Notas para una bibliografía de Felipe Godínez
Germán Vega García-Luengos
En los últimos años estamos asistiendo a un creciente interés por la obra literaria y por la propia figura de Felipe Godínez (1585-1659). Una serie de artículos y libros dan fe de este progresivo asedio a un dramaturgo al que los abundantes estudios del teatro español clásico venían dejando fuera de sus centros de atención.
Sucedía esto, a pesar de que su nombre figura de forma destacada en las alusiones antiguas y de que, en lo moderno, es raro el manual o la historia de la literatura que omita la referencia al mismo; si bien acompañada normalmente de escasos datos, que van pasando de unos a otros, y que no siempre escapan de la deformación. Y también, a pesar de que entre las escasas noticias que se conocían de sus circunstancias vitales, había una que le singularizaba entre el grupo de dramaturgos de segunda o tercera fila, donde se le ha encasillado tradicionalmente: Godínez -en expresión de Adolfo de Castro, divulgador, si no descubridor, de dichas noticias- «es el único autor dramático español penitenciado en persona por el Santo Oficio»
1; palabras que tendrán eco literal en otros escritos posteriores. Las acusaciones que le llevaron a aquel auto sevillano de 1624 fueron las de «judaizante y hereje»
; mencionándose, además, entre los cargos algunas de sus obras dramáticas. Es decir, que Felipe Godínez había sido uno de esos españoles de vida difícil en la España del Siglo de Oro; uno de esos españoles con problemas de integración, por mor de unos valores colectivos, al tiempo que había participado, con relativo éxito, en un fenómeno social y literario, como es el teatro, al que a menudo se suele considerar promotor y defensor de esos mismos valores.
Sin embargo, en los tiempos recientes, diversos estudiosos han sentido la atracción hacia el personaje y han tratado de paliar este vacío que sobre él existía en nuestro panorama de estudios literarios. Y así, al sugestivo trabajo de Edward Glaser sobre el contenido religioso y el significado de una de sus comedias, O el fray le ha de ser ladrón, o el ladrón ha de ser frayle (1957)2, se han ido añadiendo los de otros autores: Anna M. Lazzarini ha estudiado y dispuesto la edición del auto sacramental Los toros del alma (1970-1971)3; José María Bella ha comparado el tratamiento de la leyenda de Pedro Telonario por parte de Mira de Amescua y de Godínez, en el auto El premio de la limosna (1972)4; Thomas C. Turner ha hecho la edición y un análisis de La traición contra su dueño, la única comedia conservada en manuscrito autógrafo (1975)5; Juan O. Valencia ha interpretado Las lágrimas de David desde claves psico-filosóficas (1977)6; Carmen Menéndez Onrubia se ha ocupado de su teatro cortesano, ha propuesto una sugerente biografía del autor, a través de los dispersos datos entonces a su alcance (1977) y ha analizado los reflejos ideológicos de sus dos autos navideños (1983)7; Nancy K. Mayberry ha sugerido una polémica paternidad tirsista para Las lágrimas de David (1978)8 Judith Rauchwarger ha considerado las fuentes bíblicas y legendarias, así como la proyección cristiana de Los trabajos de Job (1978)9; Constance H. Rose ha estudiado, junto con La hermosa Ester de Lope, La Reyna Ester y Amán y Mardoqueo, proponiendo para esta última la autoría de Enríquez Gómez (1980)10; también las versiones sobre el Libro de Ester de Lope y de Godínez, en la primera de sus comedias, han sido objeto de atención por nuestra parte, con el fin de aclarar distintos aspectos de carácter externo e interno (1981)11; Soledad Carrasco ha investigado las fuentes y la significación de De buen moro, buen cristiano, en un atractivo y documentado trabajo (1981)12.
En esta lista deben ocupar un lugar preeminente las autoras de los dos últimos estudios publicados hasta el momento: Piedad Bolaños Donoso, que ha analizado en conjunto la vida y la obra del poeta en un volumen titulado La obra dramática de Felipe Godínez (Trayectoria de un dramaturgo marginado)13, del que cabe destacar, entre sus aciertos, la aportación de nuevos y oportunos datos biográficos, fruto de una meritoria labor de búsqueda en los archivos de Sevilla, Moguer y Madrid; y Maria Grazia Profeti, en cuyo libro Per una bibliografia di Felipe Godínez14 -sobre el que estas notas van a centrarse de ahora en adelante- ha dado a la luz su investigación rigurosa, como en ella es habitual, acerca de una materia básica para su conocimiento.
