1
LAGUNA, A., Europa Eautentimoroumene, esto es, que miserablemente se atormenta y deplora su desgracia. Madrid, Joyas Bibliográficas, 1962, pp. 133 y 135. Se trata de la edición facsímil y traducción del latín de José López de Toro, sobre el único ejemplar que perteneció al cronista Diego de Colmenares y que actualmente se encuentra en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.
2
ABELLÁN, José Luis, «El significado de la Idea de Europa en la política y en la Historia de España», Sistema, 86-87 (1988), p. 33.
3
BATAILLON, M., Erasmo y España, México, FCE, 1950, vol. II, pp. 279-304. También HERNANDO ORTEGA, T., «Vida y labor médica del doctor Andrés Laguna», Estudios Segovianos, XII (1960), y su resumen El Dr. Andrés Laguna, médico, en la edición que utilizo del discurso, pp. 31-47. LÓPEZ PIÑERO, J. M., «Andrés Laguna», en M. Artola, Enciclopedia de Historia de España, IV. Diccionario biográfico, Madrid, Alianza, 1991, pp. 463-465.
4
Erasmo publicó en Basilea, en 1516, Querela Pacis undique gentium eiectae profligataeque, obra que fue muy pronto traducida al alemán, al francés y al castellano. En ella, condena la guerra desde puntos de vista naturales, teológicos y políticos. Véanse los trabajos de BERCHTOLD, A., Bále et l'Europe. Une histoire culturelle, Lausanne, Payot, 1990, vol. I, pp. 286-288 y de PROSPERI, A., «Un'Europa dal volto umano: aspetti della propaganda asburgica del'500. Critica Storica», Bollettino dell'Associazione degli Storici Europei, XXVIII (1991), 2, pp. 335-352. En la Queja de la Paz, rechazada y expulsada por todas las naciones, Erasmo se muestra un pacifista convencido. La paz y el combate contra la guerra se hallan presentes en otros escritos del humanista. Véanse su Adagio 3001, Dulce bellum inexpertis, su manifiesto Julius exclusus e coelis, dirigido contra el Papa Julio II, o el quinto de los Colloquia, entre el Soldado y el Cartujano.
5
J. A. Maravall le supone autor del Viaje a Turquía y le sitúa como uno de los primeros representantes de la afirmación de la razón y, al tiempo, como uno de los defensores de la lengua castellana. Véase su obra Antiguos y Modernos, Madrid, Alianza, 1986, pp. 339 y 469. Visión de la historia e idea de progreso hasta el Renacimiento. La última referencia la encuentra Maravall en la dedicatoria a Felipe II que Andrés Laguna hace en su obra más conocida, Dioscorides. Materia medicinal, Salamanca, 1563 (primero lo publicó en Amberes en 1555).
Andrés Laguna es citado por Juan Méndez Nieto en sus Discursos medicinales, Lib. 1, Dis. 7: «En el postrero año del curso de Medicina, que es el quarto antes de me graduar de bachiller, vino a Salamanca el dotor Laguna, médico que fije del papa Julio tercio, y insigne por sus letras en nuestros tiempos, que venía de Roma y pasava a Segovia, su patria: y reparando en aquella Universidad algunos días, para se recrear y descansar del largo camino, le enbió el claustro a rogar, por el bedel y el dotor Ribas en su conpañía, que a la sazón era el más moderno, que leiese algunas leçiones de Medeçina»
. La referencia y el episodio son mucho más largos. Están relacionados con una epidemia de tifus exantemático que recidiva en el proceso de deportación morisca tras la guerra de las Alpujarras.
He utilizado la edición de la Universidad de Salamanca de 1989 con introducción de L. Sánchez Granjel, pp. 37 y siguientes. De la epidemia de tifus exantemático, de su recidiva y de sus efectos en Cáceres me ocupé en el artículo limitado por las características de la revista, en «La fiebre punticular y sus efectos en Cáceres entre 1556 y 1574», Alcántara, 191 (1978), pp. 28-38. Además de las noticias que proporcionan los archivos parroquiales obtuve la información de Luis de Toro, De la fiebre epidémica y nueva, en latín punticular, vulgarmente tabardillo y pintas. Su naturaleza, conocimiento y medicación, Madrid, Imp. de J. Cosano, Biblioteca Clásica de la Medicina Española, edición de Fernández Sanz, 1941, vol. XIII.
Andrés Laguna regresó a Segovia a finales de 1557, por tanto conoció directamente los estragos que la epidemia causaba en buena parte de la Península Ibérica.
6
Véase la aventurada frase de M. Bataillon definiendo a Andrés Laguna como autoridad moral al servicio de la política imperial de reconciliación entre catolicismo y protestantismo. En RICO, F., Historia y crítica de la literatura española, Barcelona, Crítica, 1980, vol. II, p. 216. También convendría reflexionar sobre la tesis del mundo moral de los hombres de ese momento que sugiere GURIÉVICH, A., Las categorías de la cultura medieval, Madrid, Taurus, 1990, pp. 313 y siguientes.
7
La oposición Occidente-Oriente y Cristiandad-Imperio Turco son las más significativas. Véase CHABOD, F., Storia dell'idea d'Europa, Bari, Laterza, 1971, pp. 27 y siguientes. Europa es un universo cuya significación política como totalidad se desarrolla con el pensamiento humanista. Los Estados del siglo XVI son particularismos de un todo que es el universalismo de la Cristiandad. La idea se encuentra en MARAVALL, J. A., Estado moderno y mentalidad social (siglos XV a XVII), Madrid, Alianza, 1986, 1, pp. 172-175. Algunos supuestos actuales reiteran unos marcos de necesidades que hay que satisfacer en otro tipo de realidad que supera la del Estado-Nación. A este respecto véase el artículo de GONZÁLEZ, F., «La cohesión y la solidaridad en la construcción europea», Sistema, 86-87 (1988), p. 13.
8
ORY, P. (dir.), Nueva historia de las ideas políticas, Barcelona, Mondadori, 1992, pp. 23 y siguientes.
9
«Concordia y discordia en el linaje humano», en VIVES, J. L., Epistolario, edición de J. Jiménez Delgado, Madrid, Editora Nacional, 1978, pp. 524 y 525.
10
CAMPANELLA, T., « Monarquía de España», en La Política, edición de M. González García, Madrid, Alianza, 1991, pp. 74-75 y 88.
Véase también FERNÁNDEZ ALBALADEJO, P., «Iglesia y configuración del poder en la monarquía católica (siglos XV-XVII). Algunas consideraciones», en État et Église dans la genése de l'État Moderne, Madrid, Casa de Velázquez, 1986, pp. 211-213.