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Escribíanse estas MEMORIAS en época en que el autor, perdido por completo el caudal que heredó de suf amilia, se veía reducido a vivir con suma estrechez y sin otros recursos que su mal pagada cesantía.
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Del crédito a que se refiere, nada ha vuelto a cobrarse desde entonces, y bien puede considerarse como perdido. Sabido es por todos cuantos conocen de cerca a la familia, que no le dejó otra herencia que la de un nombre puro y de una honradez acrisolada, que ninguno de sus detractores se atrevió a atacar, y que ésta la tiene en mayor precio que el más pingüe de los patrimonios.
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Al escribir estas Memorias, se revela en el autor un estado de ánimo en consonancia con la penosa situación que atravesaba; pero como vivió después cerca de veinte años, en que tuvo épocas de bienestar material, y, lo que le fue aún más grato, vio hasta algunos de sus antiguos detractores acudir, calmados sus rencores y pasiones, a rendir justo tributo a su gran merecimiento, algo y bastante influyó todo ello para disminuir la amargura en su alma de sensibilidad exquisita, y para templar el tono de sus quejas, aquí tan vehementemente exhaladas.
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Véase lo que sobre la muerte de mi padre decía Quintana en la composición titulada El combate de Trafalgar:
Vosotros dos también, honor eterno de Bética y Guipúzcoa4.1 . ¡Ah si el Destino pudiese perdonar! ¿Cómo a aplacarle la oliva no bastó, que unió Minerva a los lauros de Marte en vuestra frente?
| ¿Qué a vuestra ilustre indagadora mente | |||
| puede ocultar el cielo o las estrellas? | |||
| De vuestras sabias huellas | |||
| llenos están de América los mares; | |||
| las Cíclades lo están4.1.. Viuda la patria | |||
| de tantos héroes que enlutada llora, | |||
| pide a mi corazón lágrimas nuevas, | |||
| que a vuestro acerbo fin derrame ahora. | |||
| ¡Ah! ¡Vivierais los dos, y en vez del llanto | |||
| del dolorido canto | |||
| que mi fúnebre acento hoy os consagra, | |||
| pudiera yo contraponer el pecho | |||
| al golpe atroz y recibir la herida! | |||
| ¡Diera a la patria así mi inútil vida, | |||
| y vivierais, los dos! y ella al Destino, | |||
| frente hiciera segura y orgullosa | |||
| con vuestra voz y espíritu divino. |
Mor de Fuentes, en la composición intitulada El combate de Trafalgar, aunque mala, muy leída entonces y aún celebrada, dice de mi padre:
| El prudente, celoso, audaz Galiano, | |||
| con su nave inferior a una almirante, | |||
| ataca, estrecha, desarbola y rinde | |||
| en tanto llega... el trance | |||
| de la forzosa... entrega. | |||
| Vienen en su rescate ciento y ciento, | |||
| y el prisionero infiel, con nuevo aliento, | |||
| el pabellón británico despliega. | |||
| Galiano entonces el tropel violento | |||
| arrostra, turba, aleja, y olvidado, | |||
| mal herido y mortal, del cruel tormento | |||
| que se ceba en su pecho incontrastable. | |||
| El combate obstinado, | |||
| con el óptico tubo atento mira, | |||
| hasta que al golpe horrendo | |||
| de rauda bala destrozado expira. |
Don Secundino Salamanca, en unas octavas que publicó a la misma jornada, en la cual estuvo él, como oficial de marina que era, pone los siguientes versos, que no se citan por lo buenos, sino para testimonio del concepto en que era tenido mi padre:
¡Oh Churruca! ¡Oh Alcedo! ¡Oh Galiano! Dulce Dionisio4.1. que en unión sagrada en California, Irún y la Tercera, cuál su opinión ha sido celebrada. Nuestra amistad ha sido verdadera, tu fuerte diestra, del quintante armada, señalaba a cada astro su carrera, calculador, piloto, marinero, astrónomo no menos que guerrero.De otros testimonios no hablo. Merece, con todo, citarse entre los dados en prosa ciertos trozos de un sermón que corrió con crédito de obra elocuente, siendo quien le predicó, en unas honras celebradas en El Ferrol por los muertos en Trafalgar, el señor Varela, célebre después por muchos títulos, cuando fue comisario general de Cruzada.
