111
J. R. (Jaime Rest), Diccionario de literatura universal, Buenos Aires, Muchnik Editores, 1965, t. I, p. 117.
112
J. L. Borges, El libro de los seres imaginarios, ed. cit., p. 574.
113
Cf. «Emanuel Swedenborg», en Jorge Luis Borges, Borges oral, Barcelona, Bruguera, 1980, pp. 47-67.
114
En El otro, el mismo, Obras completas, ed. cit., p. 936. También toca el tema en el poema «Emanuel Swedenborg»: «Más alto que los otros, caminaba / Aquel hombre lejano entre los hombres / Apenas si llamaba por sus nombres / Secretos a los ángeles. Miraba / Lo que no ven los ojos terrenales: / La ardiente geometría, el cristalino / Edificio de Dios y el remolino / Sórdido de los goces infernales... (Ibídem, p. 909).
115
Borges (el hombre Borges, el hablante literario) tiene oscilaciones con respecto a la fe en la existencia de un Más Allá. Por ejemplo en su poema «Del Infierno y del Cielo», inserto en El otro, el mismo (1964) pero datado en 1942 (se publicó primero en Otros poemas, 1943; en Otras composiciones, 1954, 1958; en Libro del Cielo y del Infierno, 1960), expresa su descreimiento con respecto a la existencia de un Cielo y de un Infierno. Vuelve allí a referirse negativamente al tema de la Jerarquía angélica: «Dios no requiere / para alegrar los méritos del justo, / orbes de luz, concéntricas teorías / de tronos, potestades, querubines, / ni el espejo ilusorio de la música / ni las profundidades de la rosa...» (en Obras Completas, ed. cit. p. 864).
116
Cf. R. Guardini, El Ángel en la Divina Comedia, ed. cit.
117
Cf. también el poema «El otro» en El otro, el mismo. Una revisión de la obra total de Borges desde este ángulo podría dar otras respuestas.
118
«Tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará». Mt., 6, 6 y 6, 18.
119
Borges, una biografía literaria, México, Fondo de Cultura Económica, 1987.
120
Ed. cit.