En líneas generales, la hispanista italiana mantiene para este estudio el mismo esquema de su espléndido trabajo bibliográfico sobre el teatro de Pérez de Montalbán15.
Introducen el repertorio unas páginas que recogen las noticias biográficas del autor, al tiempo que trazan un panorama de la difusión manuscrita e impresa de sus obras en lo antiguo, y de los escasos estudios y ediciones críticas que ha merecido en lo moderno. Cierra este prólogo una exposición de las normas seguidas en el ordenamiento y en la descripción de los distintos testimonios; exposición, que, en lo que se refiere a las sueltas, es también una defensa de su sistema descriptivo, por económico y claro, frente a las propuestas más complejas de bibliógrafos ingleses, como Wilson, Gaskel y Bainton.
Siguen a la introducción un índice de las obras citadas de forma abreviada y una relación de las bibliotecas, distinguiendo, con un asterisco, las consultadas directamente por la investigadora -la gran mayoría- de aquellas cuyos fondos conoce a través de los catálogos.
La primera parte registra las comedias y autos publicados en colecciones de «diferentes autores», de «nuevas escogidas», extravagantes y particulares de otros dramaturgos, con descripción de los volúmenes y de las piezas en cuestión.
La segunda se destina a la reseña analítica de las comedias y autos, diferenciando dos apartados en ambos tipos: uno para las obras de atribución segura y otro para las dudosas o ilocalizables. En el estudio pormenorizado de cada una de las piezas, se registran primeramente los manuscritos, luego las ediciones adocenadas, mediante la referencia a la parte anterior en que se han descrito ya, y en tercer lugar, las sueltas: las que no llevan pie de imprenta, al principio, las que omiten el año de impresión, después, y por último, siguiendo su orden cronológico, las fechadas. A continuación, se anotan las ediciones modernas en los contados casos en que existen. Como colofón al análisis de cada pieza, hay un apartado de «crítica», donde se da cuenta del tratamiento de la misma en los distintos repertorios y estudios.
La tercera parte, con el título de «Varia», está dedicada a las composiciones no dramáticas -poemas de circunstancias, por lo general-, ordenadas conforme al año de su edición.
Finaliza el libro con una serie de índices: de autores, de títulos, de primeros versos, de lugares de edición, y de impresores, editores y financiadores.
La investigación bibliográfica de M. G. Profeti, aparte de asumir y comentar puntualmente la catalogación de la obra de Godínez llevada a cabo por José Simón Díaz16 -cuyo acierto es tanto más meritorio, dada la magnitud de la empresa donde se incluye-, aumenta de forma considerable el número de testimonios manuscritos e impresos localizados, así como el de ejemplares que de los ya registrados se conservan. Producto, todo ello, de pesquisas personales en un amplio conjunto de bibliotecas, en su mayoría, europeas. Y así, las setenta fichas que la Bibliografía de la literatura hispánica dedica al dramaturgo pasan a ser ciento doce, en las que, además, se describe detalladamente cada texto, haciendo referencias y comentarios críticos a los más importantes índices y catálogos generales del teatro clásico (Medel, Huerta, Mesonero, La Barrera, Paz, etc.).
Repertorios con el rigor y la exhaustividad de los de Profeti son imprescindibles para un estudio cabal del teatro de nuestros dramaturgos áureos, al proporcionar una firme base en la dilucidación de aspectos capitales de su conocimiento.
La Comedia del Siglo de Oro presenta importantes problemas en lo concerniente a la atribución y a las variaciones de la letra de sus textos. Problemas que, sin duda, tienen que ver con esa concepción del género, a menudo puesta de relieve, según la cual, éste «aparece -en palabras de Rennert-Castro- como un inmenso poema colectivo, en el que todo el mundo reclama su parte y su derecho a colaborar»
17. La obra teatral corre de mano en mano entre «autores», representantes, copistas e impresores, sin que el poeta pueda controlar ni la integridad de su producto, ni tan siquiera su nombre al frente del mismo. Estas características, en las que se ven implicados desde la concepción del género por parte de los propios dramaturgos y del público en general, hasta el entramado económico que lo sustenta, deben inducir a mantenerse alerta con respecto al texto de las obras conservadas e, incluso, de las autorías que en ellas constan.
