Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

31

Notable discordancia hay entre los historiadores acerca del año en que verificó Alvarado su expedición a Quito; pues, unos, como Garcilaso de la Vega siguiendo a Gómara, la atrasan un año entero, fijando en 1535 la salida de Guatemala de Alvarado con su expedición; y otros la adelantan un año, pues la ponen, como el P. Velasco, en 1533: nosotros la hemos fijado en 1534, fundándonos en las fechas determinadas en el primero y más antiguo libro del cabildo de Quito, en el que se encuentran las actas de la fundación de la ciudad que hicieron los españoles en Riobamba con el nombre de Santiago de Quito, cuando estaban frente a frente los dos ejércitos, el de Almagro y el de Alvarado. No hay menos divergencia en cuanto al camino por donde subió Alvarado la cordillera occidental. Robertson lo hace desembarcar en Guayaquil, y el P. Velasco en Esmeraldas: pero uno y otro se equivocan: el cronista Antonio de Herrera en sus Décadas es quien ha descrito con más exactitud la marcha del gobernador de Guatemala, y, por esto, nosotros en nuestra narración le hemos seguido con preferencia a los demás, mayormente porque la narración de Herrera es más conforme que la de otros escritores con la geografía de los lugares. Creemos, pues, no engañarnos diciendo que Alvarado trasmontó la cordillera por el cerro llamado Casahuala, que algunas veces suele cubrirse de nieve en el verano. Desembarcó en la bahía de Caraquez, pasó luego a Charapotó; de ahí a Jipijapa; de Jipijapa a Paján y de Paján al río de Daule; volvió a retroceder hacia los bosques de Paján, donde se detuvo algún tiempo; sus avanzadas, fueron por el Sur hasta mucho más arriba de Chonana, y por el Norte bajaron tanto, que llegaron hasta el territorio de Nono, en la actual provincia de Pichincha, a pocos kilómetros de la ciudad de Quito; desde Nono desandando muchas leguas, tornaron a los bosques pantanosos de Chimbo, en la región occidental, por donde, ya juntándose de nuevo toda la expedición, principiaron a ascender la cordillera de los Andes, hasta salir a las alturas de Ambato. Como Alvarado anduvo perdido en las provincias del litoral durante los meses de febrero, marzo y abril, sufrió indudablemente las molestias de las lluvias de invierno, cuando en la costa los llanos y todo el suelo en general se convierte en anegadizos y pantanos intransitables; y saliendo a la planicie interandina en agosto, pasó la cordillera precisamente a principios del verano, en la época de los mayores vientos y de las más fuertes nevadas. (Carta de Almagro al Emperador Carlos quinto, San Miguel de Piura, 15 de octubre de 1534.- Carta de Alvarado al mismo Emperador; también de San Miguel de Piura, 15 de enero de 1535.- Información hecha a pedimento de Almagro contra don Pedro de Alvarado, en la misma ciudad de San Miguel de Piura, en octubre de 1534). Se hallan estos documentos en MEDINA, Colección de documentos inéditos para la historia de Chile, Tomo cuarto.- La información de Almagro fue publicada también en la Colección de Torres de Mendoza, Tomo X.º.- Respecto del derrotero o viaje de la expedición, nos apoyamos en algunas informaciones de méritos y servicios de varios compañeros de Alvarado; hállanse estas piezas inéditas en el Real Archivo de Indias en Sevilla.- (Documentos del patronato.- Informaciones de méritos y servicios de descubridores y conquistadores del Perú, 1560).- Las capitulaciones entre Almagro y Alvarado fueron celebradas el 26 de agosto de 1534.

 

32

Nos parece oportuno hacer notar aquí una inexactitud de nuestro historiador el P. Velasco. Dice este autor que Juan de Ampudia vino con Benalcázar en la primera expedición; mas consta que no vino sino con Alvarado: por tanto, si hay inexactitud en cuanto al tiempo de la venida de este personaje, desgraciadamente célebre en nuestra historia, creemos que son también inciertos los hechos en que el P. Velasco lo hace figurar antes de la expedición de Alvarado, pues no podía hacer nada en esta tierra quien hasta entonces no había venido a ella.

 

33

CASTELLANOS, Elegías de varones ilustres de Indias, (Parte tercera, Elegía a don Sebastián de Benalcázar, Canto primero).

 

34

CASTELLANOS. En la obra citada antes (Canto segundo de la misma elegía).