También es sabido que, en 1814, las Cortes ordinarias residentes en Madrid, por proposición del diputado Vargas Ponce, que había sido oficial de marina, mandaron que a dos navíos que estaban construyéndose en El Ferrol se pusiese por nombre a uno el Galiano y a otro el Churruca.
| 4.1 | El autor, en nota a su obra, dice que se refiere a don Dionisio Alcalá Galiano y don Cosme Churruca. A mi padre, por ser andaluz, le califica de honor de Bética. Churruca era guipuzcoano. | |
| 4.1 | Refiérese a la expedición científica de mi padre al archipiélago de Grecia | |
| 4.1 | Dionisio, como va dicho, era el nombre de pila de mi padre. | |
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Me parece oportuno poner aquí los versos míos, a que antes he aludido. Iban dirigidos a mi amigo don Luis Samaniego, que falleció del cólera morbo en 1834, siendo comisario ordenador de guerra cuando nuestra amistad juvenil estaba, si no acabada, muy olvidada. El tal, de repente de ser académico y pensar en seguir el comercio, se había hecho cadete e ídose a su regimiento a Málaga, siendo así que antes detestaba la milicia. Sobre ello le había yo escrito unos pocos meses entes unos versos medianos, esto es, no ridículos ni de mérito sobresaliente. Al saber la muerte de mi padre, en medio de mi dolor, en los versos que a continuación copio, me refería a los anteriores.
Alicio5.1.
Epístola
| ¿Será, será que en sempiterno olvido | |||
| sepultas, Licio, la memoria grata | |||
| de la dulce amistad que nos uniera? | |||
| ¿Y no las voces de tu caro Anfieso5.1 | |||
| bastan, ni de Fileno5.1. el tierno canto | |||
| a despertar en tu sensible pecho | |||
| el recuerdo feliz de aquellos días | |||
| que en plácida quietud juntos gozamos? | |||
| ¡Días de gozo y paz! ¡Oh cuántas veces | |||
| al apurar quizá la aterradora copa | |||
| de mísera orfandad, volví la mente, | |||
| halagüeños momentos, a invocaros! | |||
| Cual leve nieblecilla a recio viento | |||
| volasteis, ¡ay!, fugaces, y al por vuestro | |||
| también volaron mis pasadas dichas. | |||
| Sí, que a los ecos del metal canoro | |||
| hirió en tu pecho juvenil deseo, | |||
| la fama y gloria, y despreciando insano | |||
| de la razón y la amistad el grito, | |||
| corriste en pos de guerras y batallas. | |||
| ¡Ay! Cuando sólo lamentaba, y triste, | |||
| tu partida, resuena el hueco bronce | |||
| en5.1. hórrido estampido; al son tremendo | |||
| tienden las velas el hispano y galo, | |||
| y el mar cubriendo en numerosa flota | |||
| hacia el Bretón soberbio se dirigen. | |||
| ¡Ay! ¿Quién las muertes del aciago día, | |||
| quién el estrago y la común ruina | |||
| bastará a referir? En lid horrenda | |||
| allí cayera5.1 el adalid britano | |||
| que en mil lauros y mil su sien orlara | |||
| mi dulce padre allí... ¡Sombra adorada! | |||
| ¡Oh si el tributo de continuo llanto | |||
| que el hijo triste a tu memoria rinde | |||
| te pudiera tornar a nueva vida! | |||
| Diéseme el cielo, sordo a mis querellas, | |||
| seguirte al menos... ¡Sombra idolatrada! | |||
| Tú el galardón de tus preciosos días | |||
| recibes tal vez hora, y rodeado | |||
| de resplandores mil, vuelves los ojos | |||
| a este mundo mezquino que dejaste. | |||
| Tal vez me miras, adorado padre; | |||
| tal vez me miras con amantes ojos | |||
| y al Supremo Hacedor ansioso pides | |||
| me dé seguir de la virtud la escala. | |||
| Ruégale, sí, que de tu clara vida | |||
| las heroicas acciones fiel imite. | |||
| Pide que siga tus ilustres huellas. | |||
| Y ¿qué, mi Licio? ¿Tú no desfalleces | |||
| de estragos tantos a la horrible idea? | |||
| ¿Cabrá en ti renovarlos? Caro amigo, | |||
| huye tantos horrores. Es de fieras | |||
| devorarse entre sí con brutal saña. | |||
| Del hombre ser humano. Ven, te ruego, | |||
| a consolar en su aquejido lloro | |||
| a tu amigo infeliz. Logre el consuelo | |||
| de estrecharte en sus brazos tiernamente. | |||
| Dame el alivio de llorar contigo. |
Leí los versos que me remitió mi tío, al leer los míos; sólo copiaré los primeros y los últimos, únicos de que me acuerdo.
| Querido Antonio mío: | |||
| A mis manos llegaron | |||
| tus versos casualmente, | |||
| mi pesar renovando | |||
| de tu adorado padre | |||
| y mi muy caro hermano, | |||
| la heroica y triste muerte | |||
| lamentas desdichado. | |||
| ..................... | |||
| Llora, llora por siempre, | |||
| así como yo hago, | |||
| pues no cabe consuelo | |||
| en un pesar tamaño. |
Como se ve y he dicho antes, mi tío escribía al estilo de Iriarte, y yo al estilo de Meléndez y sus discípulos, y al de los modernos de la escuela sevillana.
