En su Arte poética fácil (Val., 1801, p. 221) propone Masdeu «personalizar» el Sueño como sigue: «Joven tendido en un lecho, coronado de hojas de dormidera, rodeado de aves extrañas y monstruosas que le van volando por encima».
«La Trampa»: ésta fue la primera leyenda escrita a lápiz por Goya, aficionado a la caza, debajo del grabado. Y es que la «losa» y el esqueleto recuerdan la piedra plana o el ladrillo mantenido en equilibrio inestable por unos palitos que usaban los cazadores de pájaros.