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ArribaAbajoEntretenimiento XV.

Se trata del Azogue y de la Sal, materias precisas para el beneficio de la Plata y de las Minas de estas dos especies.


El beneficio de los metales necesita dos ingredientes esenciales, que son el Azogue y la Sal: sin estos no podria tener lugar la Amalgama, siendo el primero el que los úne, de donde nace, que su obra se llame Incorporacion; la segunda los dispone, para que aquel pueda obrar, á cuyo fin los purifica de las muchas particulas estrañas que tienen. Además de la Sal hay otros, de que tambien se usa para el mismo efecto, segun lo requieren las distintas materias que se hallan interpoladas con ellos. De este trabajo están libres en parte los metales que se benefician por fuego, pero son pocas las Minas que tienen disposicion para ello.

El Reyno del Perú fue privilegiado respecto del de Nueva España en la conveniencia de tener una Mina abundante de Azogue, con cuya proporcion no ha estado dependiente de España para el que necesita, y en ocasiones ha contribuído al otro con algunas porciones, cuyo auxilio ha sido muy importante, pues á haber faltado, era preciso que hubiesen padecido mucho sus Minas.

La Mina de Azogue se halla en el distrito de Guancavelica, nombre corrompido de Huanca Vi1ca, que son dos de la lengua de los Indios, propios de Naciones entre ellos; el cerro donde está se halla distante como legua y media de la Villa, que tiene el mismo nombre, la qual esta á su pié: los que le han reconocido y visto, igualmente que el de Potosí, aseguran guardar mucha semejanza el uno con el otro.

No guardan igual semejanza en la disposicion interior, porque el de Potosí consta de muchisimas bocas, que dán entrada á otras tantas Minas de distintos dueños, hallándose por todo él difundidas las ramificaciones de vetas, y el de Guancavelica solo tiene quatro entradas por lo mas alto, que es la cumbre del cerro, y tres socabones, que sirven para darle viento y desague, no porque tenga manantiales, sino para la que le éntre de las goteras.

Esta Mina no tiene extension á lo largo, y consiste en un gran Pozo, bien que cerrado por la parte superior, sin mas abertura que las puertas de entrada que se han dicho, cuyo circuito es de 180 varas su extension, ó diametro de 60, y su profundidad de 513; en éste ámbito han estado contenidos los metales que han producido el Azogue, con que se abasteció aquel Reyno desde los principios, y fuera de él no lo hay; en lo antiguo fue abundante, pero faltandole extension, está reducida oy á un esqueleto de palizadas, y algunos retazos, que habiendose dexado con el fin de sostener la Mina y precaver sus ruinas, han podido escapar de la astucia de los Mineros: les dán el nombre de Estrivos; estos se disminuyen sensiblemente todos los dias por sacarse de ellos principalmente el Azogue para el abasto regular. Pertenece á la Corona, y esto ha contribuído no poco á su mala conservacion, por la circunstancia de estár cedida á un numero de personas que la trabajan por compañia, siendo la mayor parte hombres destituídos de posibles, y forasteros que se recogen allí á tentar fortuna, sin principios, ni conocimiento del exercicio. El Rey les paga un tanto por cada quintal de Azogue que le entregan, y les adelanta caudal para que empiecen á trabajar: en otros tiempos, que la capacidad de aquel gran Pozo, ó Deposito se hallaba en mucha parte macizo, lograban sobresalientes utilidades, sin perjudicar á la Mina; pero no asi al presente por la falta de ley á que han venido los metales. La Villa, que es bastante grande, se mantiene de la Real Hacienda por las utilidades que dexa el Azogue.

