Sobre las imitaciones en Cervantes, véase Riley, «Don Quixote and the Imitation of Models», Bulletin of Hispanic Studies, 31 (1954), 3-16, y Teoría, págs. 101-116.
De igual forma, cuando Don Quijote es armado caballero se celebran «hasta allí nunca vistas ceremonias» (I, 76, 4-5), y el libro en conjunto consiste de «pensamientos... nunca imaginados de otro alguno» (I, 29, 11-12). Para otros ejemplos, véase John G. Weiger, «Lo nunca visto en Cervantes», Anales Cervantinos, 17 (1978), 111-122.
Es decir, que era como los otros libros de caballerías castellanos que seguían el modelo de Amadís de Gaula, aunque Tirant es en realidad una obra catalana del siglo XV. La traducción castellana de 1511, que usó Cervantes (capítulo 1, nota 48), no indica en ningún lugar los nombres de los autores catalanes, ni que era una traducción, ni que contiene el fondo histórico que los especialistas han encontrado. Cervantes no sabía nada de eso, y si juzgó mal el libro, la explicación puede estar aquí. La edición recomendada de esta traducción es la de Martín de Riquer, Clásicos Castellanos, 188-192 (Madrid: Espasa-Calpe, 1974), que sustituye su edición bibliófila anterior (capítulo 1, nota 45) y la muy difundida de Felicidad Buendía, en el volumen Libros de caballerías españoles, 2.ª edición (Madrid: Aguilar, 1960, que plagia a Riquer (véase su edición de Clásicos Castellanos, I, cii), y acerca de la cual Juan Antonio Tamayo escribió una reseña negativa en Anales Cervantinos, 4 (1954), 343-347. Hay una nueva traducción española de J. F. Vidal Jové (Madrid: Alianza, 1969). Se puede adquirir fácilmente el original catalán, también editado por Riquer: «Tirant lo blanc» i altres escrits de Joanot Martorell (Barcelona: Ariel, 1979). Sobre las ediciones y traducciones del Tirant hay una útil nota de Luis Alberto de Cuenca, «Tirant lo blanc (1490-1990)», Esopo, 2 (enero 1991), 37-43.
Algunas de las observaciones que hay que hacer acerca del papel de Tirant como modelo podrían hacerse también acerca de las obras de Feliciano de Silva; véase el artículo de Cravens y el libro de Daniels, citados en el capítulo 1, nota 37.
I, 101, 13-102, 4. En la discusión sobre Tirant, las citas de Don Quijote que no estén identificadas pertenecen a este pasaje.
«Cervantes' Criticism of Tirant lo blanch», Hispanic Review, 21 (1953), 142-144, en la pág. 142. Lo que sigue es una ampliación de la postura de Bates, que deriva de los artículos de Bernardo Sanvisenti, «Il passo più oscuro del Chisciotte», Revista de Filología Española, 9 (1922), 58-62, y Augusto Centeno, «Sobre el pasaje del Quijote referente al Tirant lo blanch», Modern Language Notes, 50 (1935), 375-378. También es la postura de Schevill y Bonilla (Don Quijote, I, 454-455).
A excepción de señalar que la forzada propuesta de Riquer que «echado a galeras» significa «enviado a la imprenta» ha sido refutada por Manuel de Montolíu («El juicio de Cervantes sobre el Tirant lo blanch», Boletín de la Real Academia Española, 29 [1949], 263-277) y Giuseppe Sansone («Ancora del giudizio di Cervantes sul Tirant lo blanch», Studi mediolatini e volgari, 8 [1960], 235-253, levemente revisado en su Saggi iberici [Bari: Adriatica, 1974], págs. 168-191), no voy a cansar al lector con la historia de esta controversia. En «Pero Pérez the Priest and His Comment on Tirant lo blanch», en Romances of Chivalry in the Spanish Golden Age, págs. 147-158, en las págs. 147-148, he incluido referencias a catorce artículos y a otros veintitrés pasajes que tratan de la opinión de Cervantes sobre Tirant. A ellos debería añadirse Robert Southey, «Tirante el blanco», en Omniana, or Horae Otiosiores (Fontwell, Sussex: Centaur Press, 1969), págs. 275-280 (publicado por primera vez en 1812, aunque fue escrito algunos años antes); Juan Givanel Mas, La novela caballeresca española. Estudio crítico de «Tirant lo blanch». Comentario a un pasaje del capítulo VI de la Primera Parte de «Don Quijote» (Madrid: Victoriano Suárez, 1912), lo mismo que su artículo «Estudio crítico de la novela caballeresca Tirant lo blanch», Archivo de Investigaciones Históricas,1 (1911), 213-248, 