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Noticias. Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 15 (diciembre 1889). Cuaderno VI




ArribaAbajoDiciembre, 1889. Cuaderno VI

Estatua de mujer

Estatua de mujer, descubierta en las ruinas romanas de Iruña, provincia de Álava

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El Dr. D. Federico Baráibar y Zumárraga, nuestro correspondiente en Vitoria, ha remitido á nuestra Academia, por mano del Sr. Fernández-Guerra, el dibujo de una estatua marmórea de mujer, hallada en las célebres ruinas de Iruña, al Occidente de aquella capital de la provincia de Álava. El monumento ofrece sumo interés, por mostrarnos cómo dura la tradición, artística, cuando el arte comienza á declinar. La parte superior recuerda el siglo de Augusto, y la inferior el de Septimio Severo.

La Academia acordó que el dibujo del Sr. Baráibar se publique en el Boletín.


Historia general, civil y eclesiástica de la provincia de Zamora, por Ursicino Álvarez Martínez, correspondiente de la Real Academia de la Historia. Zamora, 1889.

Un ejemplar de este libro, notable bajo muchos conceptos, ha sido regalado por el autor á nuestra biblioteca. En la página 89 da noticia de un epígrafe romano, que no figura en la colección del ilustre Hübner. Dice así:

De una nuevamente hallada lápida, aún inédita, debemos dejar expresa noticia, puesto que nadie que sepamos la ha copiado. Fué hallada en 1883 en Fuentencalada de Vidriales. Su leyenda es esta:

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Inscripción sobre una lápida

Esta inscripción y otras, descubiertas en Fuentencalada (Hübner, 2629-2631), propias de soldados y veteranos, dan pie para suponer en aquella localidad una fortaleza romana (Castro-Navón?) que fuese como antemural de Astorga. El Sr. Álvarez Martínez, invitado para ello por la Academia, proporcionará en breve un calco de la preciosa lápida que ha dado á conocer, sin el cual no se hace fácil asentar la lectura é interpretación satisfactoria del monumento. Con él tiene estrecha relación el de Tarragona (Hübner, 4405):

Inscripción de Tarragona

Es de esperar que, practicados nuevos reconocimientos y exploraciones, aparezca en Fuentencalada su nombre geográfico romano.


Don Antonio Elías de Molins, nuestro correspondiente en Barcelona y Director del Museo provincial de aquella ciudad, ha   —603→   remitido, por medio del Sr. Rubio de la Serna, la copia que ha sacado de una lápida inédita, que se ve empotrada en lo alto del muro de la muralla antigua, mirando á la calle de Cervantes.

Inscripción sobre una lápida

En la primera línea se deja adivinar el cognomen Máxima de la piadosa matrona que en vida se puso este monumento fúnebre, aspirando á que sus restos mortales no fuesen por la Parca separados de los de sus padres, libertos y singular amigo.

El último número de la Revue des Études juives (Julio-Setiembre, 1889) contiene un artículo (páginas 75-83) de M. Théodore Reinach sobre la inscripción bilingüe de Narbona, fechada en el año segundo del rey Egica1. M. Reinach exhibe en fotografía un vaciado de la inscripción, y á la interpretación del nombre, que hasta el presente se había leído Paratori, sustituye otra correctísima. Paragorus, al decir del sabio arqueólogo, proviene del griego Término griego, que se escribe y suena Término del Talmud en el Talmud de Jerusalén y en la Crónica de Abrahán ben Daud (siglo XII), y es traducción del hebreo Término hebreo (Menajem). La importancia histórica y paleográfica del monumento se ha demostrado una vez más con datos nuevos y oportunos.

Dos proposiciones, sin embargo, que emite M. Reinach y admite como seguras, parecen indicar que su autor no está plenísimamente impuesto en el estudio de la Arqueología visigoda, ó al   —604→   nivel del progreso que ha logrado este ramo en nuestra Península. Sostiene que el candelabro de los siete mecheros no se encuentra en lápidas cristianas; y para probarlo cita el mármol trilingüe de Tortosa, no sabiendo que el crismón, grabado en aquel mármol2 sobre la cara interior que no vieron Le Blant y Renán, demuestra precisamente lo contrario. Achaca á impericia ó descuido del grabador la omisión de la primera letra en el vocablo Término hebreo, llegando por ese atajo á deslucir no poco el mérito paleográfico de la piedra3; mas no se hace cargo de que aquella omisión pudo ajustarse á la pronunciación ú ortografía usada entonces por los judíos y conversos de judíos, súbditos de Egica. En la Biblia palimpsesta del siglo VII, cuyos restos, unidos á los del Breviario de Alarico, sirvieron para formar el celebérrimo códice de la catedral de León4, brilla por su ausencia la primera letra del vocablo Israhel; y en la inscripción, no menos famosa, de Cartagena5, labrada un siglo antes que la de Narbona, se lee Spaniae. La forma románica (nasal?) obuerunr no es un descuido. El Sr. Fita, encareciendo, como era justo, el eminente servicio prestado á la ciencia por M. Reinach, hizo presentes á la Academia las referidas observaciones.


Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos, formado con los apuntamientos de D. Bartolomé Gallardo, coordinados y aumentados por D. M. R. Zarco del Valle y D. J. Sancho Rayón. Tomo III, Madrid, 1888; tomo IV, Madrid, 1889. La edición de estos volúmenes, que faltaban para completar la grande obra de Gallardo, se ha hecho bajo la dirección, revisión ó ilustración del Sr. Menéndez y Pelayo, individuo de número de nuestra Academia.







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