1
Así, para fundamentar más la afirmación de que las buenas calidades atribuidas a las mujeres son comunes a ambos sexos, y que, igualmente son comunes las buenas calidades de los hombres, advirtió Feijóo que era preciso señalar, «de parte de cada sexo, aquellas perfecciones que mucho más frecuentemente se hallan en sus individuos, y mucho menos en los del otro». Concede que hay «hombres dóciles, cándidos y ruborosos» y añade que si el rubor es buena señal en las mujeres, lo es aún mejor en los hombres, por denotar, además de una índole generosa, ingenio agudo. Se funda en criterio de autoridad -Juan Barclayo- para aceptar esta afirmación, pero la confirma mediante su experiencia, al señalar que él -Feijóo-, en esta materia, ha «observado tanto» que ya no espera jamás cosa buena de muchacho en quien advierte «frente muy osada». Ibid., p. 336.
2
El padre Feijóo quizá estuviese influido por el espíritu del Auto Acordado de 1705 por el que se excluía a las mujeres de la sucesión del trono, con beneficio de los varones de otras líneas.
3
También trata Feijoo de la aptitud de las mujeres para las artes aunque fueran pocas las que se dedicaron a ellas. Concluyó que, en la música, se veía mejor la igualdad de las mujeres con los hombres. No quiso tratar de «las excelsas prendas» de la esclarecida reina Isabel Farnesio, por no atreverse a entrar en aquel «sagrado» con su «grosera pluma» y también «porque otra más bien cortada entre los timbres de su regia casa» había delineado ya rasgos de «los resplandores de la Persona». Ibid. p. 387
4
Ibid., p. 392
5
En dos volúmenes, con un total de 1078 páginas, en Madrid, por Antonio Marín [editor], 1770.
6
Antonio MORALES MOYA, «Visión de Isabel I en el siglo XVIII», publicado por Julio VALDEÓN BARUQUE (ed.), en el tomo Visión de Isabel la Católica, desde los cronistas coetáneos hasta el presente, Valladolid, 2004, pp. 245-266.
7
El texto del padre SIGÜENZA, en la Historia de San Gerónimo, consta en el libro 2, cap. 31. Cf. Enrique FLÓREZ, Memorias de las reynas cathólicas, historia genealógica de la Casa Real de Castilla y de León, en Madrid, por Antonio Marín, 1761, 2 tomos; 2.ª edición, 1779 (en adelante se cita por esta 2.ª edición); tomo II, p. 775.
8
Ob. cit., pp. 801-811.
9
Ob. cit., p. 802.
10
FLÓREZ se funda para afirmar esto, en un manuscrito anónimo de un criado de la reina, «que continuó la Historia del obispo de Palencia», y que afirma tener en su estudio (Ob. cit., p. 802).