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RODRÍGUEZ DOCAMPO, Descripción y relación del estado eclesiástico del obispado de San Francisco de Quito. Año de 1650. (Esta obra fue publicada en Madrid, y es el Apéndice primero al Volumen tercero de las «Relaciones Geográficas de Indias», dadas a luz por el señor don Marcos Jiménez de la Espada. Madrid, 1897).

 

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Véase lo que dice acerca de los zoóphitos en su Historia Natural del Reino de Quito (Tomo primero de la obra) y lo que refiere del mono llamado ACHUNI y sobre todo lo que cuenta del conocido con el nombre de HORRO. Hablando de este mono, el mayor de todos los que viven en el territorio ecuatoriano, se expresa así: «Dije al describirlo, la pasión que tenía por las mujeres. Se refieren varios casos de haber sido violentadas por este animal, hallándose a solas en las selvas. ¿Quién sabe si de alguna de estas violencias no haya provenido el mono-hombre o cinocéfalo, que es bien fecundo en su posteridad?». Sin violencia se deduce de estas palabras, que el padre Velasco creía posible la fecundidad del mono y de la mujer, y que el producto híbrido de semejante unión no era estéril.

 

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VELASCO, Historia del Reino de Quito. (La obra tiene tres partes y fue publicada en tres tomos; Historia natural, Historia antigua e Historia moderna. La edición ecuatoriana fue confiada al señor don Agustín Yerovi, y comenzó a salir a luz desde el año de 1841. Bien sabidas son de todos las vicisitudes del manuscrito y las dificultades que hubo para que se imprimiera pronto en Quito; las han referido el señor Herrera [Sr. D. Pablo] en su Ensayo sobre la literatura ecuatoriana, y el señor Cevallos [Dr. D. Pedro Fermín] en el artículo biográfico, que del padre Velasco publicó en El Iris, periódico literario que salía a luz en Quito el año de 1861.

Antes que se llevara a cabo la edición ecuatoriana, comenzó a hacer una en París Mr. Brandin, refundiendo y arreglando a su arbitrio la obra original del padre Velasco; pero, por fortuna, no logró imprimir más que un fragmento de la Historia antigua, el año de 1837.

Esta misma parte de la obra fue traducida al francés y publicada en París, el año de 1840, por Mr. Ternaux Compans en su Colección de obras históricas relativas a la América, titulada Viajes, relaciones y memorias originales para servir a la historia del descubrimiento de América. En esta edición la obra del padre Velasco ocupa dos volúmenes.

En la edición hecha en Quito se publicaron primero los tomos segundo y tercero: el primero se imprimió después, el año de 1844. Muy sensible es que en esta edición no se haya dado a luz con escrupulosa fidelidad el texto del autor, y todavía más sensible, que no se hayan publicado ni los apéndices ni la carta geográfica, con que está enriquecida la obra en el original de ella.

El mismo padre Velasco escribió otra obra también histórica, que es una Crónica de los jesuitas de la antigua provincia de Quito, la cual hasta ahora se conserva inédita, como lo referimos en el texto de nuestra narración.

En cuanto al original traído de Italia por el señor don José Modesto Larrea, se nos ha asegurado que lo poseen ahora los padres jesuitas en su biblioteca del colegio de Quito.

 

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He aquí el título de la relación del Dr. Romero: Breve suma de los afectos con que esta nobilísima ciudad de Quito se portó en los castigos que Dios Nuestro Señor quiso enviarle por sus delitos. Véase la Antología ecuatoriana, volumen que contiene los «Prosistas ecuatorianos del tiempo de la colonia». Quito, 1895.

 

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Juan de Ascaray nació en Quito, fue bautizado el 18 de febrero de 1743. Sus padres legítimos fueron don Lucas de Ascaray y Cortés y doña Teodora de la Puente; el padre era natural de Manila.

Tres son los cuadros cronológicos compuestos por Ascaray: Cuadro o serie cronológica de los presidentes de Quito, Cuadro o serie cronológica de los obispos de Quito y un cuadro o numeración de las personas notables en letras o en santidad nacidas en Quito. Los dos primeros se imprimieron en Quito el año de 1794, en la imprenta de Mauricio de los Reyes; el tercero creemos que no se publicó por la prensa; de éste nosotros poseemos un ejemplar manuscrito con la firma autógrafa de Ascaray.

La serie de los obispos termina en el señor Díaz de la Madrid, y la de los presidentes en el señor Muñoz y Guzmán.

Ascaray, para redactar sus cuadros, se sirvió de papeles y de documentos oficiales, que se han perdido, y además tuvo presente la serie cronológica de los obispos de Quito, compuesta por el deán Sánchez y Solmirón, la cual se conserva todavía inédita y alcanza hasta casi mediados del siglo decimoséptimo, pues el señor Sánchez Solmirón murió el año de 1650, poco más o menos, y el último Obispo de quien habla y a quien dice que conoció personalmente fue don fray Pedro de Oviedo, y este prelado falleció en 1649.

En el tercer Cuadro de Ascaray se notan algunas inexactitudes, que pudieran fácilmente ser corregidas en una edición nueva y completa de todos tres cuadros.

