1
Salvador Rueda: Vaso de Rocío, Madrid, Imprenta de José Rueda, 1908, pp. 66-7.
2
Manuel Prados López: El poeta de la raza Salvador Rueda. Renovador de la métrica, Málaga, Excma. Diputación Provincial de Málaga, 1967, p. 123.
3
Las citas de los poemas de Salvador Rueda siguen la edición de don Cristóbal Cuevas: Salvador Rueda: Gran antología, Málaga, Arguval, 1989. Cuando no citemos por esta antología lo indicaremos en nota al pie.
4
Miguel D'Ors en La Sinfonía del año de Salvador Rueda, Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, 1973, p. 50: «El poeta, que ni siquiera se interesa por su propia persona, está radicalmente satisfecho con la realidad que le colma los sentidos y no echa nada de menos en el mundo»
. Y en nota a pie de página completa: «Un tópico más [...] es éste del paganismo, el culto a la vida, etc.»
. D'Ors parece interpretar el vitalismo y sensorialismo de la poesía de Rueda, el gusto por el disfrute de la vida como algo alejado de lo religioso y no tiene en cuenta que nuestro poeta reclama esta visión más alegre y desenfadada de la religión en algunos de sus poemas, como veremos más adelante.
5
Rafael Espejo-Saavedra: Nuevo acercamiento a la poesía de Salvador Rueda, Sevilla, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1986, p. 128: «De los dos ingredientes que forman el mundo espiritual del Occidente, el griego y el cristiano, el segundo aparece casi invariablemente en Rueda representado en términos negativos, la negación de la carne representada en los agónicos Cristos andaluces, la abnegación, el ascetismo, formas todas del cristianismo hispánico, se oponen directamente a la concepción hedonista de la existencia -glorificación del instante- que constituye la esencia de su poesía»
. El señor don Rafael Espejo-Saavedra y yo hemos leído diferentes poemas de Salvador Rueda, pues considero que el de Benaque sabe adaptar el catolicismo a su concepción vitalista, sensorial del mundo y de la Naturaleza y es por ello que nos enseña un catolicismo esplendoroso, optimista, alegre.
6
Salvador Rueda: «Epístola íntima», Renacimiento, Madrid, n.º V, julio 1907, p. 492, citado por Augusto Martínez Olmedilla: Salvador Rueda. Su significación, su vida y sus obras, Madrid, Gregorio Pueyo, 1908, p. 4.
7
Para una interpretación del tema de la Naturaleza en Salvador Rueda desde un punto de vista diferente al que exponemos aquí se puede consultar: Bienvenido de la Fuente: El modernismo en la poesía de Salvador Rueda, Frankfurt, Peter Lang, 1976, especialmente las páginas 47-51. Insectos, ornitología, flora son analizados por su relación con el modernismo y su influencia posterior. En ningún momento se alude al sentido religioso de estos elementos que mantenemos aquí.
8
No podemos dejar de hacer referencia a San Juan de la Cruz y sus «Canciones del alma...», en Poesías. Llama de amor viva, Madrid, Taurus, 1993, ed. Cristóbal Cuevas, p. 115:
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Cristóbal Cuevas García: Lorca y su relativismo estético religioso, Madrid, Gráf. Rolando, Col. «Renard», 1971, p. 8. La cita de fray Luis que hace Lorca es de la obra del granadino: «Granada» en Obras completas, Madrid, Aguilar, 1957, p. 4. Y Manuel Prados López, op. cit., p. 221 abunda al respecto: «[...] ya viejo y achacoso requería a su sobrina para que corriese a anotar las ideas que lo asaltaban: "Ven, Ana María, corre... Coge el lápiz y las cuartillas..., ve escribiendo cuanto te diga antes de que estas imágenes huyan de mi cerebro... Aún me queda por escribir el último poema, el verso definitivo de mi terrenal misión de poeta: el poema del amor entre los hombres"»
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10
Prados López, Manuel, op. cit., p. 222.