Información de méritos y servicios de Hernando de la Parra.- (i. ar. de I.). La captura y prisión de Rumiñahui no sucedió cuando la toma del peñón de Píllaro, sino algún tiempo después. Rumiñahui parece que, desamparando la fortaleza de Píllaro, se pasó a la de sicchos, donde se había mantenido Zopozopangui; pues, según se infiere de las declaraciones prestadas por los testigos que deponen en la Información de Hernando de la Parra, éste encontró a Rumiñahui en las montañas de sicchos, y el indio se arrojó de una peña abajo, para no dejarse tomar prisionero y poco después fue cogido por dos soldados españoles, de los que, por orden de Benalcázar, andaban ocupados en la pacificación y reducción de las provincias de la costa.

 

35

PRESCOTT, Historia de la conquista del Perú, (Capítulo nono, Libro tercero).- El historiador norteamericano se apoya en la autoridad de Pedro Pizarro, de Sancho, de Naharro y de Oviedo.

 

36

Nos referimos al primer libro de actas de la Municipalidad de Quito, conocido con el nombre de El libro verde, el cual contiene originales todos los acuerdos y resoluciones del primer Ayuntamiento, desde el acta de fundación de la ciudad de Santiago de Quito, el 15 de agosto de 1534, hasta el año de 1541. Por medio de las actas de este libro, hemos podido fijar con toda exactitud la verdadera fecha de la fundación de esta ciudad de Quito.

Hasta ahora se había tenido como cosa cierta que la fundación de Quito se verificó el día 4 de octubre de 1534: así lo dicen expresamente Castellanos y otros escritores. El P. Velasco, fundado no sabemos en qué documentos, refiere que Benalcázar entró a Quito en la Pascua de Pentecostés de 1534; la primera entrada de este capitán la fija el mismo historiador a fines de diciembre de 1533. Ninguna de las dos fechas es exacta. La primera entrada de Benalcázar en Quito pudo suceder, tal vez, en mayo o junio de 1534, pues el 15 de agosto de aquel mismo año Benalcázar acompañaba a Almagro en la fundación de la ciudad de Santiago en Riobamba; la fundación de Quito se hizo el 28 del mismo mes y año por Almagro, a nombre y con autoridad de Pizarro, como reza el acta de fundación que tenemos a la vista en el primer libro de actas del cabildo de Quito. De este mismo documento auténtico, y por consiguiente decisivo en este punto, consta que la segunda entrada de Benalcázar se verificó no a fines sino en los primeros días de diciembre de 1534. De aquí podemos deducir también que la nueva ciudad se llamó San Francisco, no porque la hubiesen tomado los conquistadores el 4 de octubre, sino para honrar con el nombre impuesto a Quito al santo, cuyo nombre llevaba el conquistador.

 

37

En cuanto a los motivos que tuvieron los conquistadores para edificar la ciudad en el sitio en que está actualmente, véase la Relación general de las poblaciones españolas del Perú, hecha por Salazar de Villasante. «Informe de algunos españoles que fundaron aquella ciudad; que fue la causa de fundar aquella ciudad en tal asiento y tan malo, y dijéronme dos razones, la una, que porque estaba más fuerte para defender de los indios, que entonces no estaban tan asentados como agora y de paz; lo otro, porque allí hace grandes aires y está más guardada de ellos, por estar debajo de la sierra y los aires pasan por alto y no lo sufren tanto». (Relaciones geográficas de Indias, Tomo primero).

 

38

Consta que la capilla de Belén fue el primer templo que hubo en Quito, por la inscripción que se halla grabada en una lápida, puesta en la pared interior de la derecha, en la misma capilla: de esa inscripción copiamos las palabras siguientes, dejando las que no hacen al caso:




Hocce sacellum


tam idolatris infensum, quam infestum idolis
quod, si avitae i. poster. tradit. fides,
a prim. paganor. debelator. conditum
incruen. sacros. relig. celebre
ligno q. i. quo mundi sal. emp. nuncupatum.
[...]
iniur. tempor. incuria q. homin, tamen, oh nefas!
senio confectum, ruinis deforme, ac paene iam dirutum,
[...]
sartum tectum servare; imo verius, elegantes c. c.



El Cabildo civil en el informe que dirigió al Rey sobre las obras públicas debidas al presidente Villalengua; la memoria dejada por el mismo Presidente a su sucesor; una cédula real citada por Ascaray y otros documentos fidedignos atestiguan que la capilla de Belén fue el primer templo católico que hubo en Quito y; sin duda, en todo el Ecuador.

 

39

SOLÓRZANO, Política indiana, (Libro cuarto, capítulos segundo y tercero). Más ampliamente en su obra latina de Jure Iudiarum.

 

40

BETANCURT, Menologio franciscano, (día 25 de marzo).

TORQUEMADA, Monarquía indiana, (Libro vigésimo, Capítulo quincuagésimo segundo).