319-345 y 2 (1911), 392-445, 477-513 (citado por Riquer en su edición en Clásicos Castellanos de la traducción anónima de Tirante el blanco, I, cvi), Otis Green, «El Ingenioso Hidalgo», Hispanic Review, 25 (1957), 175-193, en la pág. 192, pág. 183 de la reimpresión en su libro The Literary Mind of Medieval & Renaissance Spain (Lexington: University Press of Kentucky, 1970), págs. 171-184; Edward T. Aylward, «The Influence of Tirant lo blanch on the Quijote», tesis, Princeton, 1974 (resumen en Dissertation Abstracts International, 35 [1974], 1085A), Primera Parte, capítulo 3, Martorell's «Tirant lo blanch»: A Program for Military and Social Reform in Fifteenth-Century Christendom, North Carolina Studies in the Romance Languages and Literatures, 225 (Chapel Hill: Department of Romance Languages, University of North Carolina, 1985), págs. 198-200, «Tirant lo blanch and the Artistic Intent of Joanot Martorell», Hispanófila, 83 (1985), 23-32, y «Tirant lo blanc comentado en los capítulos 6 y 21 del Quijote (1605): una relación invertida», en Actes del Symposion «Tirant lo blanc» (Barcelona: Quaderns Crema, 1993), págs. 21-33; Antonio Torres [-Alcalá], El realismo del «Tirant lo blanch» y su influencia en el «Quijote» (Barcelona: Puvill, 1979); Nobuaki Ushijima, «Don Kihoote no Mottomo Nankaina Issetsu Nitsuite» [«On the "Most Difficult Passage" of Don Quixote»], Tokyo Gaikokugo Daigaku Ronsho [Estudios de comarca y cultura], 29 (1979), 241-247 [la postura de este artículo, por el que debo agradecer a mi colega Joe Ree la ayuda prestada, es que según el cura el autor de Tirant debería ser condenado a cadena perpetua porque escribió disparates sin un propósito claro]; Katherine McNerney, «Tirant lo blanc» Revisited. A Critical Study (Detroit: Fifteenth-Century Symposium, 1983), págs. 60-64; Francisco Fernández Turienzo, «El "pasaje más oscuro" del Quijote y las ideas estéticas de Cervantes», Anales Cervantinos, 21 (1983 [1984]), 51-72; Jeanne Louise Barnes Ellis, «The Saved and the Damned. Cervantes, the Libros de caballerías, and the Novel», tesis, Cornell, 1984, págs. 139-197, especialmente pág. 175, nota 19 (resumen en Dissertation Abstracts International, 45 [1985], 2542A); Josep M. Solà-Solé, «El Tirant i el Quixot», en Estudis universitaris catalans, 23 (3.ª época, 1), Estudis de llengua i literatura catalanes oferts a R. Aramon i Serra en el seu setanta aniversari (Barcelona: Curial, 1979), I, 543-552; Vicente Gaos, en su edición de Don Quijote (Madrid: Gredos, 1987), III, 203-208; Jean Canavaggio, «"Aquí duermen los caballeros": el poco dormir de don Quijote visto desde la perspectiva del Tirant», en Actes del Symposion «Tirant lo blanc» (Barcelona: Quaderns Crema, 1993), págs. 207-222); Solà-Solé y Gaos incluyen bibliografía más antigua. En la discusión de la influencia de Tirant en Cervantes he utilizado los estudios de Torres y Solà-Solé.
«¿Cómo puede agradar un desatino, / si no es que de propósito se haze, / mostrándole el donaire su camino?» (Parnaso, 85, 3-5). Como se ha señalado anteriormente, Cervantes continuamente subraya la importancia de la intención con que se realizan los actos.
En otro contexto, se señala lo ofensivo de esa situación: «es muy gran blasfemia dezir ni pensar que una reina esté amancebada con un cirujano.... Pensar que ella era su amiga es disparate, digno de muy gran castigo» (I, 348, 28-349, 4).
«Blanco» tiene dos asociaciones caballerescas. La primera es el color del escudo de un nuevo e inexperto caballero, que no es únicamente blanco, sino que está «en blanco» (I, 57, 28; se citan dos pasajes de los libros de caballerías en Romances of Chivalry in the Spanish Golden Age, pág. 62). El segundo es el blanco al que se tira, también sugerido por el nombre «Tirante», que recuerda tirar («sé al blanco que tiras», observa Don Quijote a Sancho, III, 103, 27). (El título fue la base de un juego de palabras de Jerónimo de San Pedro en el prefacio de su Caballería celestial del pie de la rosa fragante: «no un solo Tirante el Blanco, mas muchos tirantes al blanco de la gloria» [citado por Thomas, pág. 134, nota 44].)