Analizar una pieza de la que no nos ha llegado un manuscrito autógrafo o una copia supervisada por el autor -aunque también aquí pueden existir problemas-, sin conocer primero, y cotejar después, el mayor número posible de testimonios, es arriesgarse a considerar de un autor lo que no es suyo y prescindir de aquello que sí lo es.
Los trabajos de Profeti dan cumplida cuenta del primero de los requisitos, son una sólida premisa para estudios de crítica textual que permitan fijar el texto más cercano posible del original, o, dicho de otra forma, un texto en el que se hayan eliminado todas las adiciones y restablecido todos los «atajos» que, con seguridad, no se deben al autor. Igualmente, en las ocasiones en que una obra ofrece variaciones en la atribución según los distintos textos, esta labor puede aportar pruebas esclarecedoras sobre su autoría real.
En el caso concreto de Godínez, estos datos tienen especial pertinencia, dada la escasez de autógrafos -tan sólo de una comedia y un auto- y la ausencia de ediciones realizadas con su aval. El conocimiento de la docena de copias -a la que casi llegan o sobrepasan algunas de sus obras más importantes, cuya disposición en el stemma, por otra parte, hace considerar la desaparición de algunas más- es imprescindible para analizar y editar -que Godínez también lo está necesitando- convenientemente estas piezas. Asimismo, la noticia de estas largas secuencias de copias sirve para poner en evidencia la aceptación que en otro tiempo tuvo su teatro.
Estas notas, aparte de reseñar y dejar constancia del valor y el interés del libro de M. G. Profeti, pretenden ser un modesto complemento al mismo, cuyo carácter abierto es subrayado desde el propio título con el rigor de que hace gala en todos los niveles. Esta complementariedad se cifra en una serie de propuestas de rectificación y de adición. Para ello nos basamos en nuestras propias pesquisas bibliográficas sobre el autor, así como en un conjunto de estudios tendentes a esclarecer los distintos problemas de confusión de títulos y atribuciones, de localización, de fijación textual, etc., que afectan a la delimitación de su corpus dramático; estudios que toman en consideración aspectos de índole externa -alusiones de sus contemporáneos, datos extraídos de las ediciones y manuscritos, registros de los catálogos- e interna -temas, estilo, métrica, lengua-, y cuyas conclusiones, en lo que concierne al repertorio bibliográfico, adelantamos sintéticamente ahora a su próxima publicación18.
En primer lugar, cabe precisar algunos puntos con respecto a la ordenación de las comedias y autos para su reseña analítica como «di sicura attribuzione» o como «di discussa attribuzione o irreperibili». Tal clasificación es producto de un meticuloso trabajo sobre los datos que proporcionan los manuscritos, las ediciones, los catálogos, etc. La existencia de estudios previos que consideraran los problemas de atribución, en los que el teatro de Godínez se ve inmerso de una forma marcada, no sólo desde aspectos externos, sino también desde el análisis interno, habría dado una base más segura a este cometido. Con todo, la ordenación sería totalmente correcta -no se puede pretender que el libro supla estos estudios-, si se atuviera en todos los casos al mismo criterio. Sin embargo, a nuestro juicio, esto no ocurre siempre.
Así, introduce entre las comedias de «discussa attribuzione» Cautelas son amistades (La cautela en la amistad, Lo que merece un soldado, Los dos Carlos) (pp. 63-65), por el hecho de que existen manuscritos y ediciones de la obra a nombre de Godínez y de Moreto, mientras que hace figurar con las de «sicura attribuzione» O el frayle ha de ser ladrón, o el ladrón ha de ser frayle (pp. 49-53), a pesar de que dos de sus copias llevan el nombre de Calderón. Es cierto que un estudio de este texto enseguida da por buena tal clasificación, pero el caso es que en esta oportunidad se ha echado mano de un factor diacrítico de índole interna y en la otra no, cuando también hubiera obtenido el mismo resultado. Una consideración de los temas, estilo, métrica, pone en evidencia que la atribución de Cautelas son amistades repugna al quehacer de Moreto, mientras que conviene al de Godínez. Si a esto añadimos los datos que proporciona un seguimiento de las atribuciones, de las puestas en escena y de otros aspectos concurrentes en la historia externa de la comedia, caben pocas dudas a la hora de situarla entre las «seguras» del autor.
