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Siguiendo la tabla que precede al Cancionero, éste se estructura del siguiente modo: Proemio general al Cancionero dedicado a los Reyes Católicos (fol. 1), Arte de poesía castellana con su proemio al Infante Juan (fols. II-V), Decires religiosos (fols. VI-XXX), Traslación de las Bucólicas de Virgilio (fols. XXXI-XLVIII), Triunfo de la Fama (fols. XLIX-LI), Poemas laudatorios a los Duques de Alba y a don Gutierre de Toledo (fols. LI-LIV), Decires y Coplas (fols. XLIV-LXXXIII), Canciones, motes y romances (fols. LXXXIV-LXXXVI). Villancicos (fols. LXXXVII-CII) y Representaciones dramáticas (CII-CXVI). Puede consultarse edición facsímil, Cancionero de Juan del Encina. Facsímil de la primera edición, Madrid, Real Academia Española, 1989. Respecto al Cancionero de Encina es imprescindible la consulta de Rambaldo (1972) y Beltrán (1999).
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Sobre la poesía de Juan del Encina remito principalmente a Anderson (1967) y (1969), Andrews (1959), Beysterveldt (1972), Deyermond (1999), García-Bermejo Giner (1999), Jones (1973) y (1976), Langbehn-Rohland (1978), López Estrada (1994), Martínez Pérez (1995), Morreale (1991), Rambaldo (1972), Recio (1993), Salinas Espinosa (1997), San José Lera (1999), Temprano (1975), Weiss (1999), Whinnom (1963).
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Juan del Encina desde 1492 hasta 1497 estuvo al servicio de los duques de Alba, don Fadrique Álvarez de Toledo (II duque de Alba y primo de Fernando el Católico) y doña Isabel de Zúñiga y Pimentel. Por otro lado, don Gutierre de Toledo, hermano del duque de Alba, fue maestrescuela de la Universidad de Salamanca cuando Encina cursó sus estudios de leyes.
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Todas las citas provienen de la edición de Ana María Rambaldo (1978), únicamente se indicará el número de página y el volumen, asimismo también se ofrece la numeración por folios siguiendo la edición facsímil del Cancionero de Encina publicada por la Real Academia Española (1989).
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Se ha seguido la clasificación propuesta por Temprano (1975). Para un estudio completo de la poesía de Encina remito a este trabajo.
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Sobre los villancicos de Encina recomiendo principalmente Altamirano (1995), Calderón (1999), Temprano (1975) y Zayas (1987).
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Para más información pueden consultarse, entre otros. Battesti Pelegrin (1987), Beysterveldt (1972), De Lope (1992), Stern (1965), (1973) y (1978).
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La función del villancico en las piezas teatrales de Encina, aunque altamente interesante, escapa de los límites impuestos a este trabajo. No obstante, por lo que se refiere a esta cuestión, Alberto del Río pronunció una conferencia titulada «El teatro y los villancicos en la obra de los primeros dramaturgos castellanos» en el congreso, The Villancico and the Cantata in the Iberian World, 1400-1800, celebrado en Londres, Senate House-Institute of Romance Studies, del 1 al 4 de julio de 1998.
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La ampliación del concepto de teatro ha llevado a los críticos a una revisión más minuciosa de las fuentes documentales y ha despertado el interés por textos considerados, en principio, como no dramáticos. Véanse: Cátedra (1989) y (1992), García de la Concha (1992), Gómez Moreno (1994), Nodar Manso (1985), Mori (1988), Pérez Priego (1989), Rodado Ruiz (1995), Severin (1964), Sirera (1992), Trapero (1982).
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Se marcan en cursiva las acotaciones escénicas que indican movimiento, espacio y tiempo, grita gestos e indicios físicos. Y subrayado el vestuario y atrezzo.