1
Este trabajo es parte de mi tesis doctoral, cofinanciada por la Junta de Castilla y León y el Fondo Social Europeo.
2
Sigo J. Encina, Teatro, Barcelona, Crítica, 2001. En adelante solo referiré los versos que correspondan a dicha edición.
3
Sigo la metodología de A. Hermenegildo, Teatro de palabras, Lérida, Edicions de la Universitat de Lleida, 2001.
4
C. Bauer, «La función simbólica y escenográfica de la comida…», Madrid, Iberoamericana, 1998, pp. 27-8 y M. G. Profeti, «Comer en las tablas…», Huesca, Val de Onsera, 1995. Véase I. Arellano, «Valores visuales de la palabra», Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, 1995, pp. 414 y siguientes.
5
K. Elam, The semiotics of theatre and drama, Londres, Mouton, 1980; M. C. Bobes, Semiología de la obra dramática, Madrid, Arco Libros, 1997. Sobre la dualidad teatral, véase K. Elam, ibid., pp. 208-210 y Bobes, ibid., pp. 32-33. Para el paso de texto espectacular a texto literario véase M. García-Bermejo, «Transmisión y recepción de la obra teatral en el siglo XVI», Madrid, Gredos, 2003 y J. San José, «Teatro y texto en el primer renacimiento español…», Studia Aurea, 7 (2013).
6
M. Montanari, El hambre y la abundancia, Barcelona, Crítica, 1993, p. 98.
7
C. Gaignebet, El carnaval, Barcelona, Alta Fulla, 1984, p. 101; M. Bajtin, La cultura popular en la Edad Media, Madrid, Alianza, 1999, pp. 250-251. J. Huerta, «Aproximación al teatro carnavalesco», Cuadernos de teatro clásico, 12 (1989), ofrece un acercamiento general al Carnaval y el paso del rito al teatro.
8
Para la etimología de «Antruejo», «Carnaval» o «Carnestolendas» véase S. Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española, Madrid, Imprenta de Luis Sánchez, 1611; C. Gaignebet, ibid., p. 101; J. Caro, El carnaval: Análisis histórico-cultural, Madrid, Taurus, 1979, pp. 30-49; C. Hernández, Diccionario del castellano tradicional, Valladolid, Ámbito, 2001; F. Krüger, «En torno a los palabras salmantinas: bica y antruejo», Nueva Revista de Filología Hispánica, VII (1953), pp. 170-182.
9
N. Elias, El proceso de la civilización, México, Fondo de Cultura Económica, 1989 y Á. Fernández, La Corte de Isabel I, Madrid, Dykinson, 2002, p. 90.
10
Á. Iglesias, «Iconicidad y parodia», Criticón, 20 (1982), pp. 49 y 52. El bifrontismo o discurso jocoserio del Medioevo es esencial para entender toda producción literaria de la época, J. Huerta, «Lo carnavalesco en la teoría literaria de Mijail Bajtín», Barcelona, Ediciones del Serbal, 1989.