151
«Gracioso cuento, cierto, y que a solas, en medio de toda mi melancolía le he reído tan seguidamente como pudiera reír en otro tiempo en una comedia, algún paso extraordinario de aquellos de Lope de Rueda o de Ganasa»
, carta 146, a Juana Coello, Cartas de Antonio Pérez, París, 1624, p. 186. Jovellanos tenía estas cartas del ex ministro de Felipe II, prohibidas por edicto del 2 de marzo de 1792, ya en Sevilla, en la edición de las Obras y relaciones, Ginebra, 1654 (AGUILAR PIÑAL, Francisco, La biblioteca de Jovellanos).
152
Al asociar el punto de partida del teatro español con el reinado de Felipe II y Lope de Rueda, Jovellanos sigue a Agustín de Rojas, cuyo razonamiento comparte Cervantes o Lope de Vega. Como señala Arróniz, entonces conocían a los autores de la época de Carlos V, pero, consolida la Comedia Nueva y desarrollada entonces la profesionalización del teatro, reconocían en Rueda el comienzo de su propio ciclo (La influencia italiana en el nacimiento de la comedia española, p. 175).
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«No puedo dejar, lector carísimo, de suplicarte me perdones si vieres que en este prólogo salgo algún tanto de mi acostumbrada modestia: los días pasados me hallé en una conversación de amigos donde se trató de comedias y de las cosas a ellas concernientes... Tratose también de quién fue el primero que en España las sacó de mantillas, y las puso en toldo y vistió de gala y apariencia. Yo, como el más viejo que allí estaba, dije que me acordaba de haber visto representar al gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación y en el entendimiento. Fue natural de Sevilla, y de oficio batihoja, que quiere decir de los que hacen panes de oro. Fue admirable en la poesía pastoril; y en este modo, ni entonces ni después acá, ninguno le ha llevado ventaja: y aunque por ser muchacho yo entonces, no podía hacer juicio firme de la bondad de sus versos, por algunos que me quedaron en la memoria, vistos agora en la edad madura que tengo, hallo ser verdad lo que he dicho»
(«Prólogo» a Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados, Madrid, Viuda de Alonso Martín, a costa de Juan de Villarroel, Mercader de Libros, 1615.)
154
No encuentro tal afirmación en las cartas ni en las Relaciones, ni he dado con ella en la bibliografía de Lope que cita abundantemente, sin embargo, la primera.
155
Sancha, 1812 y BAE: 1574, pero en Cádiz, 1812: El lugar de la fama de este autor fue sin duda Madrid, porque Antonio Pérez dice en otra de sus cartas que este comediante era el embeleso de la corte de Felipe II, y la época de su gloria la entrada del reinado del mismo soberano; pues Cervantes le vio representar, siendo muchacho, y precisamente tendría entonces de nueve a diez años, pues había nacido en el de 1547.
156
En Cádiz, 1812 se lee: Puede creerse que el mérito de este comediante consistió en dividir el drama en actos y dar algún aparato a la escena.
157
Diego Berrio, representante especialista de los autos, o Gonzalo Mateo de Berrio, jurista granadino, de obra desconocida, citado por Lope de Vega en El cardenal de Belén, Cervantes en el «Canto de Calíope» de La Galatea.
158
Sancha, 1812 y BAE: Per Jodar. RAH: Pero Jodar. En Cádiz, 1812: Per Jodar Santos. Ángel del Río y Guillermo Carnero: Pero Díaz, que restituyen, creo que adecuadamente, a partir de la Loa de Rojas Villandrando del Viaje entretenido, antes citado: «Hizo Pero Díaz entonces / la del Rosario y fue buena»
. De hecho, en la edición de Armona, donde se copia la loa, transcriben Davis y Varey periodar, y anotan que en un manuscrito se lee Pero Díaz, y en otro, Perodiaz. Pero Jodar es personaje desconocido, no así Pedro Díaz: Fausta Antonucci y Stefano Arata hablan de cuatro Pedros Díaz: el mencionado en la loa; el autor de la loa devota Si de un poco lodo y cieno escrita para el Auto de la penitencia de Lope de Vega; el que cita Antonio Navarro -«El licenciado Pedro Díaz, jurisconsulto, que fue de los primeros que pusieron las comedias en estilo»
-, y el prioste de la cofradía del Santo Sacramento de Sevilla, que organizaba una de las fiestas del Corpus de la ciudad, apuntando a que pueden ser tres homónimos, aunque en todo caso demuestran la existencia de «un Pedro Díaz, activo hacia finales del siglo XVI y relacionado con representaciones de tipo religioso»
(ANTONUCCI, Fausta y ARATA, Stefano (eds.), La enjambre mala soy yo, el dulce panal mi obra: Veintinueve loas inéditas de Lope de Vega y otros dramaturgos del siglo XVI, Universitat de València, 1995, p. 22.) Según Cayetano Alberto de la Barrera, en el Catálogo bibliográfico y biográfico del teatro antiguo español, el licenciado nombrado por Navarro es el citado en la loa, y, por tanto, al que remite Jovellanos.
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«El comendador Vega, sus Lauras»
, dice la Loa. Se trata del dramaturgo y actor sevillano Alonso de la Vega, cómico de la compañía de Lope de Rueda, cuyas comedias publicó Juan de Timoneda y del que sólo se conservan Tolomeo, Serafina, La Duquesa de la Rosa.
160
BAE y AR: Juan Francisco. Sancha, 1812, Guillermo Carnero y demás manuscritos: Juan y Francisco, que es correcto. Está aludiendo a Francisco de la Cueva -«El Bello Adonis don Francisco de la Cueva», en la Loa-, autor de la Tragedia de Narciso, y a Juan de la Cueva -«Fue el autor primero de esto / el noble Juan de la Cueva; / hizo del Padre tirano, / como sabéis dos comedias»
dice la Loa-.