Se trabaja como las de Plata con Indios de Mita, pero además de estos exceden los voluntarios, asi de la misma casta, como de Mestizos. La ley del metal en el dia es baxisima, correspondiendo á cada caxon, que se regúla allí de 6 arrobas, siendo distinta esta medida que los de las Minas de Plata, desde menos de libra, hasta 2½, ó 3. Las débiles señales que han quedado de estrivos, tienen la de 8, ó 10 libras; pero quando estaba en su fuerza la habia de 25 á 30 libras, que llamaban Metal de Apunchao, palabra India, que significa metal rico. Veese allí repetida una particularidad semejante á la de los metales de Plata sobre la regeneracion de ellos; pues en los parages que han estado abandonados por largo tiempo, como de 60, ú 80 años, bueltos á habilitarse, se encuentran en sus superficies unas costras, ó capas mas, ó menos gruesas, cuya ley es sobresaliente, y quitada buelve á quedar la piedra de una calidad metalica, pero sin contener Azogue, ó tan poco, que es despreciable. Esto hace creer, que la mejoría de ley que se halla es posterior al tiempo del abandono; porque quando se hizo fue por no contener cosa de sustancia; habiendose aprovechado con codicia los metales de ley regular en todos los tiempos, sin escusar trabajo para solicitarlos. A esto se agrega no ser natural que los abandonasen quando les quedaba el grosor de una vara, poco mas, ó menos, habiendo hecho grandisimas escavaciones en aquellos mismos sitios para extraher otros, que tal vez no serían tan buenos como estos que se encuentran en los tiempos presentes. Si esto solo se viese en una parte, podria atribuirse á casualidad, pero experimentandose en todos los que se encuentran, cuya memoria está quasi perdída, hay bastante motivo para discurrir, que la ley fue posterior al abandono; lo que comprueba tambien el poco grosor de las capas.

La piedra donde el Mercurio se fixa es de un color y gran particular; y aunque no lo contengan, se conoce por ella, que en mas profundidad, ó sacando algunas capas, se encontrará el cinabrio natural, que es la misma Piedra, el Azogue y el Azufre unidos y misturados. A esta piedra llaman Metal de Azogue, á distincion de la otra en donde nunca lo hay, á la qual dán el nombre de Desmonte, y es al modo de Pizarra. Esto asentado, se puede concluir, que despues de sacado el metal util de un parage lo abandonaban y quedaba macizado con los escohombros que echaban en el de los otros cercanos. Los efluvios y partículas primitivas que constituyen el Azogue, subiendo de lo mas profundo, circundan por las porosidades de la Piedra Metalica, que tiene disposicion para recibirlos, y al llegar á la superficie se detienen, no teniendo matriz por donde continuar la circulacion; y unidas con la piedra mudan su color obscuro, dandole el que tira á rubicundo mas, ó menos vivo, segun son abundantes las partículas mercuriales, y los Azufres que les acompañan, de cuyo modo aquella piedra estéril vá sobrecargandose de ellos, y reduciendose á cinabrios: de esto resulta, que á proporcion que ha corrido mas tiempo desde el abandono, ó que la memoria de él está mas perdída hasta el descubrimiento, es mas, ó menos espesa la capa que se encuentra de la que contiene Azogue. Suelen ser tan abundantes en algunas extremidades de la Piedra Metalica las particulas del Azogue, que no pudiendolas mantener fijas, é incorporadas en sí, se vén en su propia forma; y sacudiendo la piedra contra una cosa dura despide globulos de Azogue, al modo que la piña de Plata quando está en pasta, y se comprime, despide el Azogue superabundante, sin otro auxilio: las piedras que contienen el Azogue en su forma metalica tienen un color de Plomo brillante, que tira á rubicundo, y en donde él está hace briscado semejante á las cristalizaciones menudas que se suelen encontrar en las Minas.

Tambien entre los escohombros antiguos que han pasado por el fuego, se encuentran algunas piedras que contienen Azogue, de lo qual ha nacido, como en las Minas de Plata, persuadirse á que la piedra por su calidad es la matríz donde el Azogue se fija, comparando su propiedad á la de la Esponja que recibe el Agua; y que comunicandosele con el ayre las particulas sutilisimas del Azufre, y de las partes que forman el Azogue, buelven á adquir en parte la union que tenían en la Mina con este metal. Que sea csto, ó el no haber quedado totalmente despojadas de él quando se hizo la operacion, lo cierto es haber Mineros, que se dedican quando la Mina no les produce con regularidad á escoger, ó pallaquear, y aprovechan lo que encuentran para sacar Azogue.