Un caso distinto es el de Celos son bien y ventura (p. 66), aunque también consideramos incoherente, con respecto al tratamiento que se da a otras obras, su clasificación como «discutida» sólo -en lo que parece- porque en los catálogos, a partir del de Medel de 1735, figure también al lado del mismo título el nombre de Juan Vélez, cuando no se ha localizado ninguna copia con esta atribución y sí dos a nombre de Godínez. Según esto, otras obras agrupadas con las «seguras» deberían pasar al segundo apartado: Amán y Mardoqueo, Las lágrimas de David, Los trabajos de Job. También estos tres títulos fundamentales en el corpus dramático del autor se asocian a otros autores en los mismos catálogos. Sin embargo, en esta ocasión la obra debe ser mantenida -a nuestro juicio- entre las de «discussa attribuzione», no por las razones de tipo externo que acabamos de cuestionar, sino porque su análisis interno delata aspectos inconvenientes a su limpia alineación con las de Godínez.
En cuanto al título Judit y Olofernes, éste debería figurar entre los de las «commedie di discussa attribuzione o irreperibili», y no entre los de las seguras (p. 44) ni entre los de los autos ilocalizables (p. 77). El origen de la atribución -correcta o falsa- de tal título a Godínez está, casi con seguridad, en dos escritos en defensa del teatro de la segunda mitad del siglo XVII19. En ellos se hace referencia a una «comedia», no a un «auto». De aquí lo tomaría La Barrera20 para ponerlo en circulación en los estudios posteriores que lo mencionan. Por supuesto, cabe aludir a un auto anónimo de igual denominación que formaba parte de los fondos de Medel en el siglo XVIII, pero sin que haya fundamento para atribuírselo a nuestro autor.
Entre los «autos di discussa attribuzione o irreperibili», incluye Profeti un manuscrito anónimo del siglo XVII, hoy en la Biblioteca Nacional de Madrid, que contiene una pieza titulada Los trabajos de Job (pp. 78-79). Son muy sugestivas las relaciones que el texto de este auto guarda con el de la comedia que a nombre de Godínez circuló en al menos nueve ediciones. Sin embargo, en ningún momento se le atribuyó un auto con tal título, ni éste nos parece obra suya.
Según los criterios en que se basa la autora del repertorio, nos parece impecable que El soldado del Cielo se alinee en el bloque de «commedie di sicura attribuzione» (pp. 55-56): la obra se ha conservado en un único manuscrito en el que consta el nombre de Godínez y su autoría nunca ha sido cuestionada en catálogos o estudios. A pesar de ello, creemos que hay razones graves de crítica interna, reforzadas por algunas particularidades del manuscrito, que dejan en precario la atribución; por lo que, adelantándonos a la publicación de un estudio pormenorizado sobre el problema, nos atrevemos a proponer su paso al grupo de «commedie di discussa attribuzione o irreperibili».
