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31

El enano de las Musas, Madrid, María de Quiñones, 1654, pág. 44.

 

32

Cotarelo, Bibliografía, pág. 334. El Consejo, en 1666, habia dicho: «El acto de las comedias en si lo califican muchos de los doctores más clásicos de la teología por indiferente, enderezado sólo a la diversión de los hombres». Idem, página 173.

 

33

Memorias sobre los espectáculos y diversiones públicas de España, en Obras. Ed. de C. Nocedal, Madrid, Rivadeneyra, 1858, I, pág. 491, BAE: «Sin embargo, ¿cómo es que la mayor parte de los pueblos de España no se divierten en manera alguna? Cualquiera que haya corrido nuestras provincias habrá hecho muchas veces esta dolorosa observación».

 

34

RABM, 1901, págs. 486-87. El Consejo, en 1666, había dicho: «La razón de estado de los señores reyes, que consiste en permitir a los vasallos estos divertimientos guiados porque de apretar y subir mucho las clavijas del instrumento suelen hacerse quebrar las cuerdas y quiebran el arco muy tirante» (Cotarelo, Bibliografía, pág. 175). «Y el haber habido santos que le hayan detestado sería por suma virtud y austeridad de vida...» (Idem, pág. 173).

 

35

RABM, 1901, pág. 487.

 

36

RABM. 1901, pág. 648.

 

37

RABM, 1901, pág. 156.

 

38

Obras escogidas. Ed. de Vicente de la Fuente, Madrid, Rivadeneyra, 1883. página 3, BAE. Empieza así su ensayo Voz del pueblo y, por tanto, su Teatro crítico: «Aquella mal entendida máxima, de que Dios se explica en la voz del pueblo, autorizó la plebe para tiranizar el buen juicio, y erigió en ella una potestad tribunicia, capaz de oprimir la nobleza literaria».

 

39

RABM, 1901, pág. 246.

 

40

RABM, 1901. pág. 247.