51
«Arolas, Espronceda y Larra -muertos en la primera mitad del siglo- nos parecen románticos. Sus coetáneos Hartzenbusch, García Gutiérrez o Campoamor dejan de parecérnoslo pronto. Zorrilla, que permaneció más fiel a su primer estilo, no hizo luego sino repetirse y decaer, como observa, en 1883, Valera». J. Marías, «Un escorzo del romanticismo», pág. 417.
52
Memorias, ed. cit., pág. 157 a.
53
Ibíd., pág. 158 a.
54
Sobre el teatro español de estos años véase J. A. Cook, Neo-classic Drama in Spain. Theory and Practice, Dallas, 1959, págs. 481 sigs.
55
Ibíd., págs. 497 sigs. G. Le Gentil, Le poète Manuel Bretón de los Herreros et la société espagnole de 1830 à 1860, París, 1909.
56
R. Foulché-Delbosc, «Le modèle inavoué du Panorama Matritense», RHi, XLVIII (1920), págs. 257-310. Ahora pueden leerse estos artículos en Obras de don Ramón de Mesonero Romanos, I, ed. cit., págs. 1-33.
57
Véase A. Rumeau, «Larra, poète», BHi, L (1948), página 525, n. 1.
58
Espronceda mantenía relación con los compañeros que habían quedado en España. Jorge Campos ha indicado que la primera vez que aparece impreso un poema suyo es en una revista de Madrid, Cartas Españolas, mientras el poeta sigue en el destierro. («Vida y obra de Espronceda», introducción a las Obras completas, BAE, LXXII, Madrid, 1954, pág. XIX). Este poema fue escrito en Londres en 1828. Observa Vicente Lloréns: «La revista utilizó sin duda copia enviada por el autor a alguno de sus amigos “numantinos”, quizá Escosura», ob. cit., pág. 179, n. 11.
59
Memorias, ed. cit., pág. 158 b-159 a. En un testimonio contemporáneo, los Diarios del notorio realista Arias Tejeiro (ed. de Ana María Berazaduce, II, Pamplona, 1967, página 72), el amo de la casa donde se reunía la tertulia, y su colaborador en la traducción de Bouterwerk, Nicolás Ugalde, están consignados como «liberales alabadores de Quintana y Martínez de la Rosa».
60
Historia del movimiento romántico español, traducción de José M. Gimeno, I, Madrid, 1954, págs. 363-65.