En este apartado de sugerencias de corrección cabe decir algo sobre la reseña de las ediciones sueltas. Este es el sistema empleado, en palabras de la autora: «Descrizione puntuale del titolo, con le sue differenze grafiche, dell'elenco dei personaggi, dei primi e degli ultimi versi, la menzione del numero dei fogli con la indicazione della eventuale numerazioni e delle segnature»
(p. IX). Sin duda este método, como pretende Profeti, es más claro y mucho más económico que los propuestos por los bibliógrafos ingleses. Aunque también es cierto que en aras de su economía y claridad puede presentar extremos de insuficiencia diacrítica. Ahí están, sin tener que ir muy lejos, las dos tiradas de la comedia de Godínez O el frayle ha de ser ladrón, o el ladrón ha de ser frayle que bajo denominación calderoniana salieron de las prensas vallisoletanas de Alonso del Riego y de las que luego nos ocuparemos. El conjunto de cribas del código auspiciado por la hispanista italiana no tiene la complejidad que este caso concreto requiere para evitar que se cuelen indistintas. Sin embargo, los porcentajes de rentabilidad diferenciadora son lo suficientemente altos como para no desaconsejar su utilización. Una pequeña objeción que se puede hacer concierne, si no al método descriptivo como tal, sí a los resultados concretos de su aplicación. Esa economía de elementos informativos que se aduce como virtud exige, por contrapartida, una fidelidad escrupulosa en su reproducción; fidelidad que el autor debe lograr, y mantener el impresor. La mayor parquedad de datos hace, lógicamente, que cada uno de estos adquiera una mayor carga de información. De ello se deriva el que los errores o erratas puedan comprometer seriamente la identificación de alguna de las sueltas, teniendo en cuenta que es norma habitual en este tipo de impresos el que unas series se copien de otras, a veces con diferencias mínimas. Los errores en la descripción y/o en la corrección de pruebas pueden, por tanto, producir el espejismo de dos tiradas diferentes -la del ejemplar que está ante nuestros ojos y la del descrito en el repertorio-, cuando en realidad se trata de una sola. Por supuesto que sería pecar por exceso de celo plantearse tal posibilidad ante un fallo aislado; pero es que el azar, u otra causa, han hecho que los errores vengan a agruparse dentro de algunas descripciones determinadas, mientras que el resto -la gran mayoría- rara vez se permite un desliz. Si un error solo no debiera inquietarnos en absoluto, a partir de tres se nos está incitando a tomar en serio la posibilidad de ediciones diferentes21.
Probablemente, la existencia de estas anomalías descriptivas en los materiales de base ha confundido a la propia autora, que registra en dos series diferentes de la susodicha comedia O el frayle ha de ser ladrón... ejemplares que pertenecen a una sola: el de la Bibliothèque de l'Arsenal (4º B. L. 4079, 8º), única muestra de la presunta edición e (p. 50), en realidad es idéntico a los custodiados en el Institut del Teatre (57.021) y en la London Library (P. 932), que se asignan a la denominada e (p. 50)22.
En el apartado de Addenda, y prescindiendo por el momento de la noticia de nuevos ejemplares de los impresos registrados por Profeti, reseñaremos, en primer lugar, una serie de testimonios de las comedias de atribución segura no recogidos en su repertorio:
En la Biblioteca Municipal de Madrid (leg. 2-17) existen tres ejemplares manuscritos con letra del siglo XVIII de Aun de noche alumbra el sol23. Al final de uno de los cuadernillos hay una licencia del Doctor Don Cayetano de la Peña y Granda, Presbítero, Inquisidor ordinario y Vicario de Madrid; una orden para que pase a examen del P. Puerta Polanco y del Corrector D. Ignacio López de Ayala; las aprobaciones de éstos, que son del 24 de abril y del 1 de mayo; y orden de representación del Corregidor Armona, de esta última fecha. Se trata de tres copias refundidoras de la comedia de Godínez, según las cuales se representaría en el madrileño Teatro de la Cruz, como consta en el Memorial Literario de junio de 178624.
A las once ediciones antiguas de Amán y Mardoqueo registradas en el repertorio que comentamos, hay que añadir una suelta más (Salamanca, Imprenta de la Santa Cruz, s. a.). El único ejemplar que hemos localizado se encuentra igualmente en la Biblioteca Municipal de Madrid (leg. 3-17 (1)) y ha sido reseñado por Profeti, aunque incluyéndolo entre los de la otra tirada de la misma imprenta salmantina (p. 36). Su descripción es ésta25:
[cruz de Malta] / COMEDIA FAMOSA. / AMAN Y MARDOQUEQ. / POR OTRO TITULO: / LA HORCA PARA SU DUEÑO. / DEL DOCTOR DON PHELIPE GODINEZ. / Personas que hablan en ella. / El Rey Assuero. / Amàn. / Mardoqueo. / La Reyna Estèr. // Zarès. / Balda. / Egeo. / Atàc. // Alfaxad. / Cambises. / Darìo. / Estela. / [raya a todo lo ancho de la página] / JORNADA PRIMERA. / Salen por una puerta el Rey Assuero y acom-/ pañamiento, y por otra Amàn, y acom- / pañamiento. / Amàn. Gran Artaxerxes Assuero, [...] [Termina (p. 28):] tendrà Amàn, y Mardoqueo / fin, y principio dichoso. / FIN. / Se hallarà esta Comedia, y otras de diferentes titulos en Salamanca, / en la Imprenta de la Santa Cruz: assimismo Autos, Historias, / Entremeses, Romances, y Estampas. / Calle de la Rua.
