71
[Nota de Jovellanos] «D. Pedro el Cruel fue herido en la mano derecha de una punta de espada en un torneo que celebró en Torrijos en 1353. Véase su crónica»
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La leía en LÓPEZ DE AYALA, Pero, Crónica de los reyes de Castilla D. Pedro [I], D. Enrique II, D. Juan I y D. Enrique III, (Jean Pierre Clément, Las lecturas): «E fizo el Rey facer allí un torneo, e entró en él, e fue ferido la mano derecha de una punta de espada, en guisa que estovo en grand peligro, que le non podían tomar la sangre; e estovo allí fasta que sanó»
(edición de Llaguno y Amírola, Madrid, Sancha, 1779-1783, 3 vols., tomo I, 1779, año IV, cap. III, p. 83.)
72
Liza, DRAE, 1992: «Campo dispuesto para que lidien dos o más personas»
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73
Cádiz, 1812: En el párrafo que va de cincuenta a cincuenta [...] lid de encuentro introduce este fragmento: de cien o más de que habla un ordenamiento del Señor Don Alfonso el II, se entiende según el modo de contar que era común entonces, esto es, de cien con cien, debemos creer que alguna vez se juntasen hasta doscientos combatientes. Tal era la afición y tal la pompa a que llegaron estos espectáculos. No hablaré separadamente de las justas, que muchas veces no eran otra cosa que una parte del espectáculo. Se distinguía de los torneos en que éstos figuraban una lid de encuentros, muchos con muchos, y aquella una lid de encuentros de hombre a hombre.
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[Nota de Jovellanos] «Las leyes que debían observar los combatientes, así en el torneo como en la justa, se hallarán a la larga en los apéndices 1 y 2».
Son los apéndices Ordenanzas del torneo y de la justa que hizo el señor don Alfonso XI cuando instituyó la orden de caballeros de la banda, sacadas de un libro viejo sin principio ni fin, pp. 278-279.
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Espectables entra en el DRAE precisamente en 1791: «Dictado que se aplicaba a las personas que por sus oficios y empleos eran dignos de respeto y estimación»
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76
Cádiz, 1812: Esta oración no aparece, en cambio se introduce el siguiente párrafo: Debo creer que, aunque esta diversión era conocida en tiempo del Rey Sabio, no recibiese su forma hasta los tiempos posteriores. Las leyes de Partida hablan del torneo, no sólo como de una evolución de táctica en la guerra, sino también como un ejercicio de pasatiempo en la paz; pero noto al mismo tiempo que prohibiéndose en la ley 57, tít. 5.º de la parte 1.ª a los prelados la asistencia a los juegos públicos, sólo se mencionan los de alanzar, bofordar y lidiar toros, mas no las justas, ni el torneo: argumento no despreciable a favor de nuestra conjetura. El gusto y las ideas caballerescas que ya se habían apoderado de la nobleza, hicieron cada día más y más espectables estas fiestas; pero nada contribuyó tanto a engrandecerlas y recomendarlas como el espíritu de galantería que se mudó (ITB: mezcló) en ellas.
77
En Cádiz (1812), consta la siguiente interrogación: ¿Qué no harían los hombres, aguijados a un mismo tiempo por la gloria y la hermosura?
78
Divisa, DRAE, 1732: «Lema o mote en que se manifiesta el designio particular que uno tiene, unas veces en términos sucintos, otras por algunas figuras, y otras por ambos modos»
; Mote, DRAE, 1732: «Sentencia breve que incluye algún secreto o misterio que necesita explicación»
; según Navarro Tomás, formalmente el mote son los tercetos octosílabos que se usaron en emblemas y divisas (NAVARRO TOMÁS, Métrica Española, Madrid, Barcelona, Guadarrama, 1974, p. 125).
79
Cádiz, 1812, ms. RAH e ITB (con leves variantes): Para no molestar a la Academia con la prolija descripción de la forma y leyes de estas fiestas, copiaremos abajo las ordenanzas del torneo y de las justas, que hizo el señor Don Alfonso el XI, cuando instituyó la orden de caballeros de la Banda, sacadas de un libro viejo, sin principio ni fin, que tengo a la mano, aunque creo haberlas leído en la crónica del mismo Príncipe, o bien en el Doctrinal de Caballeros de Alfonso de Cartagena.
80
Tela, DRAE, 1780: «El sitio cerrado y dispuesto para fiestas, lides públicas y otros espectáculos»
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