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Frédéric Portal, Des Couleurs Symboliques (1839), trad. El simbolismo de los colores. En la Antigüedad, la Edad Media y los tiempos modernos. Palma de Mallorca, José J. de Olañeta, Editor/Ediciones de la Tradición Unánime, 1989, resulta interesante como introducción a este tema por los muchos datos que aporta sobre posibles significados simbólicos de los colores en las culturas del Viejo Mundo. No obstante, sus interpretaciones no siempre resultan satisfactorias.

 

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Manlio Brusatin, Historia de los colores, Barcelona, Ediciones Paidós, 1987, pág. 27; también págs. 30, 36, 65-66.

 

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El gusto greco-romano por el rojo purpúreo dio pie a su rechazo inicial por los cristianos como color pagano, estableciéndose los colores violeta, verde y blanco como símbolos cristianos de arrepentimiento, perdón y comunión. No obstante, se acabó por revalorizar el rojo como color de la autoridad de los príncipes de la Iglesia y de la Virgen como Madre de Dios, así como del púrpura, reservado a Cristo. Brusatin, [22], págs. 41, 43, y 48-50. Portal, [21], págs. 47-63, habla por extenso de la asociación del rojo a lo divino, a la realeza, a la nobleza y a la autoridad sacerdotal. María de la Concepción Martínez Murillo, Estudio iconográfico y estilístico de las «Biblias boloñesas» en España (Reino de Castilla). Madrid, Universidad Complutense, Departamento de Arte II, 1991, 3 vols., ha hecho un estudio exhaustivo del uso y del simbolismo de los colores en las Biblias boloñesas en España, constatando asimismo (II, págs. 1.234, 1.248-51, 1.283-84, 1.292, 1.338-40, y 1.381) la asociación del rojo a la realeza, dignidad sacerdotal y poder, así como a la sangre, las heridas y la muerte. El amarillo-oro se asocia (II, págs. 1.264, 1.340, y 1.482) al sol, a la luz, y a los estados de gloria y apoteosis.

 

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El Diccionario de la RAE, nota 16, dice que Vellorí es un «paño entrefino, de color pardo ceniciento o de lana sin teñir». Curiosamente, según Portal, [21], pág. 139, el pardo se asociaba, en las Edades Antigua y Media, al duelo; idea en la que abunda Martínez Murillo, [23], II, págs. 1.251-59, y 1.381, al dar al pardo (junto con otros tonos ocres y marrones) el significado de miserias terrenales, enfermedades, castigos y calamidades. Asimismo, en el código simbólico de los colores que estaba al uso en la literatura española del siglo XVI y hasta mediados del siglo XVII el pardo indicaba tristeza o pena, según indicó H. A. Kenyon, «Color Symbolism in Early Spanish Ballads». The Romanic Review, VI, Nueva York, 1915, págs. 334 y 338. Respecto de los trajes negros, Martínez Murillo, [23], II, pág. 1.234, asocia el color a la penitencia, mientras que Portal, [21], pág. 86, asegura que los Cristos medievales vestían de negro cuando luchaban contra el mal, y pág. 87, recuerda que en el arte heráldico el negro simbolizaba la prudencia, la sabiduría y la constancia frente a las adversidades. Por otro lado, no habría que olvidar que los trajes negros de los ministros cristianos eran señal de fidelidad, y que el siglo XVI presenció el triunfo del negro como vestido público de observancia religiosa a partir de la Reforma. Brusatin, [22], págs. 49, 52, y 64.

 

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Covarrubias, [16], dice que Prieto es «color que tira a negra», aplicándose en Castilla especialmente a uvas y capas. El Diccionario de la RAE dice que es «color muy oscuro que casi no se distingue del negro».

 

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Covarrubias, [16], coincide en la asociación: «son tenidos los bermejos por cautelosos y astutos», y «bermegía vale tanto como agudeza maliciosa, extraordinaria y perjudicial». Portal, [21], pág. 138, señala que según la tradición Judas era pelirrojo, y pág. 124, dice que el color anaranjado era, en el lenguaje heráldico, el del disimulo y de la hipocresía. Martínez Murillo, [23], II, págs. 1.291-92, asocia el naranja o rojo anaranjado al enemigo o al mal que acecha.

 

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Martínez Murillo, [23], II, págs. 1.250-51, 1.292, 1.340 y 1.381, indica que en las Biblias que estudia el rojo se asocia frecuentemente a la sangre, las heridas, el dolor y la muerte.

 

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Idem, II, págs. 1.235, 1.259-62, 1.304-05, 1.325-30, y 1.381.

 

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Kenyon, [24], págs. 330 y 338. Para mayor clarificación, Portal, [21], pág. 15, expone la regla de las oposiciones en el simbolismo de los colores, según la cual todos los colores ofrecen un doble simbolismo, prevaleciendo su significado negativo cuando van unidos al negro; de modo que si el verde inicialmente simboliza la regeneración y la esperanza, su unión con el negro significa la desesperanza y la muerte.

 

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La Santa Biblia, Génesis 9, 12.

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