1
Carta del 21 de mayo de 1885, en García Sarriá (1975), p. 275.
2
A partir de ahora, estas citas de notas se refieren a mi edición de la novela: J. Oleza (1984).
3
Cfr. Apéndice en Martínez Cachero (1963).
4
Antologado este artículo en Beser (1972).
5
La reiterada abreviatura ESo se corresponde al diario madrileño El Solfeo, en que colaboró el joven Clarín entre 1875 y 1878.
6
Vid. las siguientes notas de nuestra edición: I, 18, 23 y 58; III, 3; IV, 37; V, 21; XI, 89 y 35; XII, 2, 15, 22, 23 y 34; XV, 13; XVI, 1; XIX, 11 y,22; XXII, 24 y XXVII, 35.
7
Vid., por ejemplo, Beser (1970), Lissorgues (1980) y Oleza (1984), vol. II,. introducción.
De la Revolución de Septiembre quedan huellas abundantes en la novela. Así, en el capítulo I, y en el repaso que el Magistral hace con su catalejo de la ciudad, recuerda con encono el agrupamiento de dos comunidades de monjas (diez eran, no más) en el enorme convento de Recoletas (la sexta parte del barrio), la clausura de los conventos y la confiscación de bienes eclesiásticos, medidas todas ellas decretadas por el gobierno provisional. En el capítulo VII, el reaccionario Ronzal declara que la Gloriosa echó a perder las costumbres, mientras que en el XX el narrador nos habla de las pasadas esperanzas de D. Pompeyo en la propagación del libre examen gracias a la Revolución.
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Otros aspectos de esta concepción política pueden ser seguidos a través de las notas a nuestra edición. Así, la denuncia de determinados aspectos de la corrupción del sistema: los negocios de quintas (VI, n. 50), las prebendas por favores políticos (VIII, n. 2), la institución de los distritos cuneros (XXIV, n. 15), la discriminación de los enterramientos civiles (XXII, n. 31), el absentismo de la aristocracia y su emigración a Madrid (IV, n. 2). El caciquismo es también un motivo frecuentado por la novela (VIII, n. 3). El largo y complejo proceso desamortizador es aludido a menudo (vid. I, ns. 31 y 32; XII, n. 56; XX, ns. 4 y 6), así como los acuerdos económicos y políticos que el Estado hizo con la Santa Sede para compensarla de las desamortizaciones y obtener su legitimización (vid. I, n. 32; XI, n. 2; XII, n. 57; XVII, n. 1) y el inicio sobre regalías y regalistas (XVII, n. 1 y XXI, n. 21). El mapa político de la Restauración, con su regulación por el turno pacífico, está especialmente presente en los capítulos VII, (n. 7) y VIII (n. 1). Las remodelaciones urbanas que aportó el triunfo del capitalismo dejan también su huella en la novela (I, ns. 35 y 39; VIII, n. 12). La separación de Iglesia y Estado es aludida en IX (n. 22). La visión del socialismo y de los socialistas a lo largo de la trayectoria clariniana es objeto de estudio en XXII, n. 35, y la problemática obrerista en I, 34; IX, 15; XV, 3 y XX, 10 y 20. El sufragio universal, en IV (n. 16), la política de unidad católica en XII (n. 14), y el tema de Cuba en XVI (n. 52). Por último la tradición que del liberalismo avanzado y del socialismo utópico conduce al republicanismo es comentada en IV, ns. 13 y 21.