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La realización de este trabajo se ha desarrollado dentro del proyecto de investigación «La parodia dramática en España durante la segunda mitad del siglo XIX», becado por la Generalitat Valenciana.

 

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Para una clasificación de esta variedad de géneros dramáticos puede acudirse a la obra de Serge Salaün, El cuplé (1900-1936), Madrid, Espasa-Calpe, 1990. Como datos de referencia aproximativos constituye una clasificación propedéutica, aunque no conviene tomar las fechas como barreras tajantes.

 

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Para algunas de esas posteriores reposiciones en Madrid consúltese de Dru Dougherty y Vilches Frutos el libro La escena madrileña entre 1918 y 1926, Madrid, Fundamentos, 1990.

 

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No hemos podido encontrar referencias sobre una posible representación adaptada de esa obra en España. La historia relatada es la misma historia del hebreo José, vendido por sus envidiosos hermanos, víctima de las falacias de la esposa de Putifar y, al final, libre de toda culpa. A esta obra se refiere Josep Soler en su edición crítica de La Corte de Faraón, Madrid, ICCMU, 1997.

 

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Crespo Matellán recoge la opinión de M. Muñoz sobre esta obra, de la que asegura que se trata de una parodia de la gran ópera y excepcional en sus números musicales, concebidos tan en serio como la partitura de Aida. Quizás haya que relativizar tal afirmación, porque La Corte de Faraón no llega a presentar en ninguno de sus números musicales la perfección trágica de la ópera en cuestión, a pesar de los excelentes comentarios que ha suscitado.

 

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Terenci Moix, «¡Ritorna cornutissimo!», artículo aparecido en el libro programa de La Corte de Faraón, Madrid, Teatro de la Zarzuela, 1999, pp. 9-13.

 

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A finales de la Edad Media y durante el Renacimiento y parte del Barroco las parodias de los textos sagrados proliferaron por todos los países europeos, y de manera excepcional en Francia. Para un análisis del fenómeno pueden consultarse la obra de Bajtin, La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento, Madrid, Alianza, 1987, y de Sarrazin, La Bible parodiée, París, Cerf, 1993.

 

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Debido a esa profanación y juego con lo bíblico, Terenci Moix, en su artículo citado, afirma que esta opereta «no está escrita para creyentes, sino para personas con sentido del humor. Nunca fue lo mismo», pág. 11. Sin embargo, Josep Soler, en el artículo «La Biblia según la opereta», aparecido en el mismo libro que el de Terenci Moix, cita un texto de Benavente al respecto de la opereta muy interesante: «aquí no hay libertades y el clericalismo nos domina (pero) donde nos quejamos a todas horas de la presión clerical, triunfa La Corte de Faraón, opereta del todo bíblica, sin protestas de nadie... Yo he visto en primera fila a muchos graves señores de los que suelen ser ornato de cofradías y procesiones» (pág. 25).

 

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Véase el libro citado de Serge Salaün.

 

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Así lo menciona Terenci Moix en el artículo citado. En él dice: «el franquismo, exageración fatídica donde las haya, contribuyó a aumentar la mala reputación, convirtiéndola en la más prohibida de las obras musicales durante toda una postguerra» (pág. 9).