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Este nieto de Atahuallpa fue soltero, pero tuvo cuatro hijos naturales: Mencía, Isabel y Carlos nacieron en Quito, Beatriz fue habida en España. El padre de este Alonso Atahuallpa murió en Quito y fue sepultado en la iglesia de San Francisco, donde había fundado una capellanía de cincuenta misas anuales: poseía además una casa junto al convento y caballerías de tierra de pan sembrar en Chillo, en Latacunga, en Otavalo y Cumbayá, y una huerta de árboles frutales en Ambato. (Instancias y probanzas presentadas al Real Consejo de Indias, Autos y testamento de Alonso Atahuallpa: - Partidas de ingreso en la cárcel de Madrid).- (i. ar. de I.).

 

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Información de servicios y méritos de Diego Lobato.- (Audiencia de Quito.- Asuntos eclesiásticos.- Simancas).- (i. ar. de I.).

 

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Información de servicios, hecha en Quito en 1541 por el capitán Diego de Sandoval.- (Documento original que está en nuestro poder, merced a la generosidad del señor don José María Lasso y Aguirre, quien muy liberalmente ha puesto a nuestra disposición éste y otros documentos pertenecientes a su antigua y noble familia).

 

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CIEZA DE LEÓN, Guerras civiles del Perú, Libro primero.- Guerra de las Salinas, Capítulos 56, 57, 73, 74, 75, 80, 81, 82 y 83.- Cieza dice que Aldana presentó solamente el nombramiento de Juez de Comisión, y que conservó oculto el de Teniente del Gobernador; pero esto no es exacto, pues, en el primer Libro de actas del Cabildo de Quito, se halla copiado textualmente el nombramiento de teniente de gobernador que Aldana presentó original ante los miembros del Cabildo.- La obra de Cieza de León se publicó el año 1877, en Madrid, en el Tomo LXVIII de la Colección de Documentos inéditos para la historia de España.

 

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En cuanto a la fecha de la partida de Gonzalo Pizarro para su expedición, hay equivocación en los historiadores, que la fijan en un año diverso de aquel en que se verificó, según se deduce del primer Libro de actas del Cabildo, a cuyas fechas nos hemos atenido en nuestra narración.

 

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He aquí los autores, que han hablado de la expedición de Gonzalo Pizarro a la provincia de la Canela:

GÓMARA, Historia general de las Indias, (Página 243.ª en la edición de Ribadeneyra.- Biblioteca de autores españoles.- Historiadores primitivos de Indias.- Tomo primero).

ZÁRATE, Historia del descubrimiento y conquista de la provincia del Perú, (Libro cuarto, Capítulos 1.º, 2.º, 3.º, 4.º y 5.º).

GARCILASO DE LA VEGA, Comentarios reales del Perú, (Segunda parte, Libro tercero, Capítulos 2.º, 3.º, 4.º y 5.º).

CIEZA DE LEÓN, Guerras civiles del Perú, (Guerra de Chupas, Capítulos 18.º, 19.º, 20.º, 21.º, 22.º y 81.º). Esta parte de la Crónica del Perú escrita por Cieza de León había permanecido inédita hasta nuestros días: fue dada a luz en Madrid, el año de 1881; en el Tomo LXXVI de la Colección de Documentos inéditos para la historia de España.

HERRERA, Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del Mar Océano, (Década sexta, Libro séptimo, Capítulos 6.º, 7.º y 8.º.- Capítulo 14.º del Libró tercero de la Década séptima.- Herrera en sus Décadas ha copiado casi a la letra la obra de Cieza de León citada anteriormente.

OVIEDO, Historia general y natural de las Indias, (Libro cuadragésimo nono, Capítulos 1.º, 2.º, 3.º, 4.º y 5.º).

RODRÍGUEZ, El Marañón y Amazonas, Historia de los descubrimientos, entradas y reducción de naciones, etc., (Libro primero, Capítulos 1.º y 2.º).

Entre los historiadores modernos, Quintana, Prescott, Lorente y Mendiburu: entre nuestros historiadores, el P. Velasco, y los señores Pedro Fermín Cevallos y Pablo Herrera, cuyas obras hemos citado ya en otras notas a los capítulos anteriores.- En todo, estos autores nos apoyamos para la narración de los hechos referidos en el presente capítulo.

 

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La canela de Quijos es el Nectandra cinamomoides de los botánicos.- La flor o producto de los canelos se llamaba y aún se llama todavía ixpingo.

 

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El itinerario del viaje de Gonzalo Pizarro puede fijarse de la manera siguiente.- La primera jornada se hizo al punto denominado Inga, en la cordillera oriental hacia el noreste de Quito: luego, descendiendo la cordillera y dando algunos rodeos, salieron al río Coca, y, por las orillas de éste, continuaron hasta dar con la confluencia del Coca con el Napo.- En este punto, Orellana continuó navegando aguas abajo hasta entrar en el Amazonas, por donde llegó al Océano Atlántico.- Gonzalo Pizarro regresó a Quito por el Napo, subiendo por sus orillas, donde encontró los yucales de que hablan Zárate y Cieza de León.

RAIMONDI, El Perú, (Tomo segundo, Historia de la Geografía del Perú, Capítulo décimo).

 

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MELÉNDEZ, Verdaderos tesoros de las Indias, (Libro cuarto, Capítulo sexto).- El diario del P. Carvajal se halla en la Historia natural y general de las indias de Gonzalo Fernández de Oviedo.

 

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MELÉNDEZ, En la Crónica de los frailes dominicos del Perú, citada en la nota anterior.- (Libro segundo, Capítulos sexto y séptimo).

MONTESINOS, Anales del Perú, (Ms. año de 1541). Hay notable diferencia entre la manera cómo refieren estos dos historiadores la muerte del P. Fr. Vicente Valverde. En nuestra narración hemos seguido a Montesinos, desechando la autoridad del P. Meléndez, porque Montesinos se apoya en las informaciones jurídicas, que sobre la muerte del P. Valverde practicó el P. Fr. Juan Solano, su inmediato sucesor en el obispado del Cuzco. Este documento se guardaba en el archivo del Cabildo eclesiástico del Cuzco, donde lo leyó el licenciado Montesinos.- Tal vez, a la muerte del P. Valverde debe referirse lo que, acerca de la causa de la despoblación de la Puná, contaban los indios de los llanos de Trujillo, como puede verse en ALCEDO, Diccionario histórico etc., Tomo 4.º, donde se dice que, habiendo reincidido en la idolatría los habitantes de la Puná, pasó a convertirlos el obispo de Trujillo, a quien mataron con veneno, y después lo desenterraron, purificaron sus carnes, y se las comieron. La historia sólo nos ha conservado el recuerdo de la muerte del P. Valverde, acaecida, en la Puná a consecuencia de su celo, no muy discreto, contra la idolatría y los idólatras, pero no sabemos que haya muerto allí ningún otro obispo.