Los lugares profundos de la Mina, que despues de largo tiempo de haber estado ciegos con los escohombros, se abren, tienen un ayre de naturaleza, que mata de improviso si se respira, observandose en esto varias particularidades. Llaman á esta especie de ayre Umpé; en su peso y elasticidad no se conoce circunstancia por donde pueda venirle esta propiedad, pues introduciendo un Barométro con industria donde lo habia, no mudó al Mercurio sensiblemente de situacion de como estaba á la parte de afuera donde no lo habia, siendo tan eficáz y pronto, que al presentar tres velas de sebo unidas y encendidas, cuya luz era bien grande, luego que entraron en el Umpé se apagaban, sin dexar señal de haber estado encendidas en los Pábilos: tampoco, en el Termométro se reconoció mutacion, ni en las demás qualidades de humedo y seco, ó las que pueden percibirse por el olfato; y no obstante esto, quando falta precaucion en los Trabajadores, al llegar á romper alguna antigua concabidad suelen quedarse muertos y no bolver con ninguna diligencia: para experimentar estos raros accidentes no es necesario que el agugero que se abre sea grande, basta el que hace la punta del pico, ó de la palanqueta con que trabajan. Precavense de este peligro con el cuidado de no respirar al dár los golpes, quando sienten estár proxima á romperse la comunicacion, y luego que se abre presentan una luz, la que introducen por toda la abertura en un palo quanto éste puede alcanzar; sino se apaga es señal de no haber Umpé, pero por el contrario extinguiendose lo hay, y el término es todo el espacio en donde sucede esto.

De esta qualidad tan rara del ayre, que no consiste en su peso, ni en su elasticidad, es muy dificil asignar la causa, pero se nota que se reproduce y se mueve en el mismo ayre, dandolo á conocer la circunstancia de sobrevenir en algunos parages donde no se habia advertido; y sin esperarlo, ni haber antecedente para ello, se vé que las luces se quieren apagar, lo qual se indica de un modo raro. La luz entera se separa del pábilo, y sube ácia arriba con mucha prontitud, bolviendo á baxar hasta el mismo pábilo, donde se mantiene un breve rato, y buelve á repetirse el mismo salto, hasta que en alguno de ellos se desparece enteramente: en estos saltos sube como media quarta, sin dexar en el pábilo señal alguna de haber estado encendido; pero quando sube demasiado es señal de que el Umpé tiene fuerza, y entonces al segundo, ó tercer salto se apaga. Estando en este término aun puede resistirlo por breve rato la vida de los hombres, pero quando de repente se apaga sin dár estos saltos, con la misma prontitud instantanea caen muertos.

La propiedad de moverse se percibe, en que unas veces se mantiene en aquellas concavidades donde se descubre; otras se adelanta á la calle por donde se hizo la entrada; y diariamente abanza alguna cosa: y se observa, que teniendo una luz en la mano donde no se perciben los efectos, y alargando el brazo á donde son sensibles, la luz se queda apagada; entonces con la que está en la otra mano se buelve á encender; y quantas veces se repite el introducirla, tantas sucede el apagarse.

Las personas que impensadamente se han encontrado donde empieza á haber Umpé, que no esté en toda su fuerza, sienten un hormigueo grande por el cuerpo, pero con particularidad en las extremidades, en la cara, y en la cabeza; sordera y mucho sonido en los oídos; los ojos hinchados, como que se les quieren salir del casco, que son los efectos que ocasiona la extraccion del ayre dentro de la Máquina Pneumatica. Para conocer si los del Umpé eran provenidos de igual causa de rarefaccion de este ayre, se han hecho repetidas experiencias en dos parages diversos donde lo habia, y no podian subsistir luces encendidas: para esto puso unos lienzos al rededor de las narices y boca la persona que se preparó para entrar, y reteniendo el resuello, llevó el Barométro montado 4 varas mas adentro de donde se apagaban las luces, y colocado allí, salía y entraba para vér si hacía movimiento, lo reconocía distintamente con la claridad que comunicaba una luz puesta del lado de afuera 2 varas del límite del Umpé. En esta forma observó mantenerse el Mercurio en 17 pulgadas, 1½ lineas; sacado á fuera y puesto en el lugar donde estaba la luz, que era al mismo nivél, estaba en 17 pulgadas y 2 lineas, la diferiencia era media linea, que nunca podia causar éste particular efecto. En el segundo parage donde se hizo la experiencia que igualmente el Umpé no admitía luz, y es lo mas hondo de la Mina llamada Hoyo Negro, estuvo el Mercurio en 17 pulgadas, 2¼ lineas. Al mismo tiempo se introduxo un Termométro, y tampoco tuvo alteracion, respecto de como estaba del lado de afuera; sacandose de aqui, que la qualidad nociva de aquel ayre no procede de una gran rarefaccion, ni de ser mucho menos pesado que lo que corresponde á la athmosphéra de aquella altura. En estos parages no habia mas que una entrada sin tener correspondiencia.

