21
Sarasate de Mena, Francisco, Fulvia o los primeros cristianos, Zaragoza, 1888, p. 8.
22
Ibid., p. 12.
23
Ibid., p. 44.
24
Landa, Nicasio, Los primeros cristianos de Pompeïpolis, Pamplona, 1891, pp. 1-2.
25
Mata Induráin, Carlos, Francisco Navarro Villoslada (1818-1895) y sus novelas históricas, Pamplona, Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra, 1995, p. 112.
26
Ibid., p. 114.
27
Ibid. p. 115.
28
Ibid., pp. 4-5.
29
«¿Dónde estaba Jerusalén? ¿Por dónde se iba? Ninguno de ellos lo sabía, ni le importaba, pero sí sabían todos que en Jerusalén estaba el sepulcro del Divino Redentor; que en Jerusalén fue crucificado, muerto, sepultado, y que, hacía poco tiempo, un piadoso ermitaño venido de allí recorría pueblos y naciones, exhortando a los fieles a empuñar las armas para reconquistar el sepulcro de Cristo»
(Hernando, Francisco, El cruzado, leyenda original, Barcelona, Tipografía Católica, 1884, p. 5).
30
Ibid., p. 6.