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Además de los trabajos fundacionales de Sylvia Molloy (1992, 1994, 1996) y Oscar Montero (1993, 1999), se destaca Médicos, maleantes y maricas (1995), de Jorge Salessi. A nivel más general, véanse el libro ¿Entiendes? Queer Readings, Hispanic Writings (1995), editado por Emilie Bergmann y Paul Julian Smith; los artículos y bibliografía que recogen Daniel Balderston y Donna J. Guy en Sex and Sexuality in Latin America (1997) y Hispanism and Homosexualities (1998), editado por Sylvia Molloy y Robert Irwin.
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Una posible periodización de la crítica del Novecientos, comprendería las siguientes etapas:
- Recepción inmediata (crítica que se publica entre 1910 y 1925)
- La generación del Centenario (1925-1945). Luisa Luisi, Zum Felde
- La generación del 45 (1945-1965), cuya posición se resume en la revista Número de 1950. Real de Azúa, Sarandy Cabrera, Rodríguez Monegal
- Lecturas sociopolíticas del modernismo (1965-1985). Ángel Rama, Hugo Achugar
- Impacto del feminismo y los estudios de género en el modernismo (1985-presente). Cortazzo
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Algunos estudios de índole feminista son, ¿La nación tiene cara de mujer? Mujeres y nación en el imaginario letrado del siglo XIX (1995) de María Inés de Torre; los dos volúmenes colectivos Mujeres uruguayas. El lado femenino de nuestra historia (véase Peyrou 1997, 2001). El interés se observa igualmente en las novelas, obras dramáticas y biografías ficticias que tienen como personajes a destacadas mujeres de la historia uruguaya: Delmira Agustini, Irma Avegno, Clara Zúñiga, Carlota Vaz Ferreira, Blanca Brum, Matilde Pacheco de Batlle y Ordóñez, entre otras.
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El artículo de Fabio Guerra, que apareció en el semanario Brecha, reseña el libro de Muñoz, Uruguay homosexual (1996).
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Aquí cabría hacer un paréntesis para notar esta tendencia de la crítica rioplatense a nombrar familiarmente a los escritores del Novecientos, una costumbre que posiblemente se origine como resultado del vínculo amistoso que los primeros críticos tuvieron con los escritores. Sin embargo, el hecho de que se mantuviera la costumbre, específicamente cuando las referidas son autoras (Delmira, María Eugenia, Alfonsina, Juana) o figuras más o menos marginales del período (Roberto es siempre Roberto, pero ningún crítico se refiere a Rodó como José Enrique), no descarta una segunda intención de desmerecer la voz autorial de estos escritores, muchas veces categorizados como «modernistas menores» (la expresión pertenece a Arturo Sergio Visca, 1971).