1
Ms. 46.832: BITB, «Sale Barahúnda, de vejete». Donaires del gusto, 1642: «Barahúnda y el Ñarro».
2
«Tema» (en femenino) tiene en esta época la acepción de «la especie que se les suele fijar a los locos, y en que continuamente están vacilando y hablando» (DA). Agustín Albarracín Teulón, en La medicina en el teatro de Lope de Vega, Madrid, CSIC, 1954, p. 151, comenta que era uno de los síntomas más evidentes de la locura, siendo peligroso querer arrancar al maniático esa diversión: «Quitar al loco la tema / sólo sirve de incitalle» (Lope de Vega, No son todo ruiseñores, I).
3
Éste y los afamados rufianes citados en notas siguientes aparecen en el «índice alfabético de la antroponimia de la germanía», en Alonso Hernández, J. L., El lenguaje de los maleantes españoles de los siglos XVI y XVII: la germanía. (Introducción al léxico del marginalismo), Salamanca, Universidad, 1979, pp. 295-300, remitiendo al Romancero general o colección de romances castellanos anteriores al siglo XVIII, ed. de Agustín Durán, Madrid, 1945 (BAE, t. XVI), en la sección de «Romances vulgares que tratan de valentías, guapezas y desafueros» (pp. 358-389), y «Jácaras o romances de jaques, escritos en el lenguaje de germanía o rufianesco» (pp, 584-597). Fue objeto de varias jácaras, como Jácara del Zurdillo de la Costa que haciendo diligencias para morir en la horca murió de enfermedad en la cama, por Jacinto Alonso Maluenda Infanzón, en Ramillete gracioso, Valencia, 1643, y Jácara entremesada de la Flores y el Zurdillo, en Tardes apacibles, Madrid, 1663, ambas reeditadas recientemente por H. Recoules, «Una jácara y una jácara entremesada del siglo XVII», en Hommage à Jean-Louis Flecniakoska, Montpellier, 1980, pp. 345-356. Cf. nuestras notas a las jácaras El Mellado y Carrasco.
4
Sobre el Narro, vid. J. M. Hill, Poesías germanescas, Bloomington, Indiana, 1945, pp. 171 y 173.
5
Como se recordará, Zampayo aparece en una jácara cantada por la Chispa en El alcalde de Zalamea, I: «Érase cierto Sampayo / la flor de los andaluces, / el jaque de mayor lustre.»
6
Sobre Sornavirón, vid. J. M. Hill, op. cit., p 174, donde se le llama «Sornavirón el de Osuna». Añasco es citado, entre otros, por Quevedo en su jácara «Sentimiento de un jaque por ver cerrada la mancebía», en OPCFQ, t. III, p. 318: «Añasco el de Talavera, / aquel hidalgo postizo / que en los caminos, de noche, / demanda para sí mismo.» Finalmente se refiere, sin duda, a Joan de Serrallonga (Viladrau, 1594-Barcelona, 1634), nombre popular de Joan Serra i Ferrer, mitificado por la literatura barroca y romántica, y que fue ajusticiado el 8 de enero de 1634. Vid. Joan Reglà i Joan Fuster, Serrallonga. Vida i mite del famós bandoler (1961). Cf. la noticia que sobre el personaje da Antonio Pladenell, en Gran Enciclopedia Catalana, t. 13, p. 524.
7
Tronga: voz de la germanía que significa la manceba (DA). Alonso Hernández, en LM, p. 757, da diversos ejemplos. Quevedo lo empleó para designar a las prostitutas de baja categoría, viejas y bubosas.
8
Cholla: parte superior de la cabeza (DA). Sobre este término se proyecta la carga escatológica de «albañal».
9
Columpiarse: por semejanza, es mover el cuerpo afectadamente, para ostentar gravedad o donaire en el andar (DA).
10
Vv. 53-60. Esta jácara es recogida por Edward M. Wilson y Jack Sage, Poesías líricas en las obras dramáticas de Calderón. Citas y Glosas, Londres, Tamesis Books, 1964, p. 25, núm. 35.