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Lawrance 1979, 10-11 y textos en 29-31 y 48.

 

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De la donación de Juan de Segovia a la Universidad de Salamanca, en Hernández Montes 1984, n.os 33 y 96, idem González 1944, n.os 33 y 85. Del inventario de Alvar García, en Martínez Añíbarro y Rives 1889, 244-245: «Otro libro en que están las obras de Tulio e de Séneca en papel e latin cobierto de colorado». Acaso de la biblioteca del Marqués de Santillana el ya citado ms. latino BNM 10238, véase Schiff 1905, 102-103.

 

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Según la edición de Morrás 1996a, en De senetute: «Ca segund dize Séneca: "aunque nuestra vida fuese más luenga, non bastaría a aprender lo nesçesario"» (pág. 154), «Onde Séneca dize que "la diversidad de la lección deleita"» (pág. 155), «Ca segund dize Séneca "la sabiduría non refusa hedad". E él mesmo en otro lugar dize que "bienaventurado es aquel a quien contesçe ahún en la vegez amar la sabiduría"» (pág. 155); en De los oficios: «Onde Séneca dize que escoger deve orne la mejor manera de bevir que pudiere, ca la costumbre la tornará deleitable» (pág. 203), «E Séneca dize que la enseñanza e dotrina induze buenas costumbres» (pág. 205), «Onde Séneca dize que saber todas las cosas imposible es, mas conoscer algunas pocas es asaz loable» (pág. 206). Cierto es que muchas catas podrían provenir de florilegios más que de una lectura extensa de la obra en este punto de la actividad literaria de Cartagena, pero eso implicaría su pronto conocimiento, entre otras posibles fuentes compilatorias, de la Tabulatio et expositio Senecae.

 

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La más completa noticia en López Mata 1947, además de los inexcusables Serrano 1942 y Cantera Burgos 1952. La capilla se levantó sobre la antigua de Santa Marina, en la misma época de las obras de Juan de Colonia en las torres de la catedral, y estuvo terminada a comienzos de 1446.

 

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Martínez Añíbarro y Rives 1889, 98, y Cantera Burgos 1953, 491, n.º 51. Para la identificación de cada una de estas obras, véase Morrás 1991, n.os 19, 21, 3, 17, 24, 15 y 9.

 

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BNM 7432, fols. 90r.-v. Lawrance 2000, 149.

 

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Arch. Visit., Libro I (Testamentos y Memorias. 1487), fol. CXVI. También reproducido por Cantera Burgos 1952, 448-449, n.º 10. El repertorio de obras de Cartagena aún no ha sido fijado con total certeza, a pesar de los sucesivos estudios dedicados al tema: Antonio 1696, II, 172-175; 1788, II, 261-265; Flórez 1771, 395-398; Rodríguez de Castro 1781, I, 239-255 y 644-649; Martínez Añíbarro y Rives 1889, 98-115; Menéndez Pelayo 1952-1953, I, 289-310; Serrano 1942, 237-252; Grande y Ramos 1948; Cantera Burgos 1952, 447-464; Morrás 1991 (más el suplemento bibliográfico de Fallows 1991-1992); Fernández Gallardo 1998; Faulhaber et al. 1999, BETA Bioid 1088, y editores como González-Quevedo 1983, 15-36; Espinosa Fernández 1989, I, 27-37; Sánchez Domingo 2002, 61-69, etc.

 

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Tres de ellos claramente no pertenecen a la pluma del obispo: el Scrutinium scripturarum de su padre, Pablo de Santa María (n.º 8), la compilación de las memorias y testamentos de los obispos de Burgos (n.º 18) y las tablas con las memorias y aniversarios de la capilla (n.º 19). En cuanto a la Cathoniana confectio (n.º 15), no hay evidencia que permita atribuirla al obispo de Burgos, por lo que su editor, Barry Taylor, añade un signo de interrogación al nombre de Cartagena. Sí podemos suponer que en este ejemplar de la Visitación la Cathoniana confectio iba acompañada por la Epistula ad Petrum Fernandi de Velasen, tal como se conserva actualmente en el ms. BNM 9208 proveniente de la biblioteca de su destinatario, el Conde de Haro, véanse Lawrance 1979 y 1984, 1105, n.º 149, y Taylor 2004, XXX-XXXII.

 

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López Mata 1947, 637.

 

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López Mata 1947, 637.