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11

Ibid., pp. 460-467.

 

12

Cf. Elena Artaza, El Ars Narrandi en el siglo XVI español. Teoría y práctica, Deusto, Universidad de Deusto, 1989, pp. 316-326.

 

13

Sobre este punto importantísimo, cf. Agustín Redondo, «Texto literario y contexto histórico-social: del Lazarillo al Quijote», en Estado actual de los estudios sobre el Siglo de Oro, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1993, pp. 95-116.

 

14

A. López Pinciano, ob. cit., p. 381.

 

15

Una excepción notable ofrece el trabajo de Nina Cox Davis, Autobiography as «Burla» in the Guzmán de Alfarache, Lewisburg, Bucknell University Press, 1991.

 

16

Esta frase sigue a la que termina con «seguro estoy del generoso ánimo de Vuestra Señoría que, estendiendo las alas de su acostumbrada clemencia, debajo dellas quedará mi libro libre de los que pudieran calumniarle». Por tanto, la expresión «[haciendo] de un desechado pícaro un admitido cortesano» ha de entenderse como metonimia para el libro y su recepción. N. Cox Davis, ob. cit., p. 61, en cambio, la interpreta como explicación del deseo de Guzmán (!) de forjarse una «social identity».

 

17

De los críticos que recientemente han vuelto sobre el tema, Henri Guerreiro, «Guzmán de Alfarache: una 'poética historia' al servicio de un realismo sin lindes», en Jean Canavaggio (ed.), La Invención de la Novela, Madrid, Casa de Velázquez, 1999, pp. 189-211, analiza el posible significado del término con gran perspicacia, pero vuelve a relacionarlo con el concepto cuestionable de un «realismo sin lindes» como intención cabal del Guzmán. Carrol B. Johnson, «Ficciones y metaficciones, estilo Mateo Alemán», en P. Piñero Ramírez (ed.), ob. cit., pp. 99-112, explica el término en relación con la diferenciación entre conseja y consejo y atribuye a Alemán la inversión de las categorías aristotélicas universal-particular y verdad-mentira así como, finalmente, la comprobación de su inoperabilidad. Cabe recordar, una vez más, que para Aristóteles se trataba, justamente, de cambiar la pareja verdad-mentira platónica por la oposición verdad-verosimilitud/mimesis y que teóricos del Siglo de Oro como López Pinciano y Luis Alfonso de Carvallo insistían en este cambio. Por consiguiente, el significado intencionado de la alusión a las nociones aristotélicas no necesariamente tiene que reducirse al juego con las oposiciones aducidas por Johnson.

 

18

Cf. las dos explicaciones dadas para el término en el Diccionario de Autoridades, s. v. «historia». La segunda dice: «Historia. Significa también fábula ò enredo. Lat. Commentum. Fabula». Sobre todo este tema, de fundamental importancia también para el análisis del Quijote, véanse a modo de síntesis los capítulos iniciales en Félix Martínez Bonati, El Quijote y la poética de la novela, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, 1995, y José María Paz Gago, Semiótica del «Quijote». Teoría y práctica de la ficción narrativa, Amsterdam, Rodopi, 1995. A. López Pinciano, ob. cit., p. 120, emplea la expresión «historia» sólo en la acepción de history, pero admite el título de la Historia Ethiopica, tan apreciada por los lectores discretos del momento, como título legítimo para una obra narrativa de invención poética.

 

19

Sobre este dato llama la atención José María Micó, «Introducción» en su ed. cit. del Guzmán de Alfarache, p. 26.

 

20

Me atengo aquí a la distinción establecida por Walter Mignolo, «Semantización de la ficción literaria», Dispositio 15-16, (1980-1981), pp. 85-127.