14 hs. 4º num. de la 1 a la 28. Signaturas 2+2 A-C+D+l. A 2 cols. separadas por una línea.
Debe sumarse, igualmente, una nueva edición suelta (s. l., s. i., s. a.) a las doce ya catalogadas de Las lágrimas de David, cuyo único ejemplar conocido se custodia en la Biblioteca de Menéndez Pelayo de Santander (34.126):
LAS LAGRIMAS DE DAVID. / COMEDIA FAMOSA, / DE EL DOCTOR FELIPE GODINEZ. / Hablan en ella las personas siguientes. / Vrias. / Ioab. / David. / Natan. // Anon. / Matatias. / Bersabè. / Celfora. / / Zabulona. / Lia. / Ioseph criado de David. / Musicos. / [raya a todo lo ancho de la página] / JORNADA PRIMERA. / Sal n [sic] los Musicos vestidos à lo Judio, y / detràs Bersabè, Vrias, Lia, y Zabulona / Musi. La beldad de Bersabè [...]
[Termina (h. E+lv):] en vn aplauso, y sus b das [sic], / las Lagrimas de David. / FIN.
18 hs. 4º sin núm. Signaturas 2+2 A-D+E+l. A 2 cols. (A una sola col.: 1.ª mit. Cv, C2r y C2v).
Entre los ejemplares de la pretendidamente única suelta con atribución calderoniana de O el frayle ha de ser ladrón, o el ladrón ha de ser frayle (Valladolid, Alonso del Riego, s. a.) (pp. 52-53), en realidad se disfrazan dos tiradas distintas de la misma imprenta: los dos reseñados de la Biblioteca Nacional de Madrid (T-14.962 y T-14.99126, ex libris de Gayangos), por un lado, y el de la University of California Library de Berkeley (787 t. C 732 (12)), por otro, sin que podamos pronunciarnos sobre la adscripción del resto. Como ya apuntábamos, se trata de un caso límite, en el que se pone de manifiesto la insuficiencia diacrítica de un sistema de descripción normalmente eficaz, al coincidir los datos utilizados para la misma en las dos series, con la mínima variación en el colofón de la de Berkeley de un punto y coma en lugar de la última coma. Sin embargo, teniendo a la vista las dos ediciones vallisoletanas, enseguida saltan a la vista las diferencias en el tamaño y distribución espacial de las letras del título, así como en el nombre del autor que encabeza las hojas Dr y D+2r. Igualmente, un análisis más pormenorizado constatará la existencia de variantes -no muchas, en verdad- dentro del texto dramático propiamente dicho.
En el bloque de comedias de atribución discutida o ilocalizables, creemos que deben registrarse dos nuevos testimonios, los cuales recogen, adjudicándola a Lope, una pieza con el título de La corona derribada. Este texto podría ser el de La milagrosa elección que los distintos catálogos atribuyen a Godínez, y que hasta ahora no ha sido tenida en cuenta por sus críticos, al considerarla entre las ilocalizables.
Antonio Restori encontró en el volumen XXXVII de la colección CC* V. 28032 de la Biblioteca Palatina parmense un manuscrito de principios del siglo XVII, como demuestra -a juicio del estudioso italiano- algunas correcciones de mano del licenciado Francisco de Rojas, conteniendo una comedia con este encabezamiento: Corona de Ribada [sic] y Vara de Moyses de lope de vega carpio27. Dicha obra, que trata sobre la elección por Dios del personaje bíblico para liberar a su pueblo de la opresión egipcia, y que no aparece atestiguada como de Lope en ningún otro lugar, se titula a sí misma en los versos finales La milagrosa elección. Su texto ha sido editado en el tomo III de las obras de Lope de Vega de la Academia, a partir de una copia del manuscrito de Parma enviada por A. Restori28. En las páginas introductorias a esta edición, Menéndez Pelayo, sin tener en cuenta para nada el índice de Medel y subsiguientes, al parecer, basándose sólo en las características de la obra, se inclina por la autoría de Godínez.
En efecto, hay un número considerable de factores que así lo apoyan, aparte de los apuntados por nuestro eminente estudioso. Sin embargo, si no nos atrevemos a incluir esta comedia entre las de atribución segura es porque otros aspectos repugnan al arte conocido del dramaturgo. De este problema trataremos en otro lugar.
