979, pp. 35 ss., señala la función de mecenazgo de los Medicis, no muy lejana a la practicada por Lastanosa, en su protección de las artes. En pp. 122 ss., el estudio e imitación de la antigüedad se dibuja para los renacentistas como ilusión de vida. No hay que descartar, sin embargo, los valores ornamentales. Para las medallas como aderezo inexcusable del cortesano M. Praz, op. cit., pp. 52-3. De especial interés para el tema de los retratos en medallas españolas, Luis CERVERA VERA, «Iconografía de Juan de Herrera», en Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, Zaragoza, 1980, pp. 20-44. André CHASTEL y Robert KLEIN, El humanismo, Estella, 1971, p. 24, apuntan que la epístola y la medalla eran los medios más asequibles -por lo económicos- de acceder a la cultura clásica. En p. 78, sobre Budé.

 

10

MARAVALL, José A., op. cit., p. 417, ve en esa línea la Muestra de las antigüedades de España que Nebrija recogió por Extremadura y Andalucía. Vide SÁNCHEZ ALONSO, «Nebrija historiador», RFE, 1945, pp. 129-152 y, del mismo, Historia de la historiografía española, Madrid, 1941, pp. 397 ss. y 410 ss. F. COLONNA, Hypnerotomachia Poliphili, Venecia, 1499, también mezclaba -antiaristotélicamente- tabulación e historia (ápud, infra), aunque para muy distintos fines (Vid., ed. facsímil con introd. de P. Dronke, Zaragoza, Pórtico, 1981).

Indice