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280

Esta sugerencia también la hace Anthony Close, aunque en un contexto distinto al de su artículo citado en la nota 270: «Don Quixote and the "Intentionalist Fallacy"», pág. 30.



 

281

Bruce Wardropper, «Comedias», pág. 159. Sobre el tema general de las relaciones entre la ficción del Siglo de Oro y la comedia, véase Marcos A. Morínigo, «La comedia como sustituto de la novela en el Siglo de Oro», Revista de la Universidad de Buenos Aires, 5.ª época, 2.1 (1957), 41-61.



 

282

Nicolás Marín, con argumentos convincentes, ha atribuido a Lope el prólogo de Avellaneda, «La piedra y la mano en el prólogo del Quijote apócrifo», en Homenaje a Guillermo Guastavino (Madrid: Asociación Nacional de Bibliotecarios, Archiveros y Arqueólogos, 1974), págs. 253-288; las conclusiones de este artículo se hallan en el artículo de Marín «Lope y el prólogo del Quijote apócrifo», Ínsula, 336 (noviembre, 1974), 3.



 

283

I, 7, 2-3 de la edición de Martín de Riquer, Clásicos Castellanos, 174-176 (Madrid: Espasa-Calpe, 1972).



 

284

Morínigo, pág. 61.



 

285

No entenderemos totalmente las ideas literarias de Cervantes hasta que sepamos por qué alabó las comedias que alabó. No ha habido ningún estudio reciente y completo de este tema, aunque Lavonne C. Poteet-Bussard ha empezado a examinarlo en «La ingratitud vengada y La Dorotea: Cervantes y la ingratitud», Hispanic Review, 48 (1980), 347-360, y las comedias en cuestión fueron estudiadas brevemente por William Stapp Moody, El teatro de Cervantes (Madrid: Editorial de la Universidad Complutense, 1981), págs. 81-82. Quizás una colección de Comedias alabadas por Cervantes facilitaría un tratamiento exhaustivo.



 

286

Salingar, «Don Quixote as a Prose Epic», Forum for Modern Language Studies, 2 (1966), 53-68; Murillo, «Don Quixote as Renaissance Epic», en Cervantes and the Renaissance. Papers of the Pomona College Cervantes Symposium, November 16-18, 1978, ed. Michael D. McGaha (Easton, Pennsylvania: Juan de la Cuesta, 1980), págs. 51-70. La postura de Michael D. McGaha, aun sin ser explícita, es probablemente que Don Quijote es una épica. Véase su artículo «Cervantes and Virgil: A New Look at an Old Problem», Comparative Literature Studies, 16 (1979), 96-109, después incluido en Cervantes and the Renaissance. Papers of the Pomona College Cervantes Symposium, op. cit., págs. 34-50.



 

287

Riley, Teoría, pág. 97.



 

288

En III, 60, 7-13, Don Quijote reflexiona acerca de la existencia de un «libro» con «sus altas caballerías»; Diego de Miranda también compara un libro sobre Don Quijote con los «innumerables de los fingidos cavalleros andantes» (III, 200, 8-21), y las hazañas de Don Quijote son comparadas por la Dueña Dolorida con las de «los Amadisses, Esplandianes y Belianisses» (IV, 10, 27-29). Todo el plan de Don Quijote de vivir como un caballero andante, reviviendo «la ya muerta andante cavallería» (III, 199, 4), y llevando a cabo caballerías da a entender que un libro sobre él sería un libro de caballerías.



 

289

Uno de los primeros traductores, Lorenzo Franciosini, en su dedicatoria de la Primera Parte a Fernando Seracinelli, lo llamó «il presente Libro di Cavalleria». Según Quilter, muchos veían a Don Quijote como «simplemente otro caballero andante» (pág. 74; también pág. 51).



 
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