Diremos una palabra acerca de Solmirón. El señor don Pablo Herrera asevera que Solmirón nació en Sevilla, lo cual no es exacto; según toda probabilidad, Sánchez Solmirón nació en la ciudad de Cartago, en el valle del Cauca, pues uno de los obispos de Quito dice que Solmirón era oriundo de la gobernación de Popayán, y consta que el padre de Solmirón fue vecino de Cartago, donde tuvo indios encomendados. Llamábase el capitán Miguel Sánchez Solmirón y se casó con doña María Espino, que fueron los padres legítimos de nuestro Deán. [Carta del obispo Ugarte al Rey. Quito, 15 de abril de 1616. Documento inédito]. Sánchez Solmirón tampoco murió de noventa y más años, pues en 1640 tenía solamente ochenta.

 

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El original que escribió en latín el padre Coleti se conserva todavía inédito en la Biblioteca Nacional de Quito; la traducción castellana es anónima, y se imprimió en Lima, el año de 1761, con el título de Vida de San Juan Apóstol y Evangelista, escrita en lengua latina por un sacerdote devoto del santo. Esta edición tiene cinco láminas, de las cuales la quinta fue grabada por Raymundo de Salazar, como consta de la inscripción que la misma lámina lleva al pie.

El arte del grabado es en Quito más antiguo que la imprenta, y, tal vez, no estaríamos equivocados, si dijéramos que lo enseñaron los jesuitas; pues, además del mapa de las misiones del Marañón grabado en Quito el año de 1707, hay otra muestra de un grabado quiteño, hecho por los mismos jesuitas, y es la lámina conmemorativa de las conclusiones, que ellos dedicaron a la Real Academia de las Ciencias de París, el primero de junio de 1742. El grabador que había en Quito era un Hermano coadjutor, ya muy viejo en aquel año.

 

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MORÁN DE BUTRÓN, La Azucena de Quito, que brotó el florido campo de la Iglesia en las Indias occidentales de los reinos del Perú, etc. etc. [Tal es el título de la obra, que llanamente debiera haberse llamado Vida de Mariana de Jesús; se imprimió en Madrid el año de 1724, según se deduce de la tasación de la obra]. De esta Vida, refundida y modificada, se hizo en Madrid el año de 1854 una nueva edición, la cual se reprodujo en Quito.

El año de 1702, publicó en Lima un compendio de la Vida escrita por el padre Butrón un sobrino de Mariana de Jesús, llamado don Manuel Guerrero de Salazar, con el objeto de colectar limosnas para la beatificación de su santa tía. (Es un volumen delgado, en octavo. Lima 1702).

 

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La primera edición italiana de la obra se hizo en 1776 en Roma. Castillo permaneció en Europa más de 23 años; y tanta diligencia puso en negociar y activar el buen despacho del asunto que lo había llevado a Roma, que, al fin, el día 19 de marzo de 1788 expidió Pío sexto el decreto, por el cual declara heroicas las virtudes de Mariana de Jesús. (Expediente sobre la beatificación de Mariana de Jesús. Archivo de Indias en Sevilla. Indiferente general).

 

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LOZADA (El padre fray Francisco Javier Antonio de Santa María), Vida prodigiosa de la Venerable Virgen Juana de Jesús. Lima, año de 1756. Un volumen, en 8.º El padre Compte, en sus Varones ilustres de la Orden Seráfica en el Ecuador, asegura que el padre fray Francisco Javier Antonio de Santa María tuvo el consuelo y honra de ser confesor de la venerable Juana de Jesús, lo cual no es cierto. Juana de Jesús murió el 26 de septiembre de 1703; el padre Compte dice que la vida de Juana de Jesús se escribió el año de 1753. Supongamos que el padre Lozada haya tenido entonces 70 años de edad, y resultará que contaba solamente veinte cuando murió Juana de Jesús; ¿cómo tuvo, pues, el consuelo de confesarla a ésta?... y, si el padre Lozada en 1753 no tenía todavía setenta años, como es seguro, ¿cómo se consoló confesando a Juana de Jesús, siendo el Padre recién niño de escuela o acaso de pechos, cuando Juana murió?... Equivocaciones como esta abundan en la obra del padre Compte.

Nosotros poseemos, en nuestro archivo privado, el manuscrito original del doctor Antonio Fernández Sierra, que fue el confesor de Juana de Jesús, y el que dejó escrita, con mucha sencillez, la vida de ésta; y el padre Lozada no hizo otra cosa sino amplificar con párrafos retóricos el manuscrito del doctor Sierra, que lo tuvo en sus manos, y casi lo plagió en no pocos capítulos.

 

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CAMACHO, De vita spirituali perfecte instituenda compendium, ex operibus V. P. Jacobi Álvarez de Paz Societatis Iesu extractum sub auspiciis augustissimae Deiparae eorum dem operum suffectricis. Valencia, año de 1655. Un volumen en cuarto menor. El padre Juan Camacho era español; pueden verse las noticias biográficas que acerca de él da el padre Morán de Butrón en su vida de la Beata Mariana de Jesús.

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