1
Lo que resta mérito al ingente esfuerzo realizado por el P. Ángel C. Vega en su edición crítica de las poesías (Madrid, Saeta, 1955), por la que citaré en lo sucesivo, modificando levemente la puntuación en algún caso.
2
Fray Luis de León, Buenos Aires, Espasa-Calpe Argentina, 1946, p. 112.
3
La poesía de fray Luis de León, Salamanca, Anaya, 1970, pp. 298 ss.
4
VEGA: ob. cit., p. 25.
5
Id., p. 26.
6
Cfr. el resumen de las distintas opiniones en Macrí: ob. cit., pp. 297 s. En realidad, Coster matiza mucho su opinión inicial: aunque, para su primer borrador, fray Luis se había inspirado en Yuste, «à mesure qu'il ajoutait un tnait nouveau, il oubliait plus complètement l'idée première qui l'avait déterminé à composer, c'est-à-dire, l'abdication de l'empereur, pour développer un lieu commun qui lui était particulièrement cher»
(«Notes pour une édition des poésies de Luis de León», en Revue Hispanique, XLVI, 1919, p. 204). En cuanto a Bell, cfr. infra, n. 8.
7
R. Lapesa ha observado muy pertinentemente: «Aunque en esta oda se manifieste con menos insistencia que en otras de fray Luis, es también esencial en ella el sentimiento religioso»
(Poetas y prosistas de ayer y de hoy, Madrid, Gredos, 1977, p. 156).
8
El propio Bell advierte: «El paisaje lo mismo puede convenir a Yuste que a La Flecha que a Pozoblanco»
(Luis de León. Un estudio del Renacimiento español, Barcelona, Araluce, s. a., p. 156).
9
Cito por la edic. de C. Cuevas, Madrid, Cátedra, 1977, p. 148.
10
F. López Estrada ha sugerido el carácter ideal de la descripción al señalar que «es ella sola una obra de arte sorprendente: huerta, árboles, plantas, fuentes, alameda, río, van formando el marco, y casi es de milagro que no aparezcan pastores»
(Los libros de pastores en la literatura española. La órbita previa, Madrid, Gredos, 1974, p. 197).