1
Recojo sus opiniones y las de otros lingüistas en Estructuralismo, geografía lingüística y dialectología actual. Madrid, 1969, págs. 69-70.
2
Tesis de F. Hockett resumida por W. Labov, The Social Stratification of English in New York City. Washington, 1966, p. 25, n. 3.
3
Cfr. I. Iordan, Lingüística románica. Madrid, 1967, pág. 166.
4
Vid. E. Coseriu, Sistema, Norma y Habla. Montevideo, 1952, pág. 46.
5
Se trata de un caso de coexistencia de lengua normativa y dialecto (cfr. P. L. Garvin-M. Mathiot, The Urbanization of the Guaraní Language: A Problem in Language and Culture, apud Readings in the Sociology of Language, edit., J. A. Fishman. The Hague, 1968, pág. 369).
6
Me parece innecesario decir -aunque tal vez no sea impertinente- que no uso español como variedad española de la lengua (puesto que hay diversas normas regionales), sino como término abarcador de diferencias regionales. Y empleo el concepto de norma regional como la realización del sistema español dentro de un dominio restringido y en el que se van ciertas condiciones de coherencia frente a otras.
7
Cito bibliografía en Estudios canarios, I. Las Palmas, 1968, p. 79-85.
8
Uriel Weinreich piensa que cuando se estudian hechos de contacto lingüístico es indiferente que esos dos sistemas sean lenguas, dialectos de una misma lengua o variedades de un mismo dialecto (Languages in Contact. The Hague, 1963, p. I).
9
Bástenos una afirmación por muchas: «linguistic diversity begins... at home and within one and the same man» (Martinet en el preface a la obra de Uriel Weinreich, citada en la nota anterior, p. VII).
10
La limitación es obligada siempre: Martinet estudió 66 personas para obtener ciertos datos sobre el habla de París; Labov, 81 para Nueva York y cree que hubiera sido suficiente con 25 informantes bien escogidos.