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21

La bibliografía de las ediciones incunables del Malleus presenta muchos problemas. El colofón de la más antigua de la Bodleian Library que utilizo aquí (sig. Auct. 6. Q. 4. 19) pretende que esta obra fue impresa en Colonia por J. Koelhoff en 1474. Esta fecha es indudablemente errónea, pues el tomo reproduce la bula de Inocencio VIII de 1484. Lo que es cierto es que había bastantes ediciones de este famoso libro antes de 1500. No he visto indicación alguna de que se publicara en España, pero las ediciones alemanas circularon rápidamente por otros países, y no hay duda de que ya fuera conocido el Malleus en la Península en la época en que se escribió la Tragicomedia. Pedro Fernández de Villegas, traductor del Inferno de Dante (Burgos, 1515), al hablar en una nota suya extensamente de la práctica de la magia en España por «unas falsas mugeres fechizeras que llamos bruxas y xorguinas», se refiere a «un tratado fecho en Alemaña (donde ay muchos destas tales mugeres) el qual tratado se llame Martillo de Fechizeras», f. B 1r).

 

22

Malleus, ff. IVr y VIr.

 

23

Ibid., ff. XIXv y LXVIr.

 

24

Para una traducción al inglés de esta obra (todavía muy divulgada en los siglos XVI-XVIII y prohibida por los primeros Índices españoles) véase, The Key of Solomon the King (Clavicula Salomonis), trad. y ed. por S. Liddell MacGregor Mathers, Londres, 1889.

 

25

Juan de Mena, El Labyrinto (Sevilla, 1512), f. LXXXIIIr-v. Según Hernán Núñez (loc. cit.), algunos también, con el mismo fin, consultaron «con vna muger negromantesa: la qual resuscito vn cuerpo muerto que le dixo como el condestable auia de ser vencido [...]».

 

26

Al parecer, nació Basín en Zaragoza en 1445, doctorándose en París. Era ya canónigo de la Seo de Zaragoza cuando escribió el Tractatus. También se sabe de él que predicó con éxito en Roma ante los cardenales, en 1491. Thorndike, op. cit., IV, pp. 488 y ss., habla extensamente de esta obra. La primera edición conocida es la publicada por Louis Martineau en París en 1483. Yo utilizo otro incunable de la Bodleian Library (sig. Douce 50), publicado hacia 1492 por Antonio Caillaut, igualmente en París: Tractatus exquisitissimus de magicis artibus et magorum maleficiis per sacre scientie parisiensem doctorem Magistrum bernardum Basim (sic) Canonicum Cesaraugustanensem in suis vesperis compilatus. Colofón: «Explicit tractatus de magicis artibus et magorum maleficiis impressus parisius (sic) per Anthonium Caillaut».

 

27

Op. cit., p. 35.

 

28

Determinationes magistrales contra conclusiones apologiales Joannis Pici Miranduli, Roma, 1489.

 

29

Aunque en el siglo XVI el Tractatus de Basín se imprimió a veces junto con el Malleus maleficarum, la posición del canónigo zaragozano frente a los maravillosos efectos de las artes mágicas es diferente de la de los autores de este último libro. Niega que los objetos mágicos empleados por los magos y los encantamientos pronunciados por ellos tengan alguna virtud sobrenatural. Los efectos de la magia son, para él, obra de demonios a quienes, con permiso de Dios, ha sido dado poder sobre cosas corporales. Nótese que para Basín no es hereje quien invoca a los demonios reconociendo que comete un pecado. En esto sigue una tradición ortodoxa que puede sorprender a los lectores modernos pero que explica en parte por qué la Inquisición española pudo adoptar una actitud de relativa benignidad frente a muchos casos de hechicería. De varios trozos de la obra de Basín se desprende que, para él como para los autores del Malleus, la philocaptio era la causa más frecuente de los casos de hechicería (e. g. Tractatus, b. IIr).

 

30

Menéndez y Pelayo, Heterodoxos, III, p. 416, n. 2.