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1

Alfonsina Storni, «Mascarilla y trébol», Poesías completas (Buenos Aires: Galerna, 1990) 359.

 

2

«During Modernismo [...] there was not a single woman among the many great poets who then appeared» (Rosenbaum 41). «Las mujeres estuvieron ausentes del copioso movimiento literario de las dos últimas décadas del siglo anterior» (Henríquez 190). Las razones que apuntan ambos críticos complementan la supuesta falta de creatividad en la mujer (Rosenbaum) con la «impersonalidad» del movimiento modernista (Henríquez), Con mayor perspicacia, Fernando Alegría documenta y denuncia la ausencia de nombres de mujer en la «historia oficial» del modernismo, ausencia que atribuye a razones de sexismo y no a la carencia de mujeres poetas en el periodo (27).

 

3

A propósito de «La mujer española», en un ensayo del mismo título de Rubén Darío escrito en marzo de 1900, el poeta señala lo siguiente: «En este siglo las literatas y poetisas han sido un ejército [...]. Entre todo el inútil y espeso follaje, los grandes árboles se levantan: la Coronado, la Pardo-Bazán, Concepción Arenal. Estas dos últimas, particularmente, cerebros viriles, honran a su patria. En cuanto a la mayoría innumerable de Corinas cursis y Safos de hojaldre, entran a formar parte de la abominable sisterhood internacional a que tanto ha contribuido la Gran Bretaña con sus miles de authoresse [sic (326). El mismo autor contrasta en un ensayo posterior la actitud de las sufragistas inglesas (a las que acusa de «marivaronas -suavicemos la palabra», feas y dignas de escarmiento), con otras actitudes más admisibles de reivindicación femenina en el campo del hombre: «Las pintoras de la legión y las novelistas y poetisas ya no pueden contarse. Se dedican á esos sports como á cualquier otro, y hay musas muy recomendables» (¡Estas mujeres! 35). Otros ejemplos de alusión a la fertilidad de la poesía de mujer en el periodo de fin de siglo o inmediatamente posterior, se rastrea en algunos de los comentarios a la obra de Delmira Agustini. Pérez y Curis destaca a Delmira como «Elegida que florece en nuestro ambiente como una orquídea en un vasto jardín de rosas» (Agustini, Poesías completas 152). En la misma fuente, Guillermo Lavado Isava destaca a la autora como «el más prodigioso temperamento femenino de los actuales tiempos» (247).

 

4

«La mayor parte de la crítica hispanoamericana [...] analiza la poesía femenina del primer cuarto de siglo como una especie de apéndice del Modernismo y, aludiendo a un periodo posterior, como un balbuceo de acercamiento al creacionismo, ultraísmo o surrealismo» (Alegría 30). Según Fernando Alegría, las poetas de la época tienen un lenguaje propio, «que no es ni el lenguaje de los modernistas ni tampoco el de la Vanguardia» (30), es decir, constituyen un espacio personal «al margen del Modernismo y la Vanguardia» (31).

 

5

Hugo Achugar anota variantes de clasificación por parte de la crítica oficial respecto a la literatura escrita por mujeres durante el periodo modernista. Todas las clasificaciones apuntan hacia el carácter marginal de la literatura de mujer en relación con «la praxis modernista canónica» (15). Indicaciones como «poesía femenina», «reacción postmodernista», «figuras independientes» (17) reflejan, en criterio de Achugar, la «absolutización» de unos criterios que han convertido la perspectiva tradicional del movimiento modernista «en una especie de canon sagrado» (16).

 

6

Véase también la obra de Elaine Showalter, Sexual Anarchy. Gender and Culture at the Fin de Siècle (Nueva York: Viking Penguin, 1990).

 

7

Delmira Agustini, Poesías completas, ed. Manuel Alvar (Barcelona, 1971) 245.