Pensamos igualmente que debe figurar entre las comedias del segundo grupo, aunque esta vez como ilocalizable, la titulada La harpa de David en dos relaciones que se conservan del auto de fe de 162429. A pesar de que Profeti (p. VI de la «Introduzione»), como el resto de los autores que se han ocupado de Godínez, la identifica con Las lágrimas de David, en nuestra opinión no puede ser esta obra, cuya composición debió de tener lugar poco antes de 1635, según todos los indicios, y cuyo contenido para nada justifica tal título. No sería la primera vez que Godínez volviese sobre una misma fuente bíblica tratada en su etapa sevillana, para hacer años después una comedia totalmente distinta. Es el caso de La Reyna Ester, precisamente la otra obra citada por las dos relaciones junto con la que ahora nos ocupa. Al igual que ha ocurrido con ésta, los distintos estudiosos del teatro español, en general, e incluso de la obra de Godínez, en particular, han venido repitiendo su identificación con la de Amán y Mardoqueo, tan profusamente impresa en los siglos XVII y XVIII. La fortuna en este caso ha favorecido la posteridad de un manuscrito de 1613, conteniendo una comedia cuyo título responde fielmente al que se cita en el proceso, y cuya lectura deja ver a las claras que se trata de una obra distinta.
Otra pieza ilocalizable, de la que no podemos precisar si se trata de un auto o de una comedia, y cuyo título tal vez sea incluso uno de los ya registrados entre los textos desaparecidos, versaría sobre los amores de Jacob y Raquel. La existencia de esta obra nos llega a través del Para todos de Pérez de Montalbán: «De los Amores, los mas celebrados, aunque algunos infelizes, son los de Adonis, Piramo y Tisbe, Daphne y Apolo, Dido y Eneas, Vlises y Penelope, Teagenes y Clariquea...; pero sobre todo el de Iacob y Raquel, por ser mas firme, mas puro, mas santo y más misterioso como encarecio galanamente el Doctor Felipe Godinez, excelentisimo Teologo, Predicador y Poeta, y tan eminente, como general en todo.»
30
A los nueve registros del apartado de composiciones no dramáticas, «Varia», apuntamos otros dos hasta ahora desconocidos31:
Un soneto en alabanza de Alonso de Escobedo, que figura en los preliminares de un poema épico del que es autor este fraile franciscano (Ms. 187 de la Biblioteca Nacional de Madrid): La Florida / primera, segunda y tercera / partes de la Florida / donde se canta vida, muerte y mila / gros... de San Diego de San Niculas / del Puerto, frayle menor y el mar / tirio de quatro religiosos y con los / hechos de muchos españoles y / con los ritos y costumbres y con / version de los Indios y con la muerte de vn frances y su gente ded / icadas a Don Manuel de Guz / man y de Mendoza, Conde de / Niebla y heredero del ducado de / Medina Cidonia, / por fray Alonso de Escobedo / conffesor de la orden de Sant Francisco / de la provincia del Andaluzia. La composición que nos interesa ocupa el fol. 5v y se encabeza de la siguiente forma: SONETO / DEL LIdo PHILIPO GUDI / Nez natural de Moguer.
Otro soneto dedicado al incendio de la Plaza Mayor de Madrid de 1631, recogido en el Ms. 17.534 de la Biblioteca Nacional de Madrid: Poesias Politicas / satiricas, è histori- / cas. / Pertenecientes a el Reynado / de Carlos II, a la Regencia / de la Reyna Madre, / à Don Juan de / Austria su hermº, / alos Ministros, y suc / cesos de aquel tpõ. / Escritos por varios Autores. / Recogidas por Dn. Josef Antonio / de Armoma, Corregidor / de Madrid. La pieza de nuestro poeta se encuentra en los fols. 127r-127v: Al Yncendio de la Plaza / de Madrid; del Dr. Felipe Godinez. / Soneto.
Esperamos que lo apuntado pueda enriquecer el modélico trabajo de Maria Grazia Profeti, que pone al alcance del cada vez más numeroso grupo de estudiosos atraídos por Felipe Godínez un instrumento excepcional, con el que no cuentan otros dramaturgos áureos tradicionalmente más atendidos.