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11

Recuérdese Estructura..., p. 449, y la referencia a M. Sánchez Ruipérez, a quien se deben el descubrimiento y formulación de dicho principio.

 

12

En efecto, no se diga que -pues la posibilidad y la irrealidad en el empleo por imperativo no se refieren a la actuación, que en ambos casos es efectiva, como ya se dijo en el texto, sino a la notificación de que tanto la venida como la no petición, en las frases tomadas como ejemplo, son, respectivamente, posible y no posible, con lo que se continúan funciones expositivas- no cabe tener estos usos como empleos indiferentes de términos no caracterizados. En efecto, los empleos indiferentes no necesitan excluir la noción del negativo, sino solamente eliminar su incompatibilidad con la del positivo caracterizado: «Si alguien no ama a su hermano...» sigue obligando también a quien no tenga más que hermanos; sólo que no excluye como incompatible el obligar también a quien tenga hermanas e incluso sólo hermanas, como lo excluiría en un uso típicamente negativo, p. ej.: «amaba a sus hermanos, pero odiaba a sus hermanas». En nuestro caso, pues, la persistencia de posibilidad de exposición en estos usos indiferentes no quita la efectividad de que estos modos propios de ella no sean incompatibles con la actuación, como lo serían, p. ej., en nisi uenias o nisi poposcisses.

 

13

Syntax..., p. 341.

 

14

P. 461.

 

15

Me consta que el «binarismo» es mirado con prevención, incluso por parte de grandes maestros del estructuralismo; y es posible que el motivo de ello haya sido el haberle dado otros una importancia excesiva. Por mi parte, creo que una oposición bien puede hacerse a base de dos señales distintas; pero me parecen también posibles -y realmente abundantes en las lenguas- aquellas que se logran mediante la presencia o ausencia de una sola señal. Lo que conviene, pues, es reducir el binarismo a los casos en que efectivamente se dé. Ahora bien, yo no tengo la culpa de que en latín haya habido efectivamente un infinitivo histórico, yusivo, etc., no subordinado, es decir, donde se usa equivaliendo a formas de los modos personales, por tanto, como no caracterizado; y es esta realidad de los hechos la que hace describir como binaria la oposición.

 

16

Recuérdese Estructura..., pp. 451 ss.

 

17

Ibid., p. 485. En general, para lo recordado aquí, cf. todo su capítulo VI, y pp. 455-458 para la refutación de una descripción que, en vista de que potencial e irreal neutralizados pueden reutilizarse como subordinantes, insistiera en considerar como «modo» precisamente lo que no es sino su «archivalor», el «subjuntivo», y como empleos peculiares de éste en determinados contextos los auténticos valores potencial e irreal.

 

18

Att. 2, II, apud Syntax..., pp. 530 y 528, respectivamente.

 

19

Aparte de en los modos verbales, es conocida otra oposición según las modalidades de la frase en latín, que se organiza, por cierto, de manera algo distinta de la aquí vista. Se trata de la que opone las negaciones ne y non la primera se emplea referida a la actuación (ne feceris) y, probablemente, al síntoma (ne uiuam); la segunda, a la exposición (non facis, non uiuo. A juzgar por el material allegado (cf., p. ej., Syntax..., p. 337 y), esta oposición es también binaria y non es no caracterizado frente a ne, por lo menos, en el latín histórico.

 

20

P. 438 de la 4.ª edición de la Lateinische Grammatik de Stolz-Schmalz, München, 1910.

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