51
Remito a Manuel Serrano y Sanz, Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas desde el año 1401 al 1833, Madrid, Tip. Sucesores de Rivadeneyra, 1903-1905, 4 vols (I-1, pp. 269-271); y entre los modernos a Constance Sullivan, «Gender, Text, and Cross-Dessing: The Case of Beatriz Cienfuegos and La Pensadora Gaditana», Dieciocho, 18-1 (1995), pp. 27-47; Cinta Canterla, «El problema de la autoría de La Pensadora Gaditana», Cuadernos de Ilustración y Romanticismo, 7 (1999), pp. 29-54; Mónica Bolufer Peruga, «Espectadoras y lectoras: representaciones e influencia del público femenino en la prensa del siglo XVIII», Cuadernos de Estudios del siglo XVIII, 5 (1995), pp. 23-57; C. Martínez, Reyna Pastor, María José de la Pascua y Susana Tavera, Mujeres en la historia de España. Enciclopedia biográfica, Barcelona, Planeta, 2000, pp. 241-243. Parece que las dudas nacieron en su tiempo ya que la autora hubo de aclarar tal equívoco en el número tercero: «Desengáñense ustedes: mujer soy y mujer que tal cual sé discurrir».
52
Cinta Canterla afirmaba en el mencionado artículo que en la actualidad Frédérique Morand estaba investigando con éxito en los archivos gaditanos la personalidad de Beatriz Cienfuegos «(El problema de la autoría de La Pensadora Gaditana» p. 33). Esperemos los resultados de esta investigación para que quede definitivamente aclarada la personalidad de esta autora gaditana.
53
C. Canterla, «El problema de la autoría de La Pensadora Gaditana», p. 53.
54
Aguilar Piñal recoge la censura de esta edición realizada por Ignacio López de Ayala en Archivo Histórico Nacional (Madrid), Consejos, leg. 5548-103 (La prensa en el siglo XVIII. Diarios, revistas y pronósticos, Madrid, CSIC, 1978, p. 8).
55
Beatriz Cienfuegos, La Pensadora Gaditana. Antología (ed. de Cinta Canterla), Cádiz, Universidad, 1996. En 1761 Madame de Baumer publicaba Journal des Dames de Paris, que tuvo su correlato alemán en Pomona de Sophie von La Roche.
56
Citado por C. Canterla en la Introducción a La Pensadora Gaditana, p. 14.
57
B. Cienfuegos, La Pensadora Gaditana (C. Canterla), p. 38.
58
B. Cienfuegos, La Pensadora Gaditana (C. Canterla), p. 38.
59
B. Cienfuegos, La Pensadora Gaditana (C. Canterla), p. 39.
60
Así pinta
la relación matrimonial: «Están muchos en la inteligencia errada de que
las obligaciones recíprocas de guardarse la debida fe en el
matrimonio se entienden sólo en las pobrecitas mujeres y que
los hombres, sin otro privilegio que su antojo y despótico
imperio, tienen carta blanca de la misma Naturaleza para proceder
según lo inconstante de su voluntad. Y esto bien saben los
mismos que lo practican que no es así... Yo sé bien
que habrá muchos que dirán: «¿Pues acaso
somos todos unos? Las mujeres estén cuidando sus casas y su
familia, que para esto hemos nacido hombres, para gozar de nuestra
libertad. No hay duda, yo quiero por ahora, concederles toda la
razón en este asunto, que algún día pueda ser
que la niegue. Pero quiero preguntarles si saben cuál es la
libertad concedida a los hombres por el especial privilegio de su
sexo. ¿Acaso discurren que en esta libertad se entiende una
especial licencia para todo lo ilícito, y que sus deseos
sean la medida de sus antojos?
» (La Pensadora
Gaditana, III, pp.
60-62).