11
Con referencia a la poesía metafísica inglesa lo ha estudiado R. Tuve, Elizabethan and Metaphysical Imagery, Chicago 1947.
12
Uso externamente e internamente en sentido contrario a como Freud llama a las relaciones; él, fijando su atención en la psicogénesis de los fenómenos, califica de exteriores a las asociaciones de simultaneidad, contigüidad en el espacio, homofonía etc., e interiores a las de semejanza, causalidad etc.; cfr. Motto, p. 194; Chiste, p. 159.
13
Los únicos
estudios sistemáticos que analizan con detalle las
técnicas de la agudeza y el concepto se deben a la
crítica anglosajona, y quedan lejos ya en el tiempo; una
primera tentativa fueron en 1935 un par de ensayos de SARMIENTO,
E., On two criticisms
of Gracián's Agudeza, en «Hispanic Rewiew», III,
pp. 23-35 y Gracián's Agudeza y
Arte de Ingenio, en «Modern Language
Review», XXVII, pp. 280-292 y 420-429. En esta misma
línea lleva a cabo un análisis más completo T.
E. May en otra pareja de artículos: An interpretation of
Gracián's Agudeza, «Hispanic Rewiew», XVI,
1948, pp. 275-299, y
Gracián's Idea
of concepto, ivi, XVIII, 1950, pp. 15-41. En ellos se acerca a las
implicaciones metafísicas del concepto, constata algunos
compromisos a los que recurre el autor en sus clasificaciones, y se
plantea el problema de las relaciones entre concepto y verdad, en
la convicción de que para Gracián todo concepto
surgía de relaciones aceptadas y verdaderas; reconoce en el
jesuita un científico empirista y en el concepto una
posibilidad intelectual y un modo abierto de crear vías a lo
desconocido. A más de otras válidas conclusiones no
ha perdido actualidad el reconocimiento de que «el significado del concepto es el significado
del doble significado»
(p. 297). Otros dos trabajos sobre el
concepto ofrecen puntos de contacto marginales con la
clasificación gracianesca de la agudeza; son ambos de TERRY,
A., A note on
metaphor and conceit in the Siglo de Oro,
«Bulletin of Hispanic
Studies», XXXI, 1954, pp. 91-97, y Quevedo and the metaphysical conceit, ivi,
XXXV, 1958, pp. 211-222.
14
Recuerda la predilección de Gracián por las relaciones léxicas etimológicas y seudoetimológicas HEGER, K., ob. cit., pp. 202 y passim.
15
TODOROV, Tzvetan, Recherches, pp. 229-233.
16
Serán los
casos que le merecen a gran parte de la crítica las
consabidas afirmaciones del tipo de ésta de F. Yndurain, en
Gracián, un estilo, «Homenaje a
Gracián», Zaragoza 1958, p. 176: «El
peligro del asociacionismo sonoro, aparte de su dudoso buen gusto,
está en la proclividad hacia la expresión forzada,
huera y hasta absurda: el escritor que se deja llevar por ese juego
[...] dirá tal vez lo que no quiere decir»
.
17
Lo decía explícitamente TESAURO, E., Cannocchiale aristotelico, 1654, Bologna 1675, p. 258.
18
En los cuadros distinguiré con letra cursiva los términos técnicos gracianescos.
19
Son los casos de
«reversibilidades»
y «retorsiones»
en los que un enunciado
se repite alterado; cfr.
más adelante.
20
Siguiendo la terminología sugerida por J. KRISTEVA, matizada y enriquecida en los estudios que componen el n.º 27 de «Poétique» dedicado íntegramente a problemas de intertextualités.