| 5.1 | Anfieso, como va dicho, era yo. | |
| 5.1 | Fileno era nuestro amigo don Francisco de Paula Urmeneta. | |
| 5.1 | Aquí siguiendo a Meléndez y otros, está usada la terminación en era, en vez del pretérito perfecto, y no del pluscuamperfecto, como no debe usarse ni aun como arcaísmo. | |
6
Algunos versos de esta epístola darán idea de su estilo, al par que de su escaso mérito. Decía yo, hablando del certamen de nuestra academia, a don Francisco de Paula Urmeneta:
| ¡Oh días de placer? Hora Fileno | |||
| los saboreas tú, que Anfieso en tanto, | |||
| del triste Manzanares a la orilla, | |||
| llora el destino que de tantos bienes | |||
| impío le arrancó, y entre el bullicio | |||
| de aborrecida corte, mal su grado, | |||
| cortesano falaz, la frente altiva, | |||
| al yugo rinde que detesta el pecho. | |||
| Y discípulo rudo en la vil arte | |||
| del florentino astuto6.1. o, en el cual puede mentir la boca lo que siente el alma... |
Y poco antes, hablando de la para mí ingrata mansión de Cádiz, había dicho:
| Aún no tres meses | |||
| cumplió en curso la mudable luna, | |||
| desque dejé mansión tan halagüeña. | |||
| ¡Meses eternos! ¡Indefinibles horas! |
| 6.1 | Maquiavelo, a quien se atribuye lo que dice y lo que no dice, tratándose de política | |
7
Así lo dice textualmente el manuscrito original.
8
Ahora que lo pienso, noto una singularidad en esta frase tan ofensiva. Aunque entonces no aspirase yo tanto a purista como aspiro ahora, ya procuraba apartarme de los galicismos. Sin embargo, esta frase está en mal castellano, y aun puede decirse en francés, aunque con palabras de nuestra lengua. ¿Sería que por hablar contra los ingleses pensaba en el idioma de sus contrarios?
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A FILENO9.1
Medina Sidonia, 2 de abril de 1813.
He aquí algunos retazos de la respuesta de mi amigo, que siento no conservar entera en la memoria:
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| 9.1 | Como Martínez de la Rosa se llamaba Francisco, era necesario llamarle Fileno, como a mi amigo don Francisco de Paula Urmeneta, a quien así se le llamaba en nuestra Academia. | |
| 9.1 | Tampoco se podía entonces decir Cádiz, sino Gades, que era lo poético. | |
| 9.1 | Alude a versos compuestos por Martínez de la Rosa en Granada, su patria. | |
| 9.1 | Alude a opúsculos del mismo autor, contra la Inquisición y sus defensores. | |
| 9.1 | Refiérese a otros trabajos del mismo autor abogando por la causa popular. | |
| 9.1 | Alude al bosquejo de la historia de las Comunidades y a la tragedia La viuda de Padilla | |
| 9.1 | Refiérese al poema de Zaragoza, que admiraba yo mucho entonces. | |
| 9.1 | En las poblaciones campestres vecinas a Cádiz faltaba entonces el ganado, de lo cual resultaba grande escasez. | |
| 9.1 | Esto es un poco libre. El autor era joven y hablábamos en broma. Perdónenme los lectores publicarlo. Al cabo, algo peor hay en Quevedo, y aun en Cervantes, en siglos que se citan como más virtuosos que el nuestro. | |
| 9.1 | Para entender esto que pasa por indecente, aunque por estar dicho con chiste y novedad ingeniosa se publica, conviene saber que Medina Sidonia era un lugar cuyo clima estaba reputado singularmente propio para recibir en él fricciones mercuriales los dolientes del mal venéreo; que ir a Medina, en el lenguaje vulgar andaluz, quería decir ir a tomar el remedio de que se acaba de hablar, y que octubre era la estación propia para el intento. Nuevo perdón hay que pedir por estas explicaciones y por el texto que las motiva; pero ¿no es digno de aplauso tan nuevo modo de explicar en verso, en tono semiserio, ideas semejantes? | |
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La ira de algunos liberales de los de menos cuenta contra el señor Esperanza, le dio, estando el Gobierno aún en Cádiz, un valor politico excesivo y después no confirmado. Me acuerdo de una quintilla, impresa en un periódico, que decía a los enemigos de la Constitución:
| No pierdan la confianza | |||
| vuestros pechos varoniles, | |||
| que en todo ha de haber mudanza | |||
| y triunfarán los serviles | |||
| como tengan a Esperanza. |