21
Como han puesto de manifiesto Mancho y Pascual, 1993, I, 121.
22
Otros pasajes: «Este íntimo retraimiento de la mente, ninguna cosa criada le puede henchir ni dar hartura, sino sólo el Criador con toda su inmensidad y grandeza [...]. Por lo cual debemos convertir aquí a Él todas las fuerzas de nuestra ánima con singular atención y reverencia [...]. Bienaventurado el hombre que supo convertirse a este centro con perfecta resignación»
(Juan de los Ángeles, 1912, 45). «Nos convertimos con afición a las criaturas»
(ibid., 81).