El modo de disipar el Umpé es haciendo otra abertura al parage donde lo hay, y que el ayre tome movimiento; de cuya circunstancia puede inferirse venirle aquella qualidad de estár sin él algun tiempo enteramente. Si esto contribuye, ó no á que pierda la elasticidad en el todo, ó en alguna parte, no es facil averiguarlo, pero se dexa conocer le adquiera alguna propiedad particular dañosa á la vida, indicandolo asi la prontitud con que ésta se termína donde lo hay.

Esta propiedad singular del ayre se conoce igualmente en distintos parages de Europa, en algunos Pozos no muy profundos, y en la Gruta del Perro, segun la llaman en Italia; pero no basta la sola circunstancia de estár parado el ayre, pues son raros los Pozos en donde se vé, lo que tambien sucede en las Minas; pero se nota, que donde hay metal de algun provecho, ó lo ha habido, es mas expuesto que donde no lo hay; de lo que se colige, que los efluvios de este pueden comunicarle algunas partículas, que son contrarias á la vida. No sería estraño que la materia Ignea, ó la Electrica, que se hallan esparcidas por el ayre, las absorviesen en sí los metales, y que por esto la luz no tenga subsistencia, faltandole en el ayre particulas correspondientes para animarla, pues entonces, sin haber mutacion en el peso, ni en la elasticidad podria producir los efectos que se vén. No sucede en aquella Mina azogarse la gente que trabaja en ella, como se cree comunmente: en lo antiguo se dice era mas frecuente este daño, y se atribuía á dos causas; una la porcion mayor de Azogue que contenía el Mineral; otra el modo de desprenderlo de la Mina con el pico, entonces el polvo que despedía introduciendose por la respiracion en la sangre, les causaba el mal. Los que presente se azogan son pocos, y estos lo contrahen en los Hornos al tiempo de cargarlos, por entrar en ellos quando están todavia calientes; pero siendo los metales de poca ley, ni aun asi es comun.

Los que se azogan practícan allí un remedio facil, con el qual se ponen buenos en poco tiempo, quando no pueden resistir mas, porque se vén en continuo temblor de todos los miembros. Estenuados y macilentos se transfieren á alguna Quebrada de temperamento cálido. En ella se aplican á labrar la tierra, con la qual sudan mucho y espelen el Azogue, poniendose del todo buenos; y despues que lo consiguen, buelven á tomar el antiguo exercicio, sin que les violenten á ello.

Creyóse un tiempo, que las Minas de Azogue eran en el Perú tan comunes como las de Plata, y con escrupuloso cuidado se dispuso que no se trabajase en donde al parecer se habian encontrado indicios de ellas para estorvar que en Azogue y en Plata se le defraudase al Rey los derechos Reales; pero quando llegó el caso de necesitarlas, por el descaecimiento de la de Guancavelica, se halló ser engaño del poca conocimiento; y aunque se practicaron quantas diligencias dictaron el deseo y la importancia, solo se encontraron desengaños y el convencimiento de que las que en lo antiguo se tenian por Minas de Azogue, lo eran de Hierro y de otras materias de esta naturaleza, cuyo color tira, á rojo, como lo manifestaron muchos y prolijos ensayos que se han hecho. Las que se denunciaron en distintas Provincias, y las del Reyno de Chile no han dado mas indicios de Azogues, que las otras. En esta escaséz que se nota de tales Minas, se reconoce la Providencia del Criador, que como menos util que los otros metales por su rara qualidad de ser fluido, é inestable, aun siendo tantas las de los metales preciosos de Plata y Oro que distribuyó en todo el Mundo, y de que hizo ostentacion en aquellas dos Americas, son tan raras las que se conocen de Azogue, que se hallan reducidas á la de Guancavelica en el Perú, la del Amaden en España, y la de Frieste en el Fruíli; pues de haber otras, son de poca reputacion, y no las hay en la América Septentrional, cuyas Minas de Plata no son menos pingues que las del Perú, como lo tiene acreditado la porcion que se saca de ellas todos los años.

