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1

Editamos aquí una investigación de Juan Manuel Rozas que había quedado inédita en sus carpetas de trabajo, una investigación dedicada a la producción calderoniana, y, en concreto, a los autos sacramentales del dramaturgo barroco. Es un artículo que muestra una faceta de nuestro amigo y maestro poco conocida a nivel general, dado que sus publicaciones sobre Pedro Calderón de la Barca no son inexistentes hasta la actualidad, cierto es, pero sí son escasas. Recordemos sus trabajos «Entre dos centenarios de Calderón (1881-1891)», -publicado, en primer lugar, en Historia 16, VI, 66, octubre de 1981, pp. 72-76, y, posteriormente recogido en Jesús Cañas Murillo, «Juan Manuel Rozas: Artículos dispersos», en Revista de Estudios Extremeños. Homenaje a Juan Manuel Rozas, XLVII, III, septiembre-diciembre de 1991, Badajoz, Departamento de Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, 1992, pp. 477-593 (el trabajo en pp. 507-513)-, y «Un auto inédito de Calderón, en su tercer centenario» -publicado en El País Libros, año III, n.º 89, domingo 5 de julio de 1981, p. 6, y, posteriormente recogido en Jesús Cañas Murillo, ibidem, pp. 515-518-. El estudio fue en su origen una conferencia, elaborada para ser dictada en la Cátedra «Miguel de Unamuno». Su texto no había todavía recibido su configuración definitiva, por lo que hemos tenido que corregirlo, para limpiarlo de erratas, antes de darlo a la imprenta. Hemos añadido todas las notas insertadas, que no existían en la versión original conservada. (Jesús Cañas Murillo).

 

2

Ángel Valbuena Prat, Calderón. Su personalidad, su arte dramático, su estilo y sus obras, Barcelona, Juventud, 1941. Alexander A. Parker, The allegorical drama of Calderón. An introduction to the autos sacramentales, Oxford, Dolphin, 1943 (traducido al castellano con el título de Los autos sacramentales de Calderón de la Barca, Barcelona, Ariel, 1983). Eugenio Frutos Cortés, La filosofía de Calderón en sus autos sacramentales, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1981.

 

3

En la serie Fuentes para la historia del teatro en España, publicada en Tamesis Books.

 

4

Lucien-Paul Thomas, «Les jeux de scène et l'arquitecture des idées dans le théâtre allégorique de Calderón», en Homenaje a Menéndez Pidal, II, Madrid, 1925, pp. 501-530. J. Páramo, «Consideraciones sobre los autos mitológicos de Calderón de la Barca», en Thesaurus, 12, 1957, pp. 51-80.

 

5

Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño. Comedia, auto y loa. Ed. Enrique Rull. Madrid, Alhambra (Clásicos), 1981.

 

6

Leopoldo Eulogio Palacios, «La vida es sueño», en Finisterre, II, 1948, pp. 5-52. Reimpreso en su libro Don Quijote y La vida es sueño, Madrid, Rialp, 1960, pp. 31-88.

 

7

A continuación, en el original de Juan Manuel Rozas figuran tachadas las siguientes líneas:

Si toda obra de arte es un diálogo imparable entre el tiempo y el espacio en que se escribió, y el tiempo y el espacio en que se lee, y si debemos ser fieles a los dos tiempos, y atender al enriquecimiento que entre los dos tiempos ha tenido la obra, esto es más verdad aún para el género teatral, que se materializa en una técnica escénica que adelanta con la técnica general hasta hacer posible montajes inusitados en la época del estreno. Las dificultades de montaje que presenta un auto de Calderón son tantas como su riqueza escenográfica y sus valores teatrales puros. De ahí el interés que debería despertar en los grandes directores de teatro actual que cuentan con tan ricos medios. Pero para ello es necesario que se estudien esos valores. Labor que no se puede hacer en unos meses sino en unos años.



 

8

Cf. Juan Manuel Rozas, «Nacer laurel y ser humilde caña (Una lectura biográfica de Lope)». Nota previa, edición y notas de Jesús Cañas Murillo. Artículo en prensa en Jesús Cañas Murillo-José Luis Bernal (eds.), Del Siglo de Oro y de la Edad de Plata. Estudios sobre Literatura Española dedicados a Juan Manuel Rozas. Cáceres, Universidad de Extremadura, 2008.

 

9

Cristóbal Pérez Pastor, «Testamento de D. Pedro Calderón de la Barca», en Documentos para la biografía de D. Pedro Calderón de la Barca. Recogidos y anotados por el presbítero D. _____, Doctor en Ciencias. Publicados a expensas del Excmo. Señor D. Manuel Pérez de Guzmán y Boza, Marqués de Jerez de los Caballeros. Tomo primero. Madrid, Establecimiento Tipográfico de Fortanet, Impresor de la Real Academia de la Historia, 1905, pp. 373-398. La cita en p. 373.

 

10

A continuación, en el original de Juan Manuel Rozas figuran tachadas las siguientes líneas:

Calderón -frente a otros grandes dramaturgos, Lope, Vélez, Tirso- fue sólo dramaturgo. Ni novelista, ni lírico. Parece que su poesía solo vale para ponerla al servicio de la pasión de unos personajes. Y es coetáneo de Gracián, el alegórico y filosófico autor del Criticón. Época y personalidad se unieron en los autos: drama, alegoría y filosofía.