1
Aurelio
Miró Quesada señala al respecto: «En las clases de Cuéllar, el hijo de
Garcilaso alternó con un enjambre movido y bullicioso de
compañeros de su edad. Sólo uno, al parecer, era
criollo, o hijo de padre y de madre españoles: Gonzalo
Mexía de Figueroa, hijo de Lorenzo Mexía de Figueroa
y de Leonor de Bobadilla [...]. Todos los demás eran
mestizos o indios descendientes de la familia imperial de los
Incas: Carlos Inca, hijo del Inca Paullu; Juan Serra de
Leguízamo, hijo de Mancio Serra y de Beatriz Coya, hija, a
su vez, de Huayna Cápac; Juan Balsa, descendiente de Juan
Balsa el almagrista y de otra hija de Huayna Cápac, Leonor
Coya; el hábil Felipe Inca; los hijos de Pedro del Barco,
cuya casa se había edificado en parte del antiguo
Acllahuasi; Pedro y Francisco Altamirano, hijos del
extremeño Antonio Altamirano, conquistador de los primeros;
Juan de Cillorico; Bartolomé Monedero; Diego de Vargas
[...]; Francisco Pizarro (hijo del Marqués y de Doña
Angelina), con quien si no compitió en letras disputó
en juegos de destreza, en carreras y saltos»
. A.
Miró Quesada, El Inca Garcilaso y otros estudios
garcilasistas, Madrid, Instituto de Cultura Hispánica,
1971, pp. 48-49.
2
Señala John
Grier Varner al respecto: «Nacida en
Panamá en enero de 1535, Luisa Martel fue la hija mayor del
administrador del rey, Gonzalo Martel de la Puente, y de su
legítima mujer, Francisca Lasso de Mendoza»
(La
traducción es mía). Véase J. G. Varner,
El Inca, the life and
times of Garcilaso de la Vega, Austin, University
of Texas Press, 1968, p. 108 y ss.
3
Sobre Juan Pedroche, véase J. G, Varner, Ibid., pp. 105-106.
4
Gómez Suárez de Figueroa serviría a su padre como escribiente de cartas. A estas informaciones se une el contacto que mantuvo con los parientes paternos (Antonio de Quiñones, Juan Julio de Hojeda, Pedro Luis de Cabrera), así como con personalidades, caballeros y personajes de la conquista (Diego Maldonado, Lorenzo de Aldana, Tomás Vásquez, Jerónimo Costilla o Mancio Serra de Leguizamo), tal como el propio autor indica en sus Comentarios reales.
5
Entre la variedad de las fuentes que registran los Comentarios reales, es fundamental la información recogida de los parientes maternos. El Inca testifica la importancia de sus conversaciones con la madre, con su tío materno Fernando o Francisco Huallpa Túpac Inca Yupanqui, con los capitanes de su tío abuelo el inca Huayna Cápac, Juan Pechuta y Chauca Rimachi. Estos diálogos y conversaciones son los que dan a la crónica su carácter intimista y autobiográfico, de cosa vivida. Véanse, al respecto, los capítulos I, p. 15; I, p. 16; III, p. 21; IX, p. 15 y IX, p. 38 de Comentarios Reales, edición, introducción, selección y notas de Mercedes Serna, Madrid, Castalia, 2000. Todas las citas del presente artículo de los Comentarios reales están extraídas de dicha edición.
6
Véase Raúl Porras Barrenechea, El Inca Garcilaso en Montilla (1561-1614), Lima, Ediciones del Instituto de Historia, 1955, p. XXXII.
7
Señala al
respecto Aurelio Miró Quesada: «Por un momento quiso regresar al Perú.
Es posible que hubiera querido hacer el viaje con el Provincial de
la Merced en el Cuzco, Fray Juan de Vargas, con quien estuvo en
Madrid y a quien sirvió como testigo en una
información para el paso de veinte mercedarios a Conventos
peruanos. En todo caso, el 27 de junio de 1563, una Real
Cédula expedida en Madrid concedió licencia, entre
otras cosas, “para que los oficiales de Sevilla dexen pasar
al peru a gomez xuarez de figueroa hijo de garcilasso de la vega
que sirvio en aquella tierra, dando ynformacion en
forma”»
(AGI, Lima, 568, ffs. 357v.-358).
«No se sabe si al cabo se le
obstaculizó dicha licencia, si perdió la flota que
partió de Sevilla, si no quiso embarcarse en el
galeón en que viajó después precisamente el
mismo Lope García de Castro que había cortado su
solicitud ante el Consejo de Indias, o si simplemente
desistió de viajar por otro motivo que aún se
ignora»
. En A. Miró Quesada, ob. cit., p. 361.
8
El cambio de
nombre lo aduce Raúl Porras Barrenechea al consejo de su
tío Alonso de Vargas. Según Porras Barrenechea,
Alonso de Vargas no vería con buenos ojos que su sobrino, un
mancebo humilde y desconocido, utilizara el mismo nombre que
tenía un importante magnate de Montilla así como el
apelativo que correspondía a los primogénitos de los
Condes de Feria, ligados íntimamente con los Marqueses de
Priego. El tío -continúa Porras- «aconsejaría al sobrino adoptar el nombre
de su hermano y tomar el glorioso apelativo de Garcilaso de la Vega
que empieza a usar, poco más o menos, desde 1563»
.
En R. Porras Barrenechea, ob.
cit., p. XV.
9
Prólogo a la traducción de los Dialoghi d'amore, en Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios reales, edición de E. Pupo-Walker, Madrid, Cátedra, 1996, p. 107.
10
Porras Barrenechea da por terminada La Florida en 1589, Eugenio Asensio en 1592, Durand en 1599 y en 1596 Miró Quesada. Véase también José Durand, «Dos notas sobre el Inca Garcilaso», Nueva Revista Filología Hispánica, III (1949), p. 282; Eugenio Asensio, «Dos cartas desconocidas del Inca Garcilaso», Nueva Revista de Filología Hispánica, VII (1954), pp. 583-593.