El Azogue se emplea tambien en Amalgamas de las Minas de Oro quando éste se halla en particulas tan diminutas, que no se puede recoger por la fundicion, ni por las Labas. De algun tiempo á esta parte se usa de él en Portovélo con motivo de haber encontrado en los cerros inmediatos Minas de este rico metal, las que al dictamen de los inteligentes prometen aumento, á medida que se vayan adelantando sus trabajos; pero coma allí no ha sido regular hacer consumo de Azogue, padecen escaséz, y esto perjudicaba á los progresos que deseaban sus dueños.

Proveense las Minas de la Sal que necesitan; unas de la que se coge en el Mar, y otras de la que se saca de las Minas que hay propias de ella, segun la proporcion en que están, siendo uno de los renglones de expendio que tienen, y en las que se hallan muy retiradas es bastante costoso. Goza en este particular aquel País la ventaja de no ser necesario que intervenga el trabajo, ó industria de los hombres: se forma la Sal, ó la congela la naturaleza de sí misma, sin mas pension, que irla á coger. En el distrito del Pueblo de Chilca, que es del Corregimiento de Cañete, baña el Mar con las crecientes algunos Valles, entre alturas de poca elevacion, dexando en lo mas hondo Lagunas, que se renuevan de continuo. Este agua, por la calidad del suelo, se congela en Sal, siendo tanta su abundancia, que se abastece con ella mucha parte del País, pero no tienen facultad para extraherla de allí otros mas que los Indios de aquel Pueblo, y son estos los que se ocupan en conducirla á los demás parages donde se necesita. A esta semejanza hay en aquellas costas otros lugares, que son Salinas naturales.

En la parte alta del Perú, que parece haberla proporcionado la Providencia para depósito de toda suerte de Minerales, los hay de Sal, y son en la misma disposicion y estructura que las de los metales: en ellas hay las entradai regulares, y la Sal se halla en cuerpo duro, macizo, y continuo como la piedra: se corta á fuerza de pico, en pedazos proporcionados, para que las bestias de carga puedan llevarla, y asi se conduce á las Poblaciones y á los Minerales; á la vista es engañosa, teniendo semejanza de piedra de color morado, que tira á obscuro, con vetas al modo del Jaspe, y la venta no se hace por peso, ni por medida, sino por piedras, en cuyo tamaño es poca la diferiencia. De estos Minerales de Sal se encuentran en casi todos aquellos Países, y su especialidad consiste en la dureza, en el color, y en estár en aquellos cerros de tanta elevacion al igual de los de Plata y de Mercurio, cuya variedad contribuye á hacer admirables en todo las obras de la Providencia.

Puede ser digno de repararse, que habiendo sido tantas las riquezas, especialmente del Oro que se sacaba en las Islas de Santo Domingo y de Cuba en los tiempos cercanos á su Conquista, al presente se encuentran tan cortos indicios de ello. En la de Cuba subsisten vestigios de antiguas Minas con solo el nombre; á poca distancia de la Habana, por la parte de Bacuranao, hay unos cerros de poca elevacion, y allí un parage que llaman la Mina, por haberla, aunque ni está corriente, ni parece haberlo estado de mucho tiempo á esta parte, sucediendo lo mismo á las otras. Hay noticia no obstante, de que lavando las arenas del arroyo Escambray, que está tres leguas de la Villa de Santa Clara, en el hato de Manicaragua y en algunos otros de la jurisdiccion de la Trinidad, se saca algun Oro en polvo y pajillas, refiriendose otro tanto de los que están ácia la Ciudad de Holguin; pero son muy cortas estas señales para compararse con la fama de la riqueza antigua. En la Isla de Santo Domingo no son tampoco de mas entidad que en aquella, y á esta semejanza sucede lo mismo en las otras de donde se sacó algun Oro en los tiempos de su descubrimiento.

En la Luisiana, uno de los incentivos que tuvieron los Franceses para poblarla, á costa de muchas vidas que perdieron en los principios, fue la esperanza de encontrar Minas de metales ricos, guiados por la congetura de ser un mismo Continente con la Nueva España; y aunque en su solicitud y descubrimiento han practicado algunas diligencias, y en efecto han logrado descubrir algunas de Plomo y de Cobre ázia la parte de los Ilinueses, pero ninguna de Oro, ni Plata.